Marruecos no tiene horizonte

Marruecos no tiene horizonte. No es una metáfora. Las fotos engañan. Son un espejismo. En Marruecos no hay límite. No hay límite en la belleza, que es sepulcral. Te deja mudo. Mudo cuando miras. Por sus carreteras y caminos quería retener cada vista para plasmarla...