Ya he conducido un Taycan. El Turbo S, de 761 CV de potencia (560 kW). Una bestia que acelera de cero a 100 en 2,8 segundos para tener que pararse luego en a cargar durante horas para llenar su batería de 84 kWh de capacidad útil. Un error de concepto. ¿Para qué quiero acelerar tanto una masa de 2,4 toneladas si voy a perder diez veces más de tiempo en cargar el ingente consumo de energía que esa aceleración me ha costado?

Muchas veces he catalogado los coches eléctricos de grandes baterías como un error de concepto. Los coches eléctricos de grandes baterías y de enorme potencias lo son doblemente. Este Taycan Turbo S, de aceleraciones mareantes (literalmente) probablemente sea un coche magnífico en términos de rapidez, frenada, dirección, paso por curva, tecnología en múltiples dimensiones, pero a mí me parece un error de concepto absoluto.

Puedo estar equivocado, pero en términos estrictos de perjuicios para el medioambiente y la sostenibilidad, con los pocos kilómetros que van a recorrerse cada año con cualquiera de las unidades vendidas del Taycan, un Porsche 911 Turbo o un Panamera por seguir hablando de berlinas debe de resultar mucho menos perjudicial si tenemos en cuenta el proceso completo de generación de materias primas, fabricación, utilización y reciclaje.

El Taycan, aparte de acelerar como una bestia, es un coche perfectamente inútil. Incluso con una red de cargadores ultramegarápidos repartida por todo el país. Con un consumo superior a los 25 kWh cada cien kilómetros en cualquier autovía a velocidades legales necesitas estar parado media hora en cargadores de 100 kW de potencia de carga cada 200 km. Después de haberte gastado 200.000 € en adquirir el coche y ver cómo te pasan los Kia Picanto que han salido media hora más tarde que tú.

Alfonso Herrero me dice que en carretera de cuevas el coche va de maravilla. Probablemente sea verdad. Yo lo he conducido en el modo «Range» para no quedarme sin batería a media sesión de fotos y no me han gustado ni la dirección ni los frenos. Es verdad que cuando he cambiado (después de hablar con Alfonso) al modo «Normal» y «Sport» durante unos kilómetros, una vez acabada la sesión de fotos, me ha parecido que el coche va muy bien, pero para su peso. Es un coche ágil, sí, porque acelera mucho y para su peso (otra vez) entra muy bien en las curvas. Pero si me dan a elegir, para todo eso me quedo con un 911 Turbo, que como dice un amigo mío es un coche perfecto, quizá demasiado perfecto.

Llegados a este punto, en el que constato el disparate que me parece que es un Taycan (igual que tantos otros y quizá todavía más) me pregunto, ¿Si yo fuera el jefe de Porsche y tuviera la responsabilidad, qué habría hecho, habría optado por fabricar un eléctrico, era imprescindible hacerlo ya, hubiera sido de baterías, habría esperado, habría elegido un mastodonte o uno pequeño, una berlina o un scooter?

Cada uno de nosotros, los lectores de este blog, somos los responsables de Porsche. Pensamos en el futuro de nuestra empresa. Tenemos un campo nuevo por delante, el de los coches eléctricos. ¿Qué decididmos?

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