Haciendo limpieza, me he encontrado con estas fotos que hice en Madrid el uno de marzo de 2018. En una furgoneta, me sorprendió este cartel pegado justo por encima de la matrícula:

La furgoneta al completo era esta.

No sé de quién es la responsabilidad del cartel. Si de la empresa de renting que aparece en los rótulos de la furgoneta o de la empresa que la alquiló. Tampoco me parece relevante. Lo que sí me inquieta es esa convocatoria pública a denunciar a una empresa privada un presunto mal comportamiento de un conductor.

¿Qué fiabilidad tiene quien denuncia? ¿Qué consecuencias puede tener para el conductor una llamada? ¿Qué objetivo persigue quien coloca un cartel así en la furgoneta?

Recuerdo haber visto en Estados Unidos carteles en las carreteras mediante los que invitan a los ciudadanos a denunciar conductas inapropiadas de conductores. ¿Tiene sentido? ¿Estos carteles suponen una llamada a la responsabilidad del conductor o una muestra de desconfianza permanente y un gran hermano que te vigila a todas horas?

¿Debemos someternos todos al juicio constante de otros ciudadanos?

No tengo respuestas. No sé si es más civilizado que todos tengamos presente continuamente la presión social o que todos confiemos de serie en el buen hacer de nuestros vecinos. ¿En esta vigilancia, hay alguna diferencia con lo que yo hago desde mi blog en ocasiones u otros periodistas desde sus medios?

¿Debiéramos todos tener la responsabilidad de denunciar a toda persona que sabemos que defrauda a la hacienda pública? ¿Debiéramos denunciar a toda persona que te ofrece un servicio «con factura o sin factura», es decir, con IVA o sin IVA?

No tengo respuesta definitiva, pero sí me lo he preguntado muchas veces. Esta furgoneta me recordó mis dudas. ¿Son estas iniciativas beneficiosas para la sociedad o inaceptables por la sociedad? ¿Si no podemos llamar todos los ciudadanos no debiéramos publicarlo los periodistas? ¿Debemos tener los periodistas algún derecho más que el resto?

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