En mis pruebas de consumo a diferente temperatura con coches eléctricos he descubierto que el Renault Zoe R110 consume alrededor de un 20% más cuando la temperatura ronda los cero grados centígrados que cuando ronda los 20 grados.

Esta diferencia de consumo la mido sin poner la calefacción ni el aire acondicionado. Quiero saber la diferencia de consumo a causa de la diferencia de temperatura, sin que afecten otros factores. A estos resultados habría que añadirles el gasto adicional de calefacción o de aire acondicionado, en su caso.

En este artículo publiqué los datos del recorrido con el Renault Zoe R110 a cero grados centígrados. Salí de casa a las 5:40 de la mañana para conseguirlo. El dato de consumo medido tras recorrer 71,3 kilómetros de marcador del coche era de 26,1 kWh cada 100 km.

El recorrido en el que realizo estas mediciones es este:

Un recorrido de 73 kilómetros de recorrido con un desnivel de 400 metros. Las condiciones son: máxima velocidad legal posible en todo el recorrido. Durante el 90% del trayecto (a ojo) voy a 120 km/h. No puedo hacer un recorrido más largo porque con algunos coches no tendría capacidad para regresar hasta el punto de recarga inicial.
Medición de consumo realizada el 26 de febrero, con una temperatura exterior aproximada de cero grados centígrados.

Dos días antes, el 24 de febrero, realicé el mimo recorrido. Entonces fue al mediodía y la temperatura varió entre 17 y 19 grados centígrados. Exactamente el mismo recorrido, con la foto exactamente en el mismo punto. La diferencia de media obedece a la diferente suerte con los semáforos a la salida de Madrid. A la salida de Madrid, desde el punto de medición, encuentro varios semáforos. Si los encuentro todos en verde puedo ganar hasta dos minutos. Lo que quiero explicar es que esas diferencias de media no tienen nada que ver con la forma de conducir. La velocidad de crucero es siempre la misma.

El Renault Zoe consume claramente menos cuando la temperatura ronda los 20 grados que con una temperatura de cero grados centígrados.
La diferencia de 100 metros entre un recorrido y otro puede deberse a muchos factores. Incluso al calor, ya que el diámetro de las ruedas crece ligeramente. A una temperatura de cero grados centígrados, el consumo que indica el coche es de 26,1 kWh cada 100 kilómetros. A 20 grados, con el resto de condiciones prácticamente idénticas, el consumo es de 22,1 kwh cada 100 km. Es decir, el consumo se incrementa un 18 por ciento cuando la temperatura es muy baja.

En las dos ocasiones, apuré la batería prácticamente hasta el final. Después de medir el consumo en el mismo punto, hice diversos recorridos para ver la autonomía total y la capacidad real de la batería.

Con frío, a una velocidad media de 92,3 km/h según el ordenador del coche pude recorrer 180,4 kilómetros.

El consumo total es de 38,6 kWh según los datos de consumo y kilómetros recorridos, aunque el indicador del coche sólo mestre números enteros y ponga 38 kWh. del coche. La carga, en el cargador habitual, fue de 51,310 kWh.

A unos 20 grados de temperatura, la capacidad de la batería me dio para recorrer 204,9 kilómetros.


El consumo total en esta ocasión es de 38,5 kWh, prácticamente idéntico al medido en el recorrido anterior, por lo que queda claro que la capacidad útil de la batería se sitúa en el entorno de los 38,5 kWh. En esta ocasión el consumo en el cargador habitual fue de 51,790 kWh, casi medio kWh más. Estas diferencias de consumo durante la carga son habituales en todos los coches eléctricos que he probado.

Estos datos hay que tomarlos con precuación. Es muy posible que a baja velocidad cambien estos datos. Cabe la posibilidad que la diferencia de consumo sea mayor o menor. El gasto de energía necesario para calentar la batería a baja velocidad puede ser todavía mayor que a alta velocidad. Pero también habría que tener en cuenta la diferente densidad del aire, que perjudica más al consumo a alta velocidad que en un entorno urbano.

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