Puntualización y advertencia


Vivimos en un mundo complejo. Nos tenemos que fiar siempre de alguien para todo aquello que no es nuestra especialidad. Nos tenemos que fiar de un asesor fiscal, de un fontanero, de un mecánico para el coche, de un conductor de autobús, de un médico, de un abogado, de un arquitecto… No nos queda más remedio que fiarnos porque es imposible saber de todo. A la vez, es imprescindible que desconfiemos un poco y que estudiemos e intentemos saber, porque está en juego nuestra salud, nuestras finanzas, nuestro hogar, nuestro tiempo…

Y en Gijón, EDP

Y en Gijón, EDP

Díganme. ¡A qué da gusto ver unas instalaciones así para la carga de coches eléctricos! Apetece tener un coche eléctrico aunque sólo sea para ir a utilizar estas instalaciones todos los días. No he visto en toda España unas instalaciones tan cuidadas y en las que apetezca tanto cargar la batería como en estas de EDP en Gijón.

Madrid – Llanes en un día con BMW i3. Los coches eléctricos también son para viajar. De otra forma.

Madrid – Llanes en un día con BMW i3. Los coches eléctricos también son para viajar. De otra forma.

Ocho horas de conducir para recorrer 520 kilómetros, algunos más de los habituales porque hay que desviarse a buscar los puntos de carga. No son viajes para hacer con niños. Eso seguro. Pero con coche eléctrico, con tiempo por delante y una infraestructura de carga mejor, se podrán realizar viajes largos, con paradas prolongadas que nos ayudarán a conocer ciudades y rincones inexplorados.

Aunque hubiera dicho «Sí, quiero sexo con vosotros cinco» sería una violación


Imaginemos que la mujer de 18 años hubiera dicho libremente y con ganas: «Sí, quiero sexo con vosotros cinco y quiero hacerlo en este rellano inmundo». Imaginemos que lo hubiera dicho sin coacción ninguna, sin intimidación de ningún tipo. Imaginemos que a ella le apetecía enormemente tener sexo con ellos cinco y que entró la primera al rellano. Pues a pesar de ese consentimiento previo, lo que ocurrió en ese rellano seguiría siendo una violación.

La violencia, el consentimiento y el contrato


¿La mujer-chica de Navarra, tomó la iniciativa en algún momento, se desnudó ella, la desnudó alguien a ella con un mínimo de sensualidad, desnudó ella a alguien, acarició a alguien, jugó con alguien, alguien la acarició a ella, dio ella alguna señal, aunque fuera mínima, de que quería participar en ese acto múltiple? En la sentencia no aparece, desde luego. ¿Hace falta algún indicio más para darse cuenta de que no hay ningún tipo de contrato entre las partes? Para mí ese comportamiento de la chica es un grito desesperado de «No quiero».

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@javiermolto autor
Calentando. Los comentarios son libres, pero los hechos son sagrados.

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