Este año, como en Brasil, tenemos la oportunidad de pasar el fin de año descalzos y en la playa de nuestras costas. ¿Qué prisa tenemos por celebrar la Navidad el 25 de diciembre y el fin de año el 31? Tenemos la capacidad de decidir. Tenemos imaginación y creatividad. Situemos el fin de año en la fecha que nos dé la gana a cada uno de nosotros. Ni siquiera tenemos que celebrarlo todos a la vez.

Para jugar un partido de fútbol, se tienen que poner de acuerdo 11 de un equipo y 11 de otro para disputarlo a la vez. No sirve que unos jueguen media hora antes que los otros. Pero el fin de año lo podemos colocar en el segundo que nos dé la gana, en el que más nos convenga.

Repetir año tras año es un aburrimiento. La variedad resulta más interesante. Al igual que propongo que los fines de semana desaparezcan, que tiene mucho más sentido económico repartir los fines de semana por grupos en diferentes días de la semana, la Navidad el fin de año y las fiestas (de guardar) también tienen que ser móviles.

Antes, hace unas décadas, era imposible tanta flexibilidad. Las misas obligatorias eran los domingos y había que garantizar la presencia. Además, como no teníamos internet, era imposible organizarse con la flexibilidad que nos da estar todos conectados al mismo punto.

Cuando nació internet yo pensaba que íbamos a acabar con los intermediarios. Me equivoqué a manos llenas. Como tantas veces. Pero lo que sí parece que internet nos va a dar y que no nos va a poder quitar nadie es la posibilidad de organizarnos de forma mucho más flexible. Al tener todos acceso a la vez al mismo cuadro de organización, podemos coordinar nuestras agendas con muchísima facillidad.

Los seres humanos hemos creado el calendario, pero el calendario que hemos creado nos aprisiona y encorseta. Rompamos las celdas que hemos creado. Liberémonos de los días y sus prisiones.

Propongo que organicemos los fines de semana con nuestros amigos y, a partir de ahí, ampliar los círculos. Con mis amigos más amigos, cogería martes y miércoles de fin de semana, por ejemplo, que tiene pinta de que esos días hay muy buena nieve en invierno. A partir de ahí, extendería los círculos. Mis amigos tendrían que buscar profesores que hicieran los fines de semana en martes y miércoles y dieran clase en sábado y domingo. Y poco a poco, organizar la vida en torno a los fines de semana de cada grupo.

Puede haber otros modos mejores para organizarlo. No lo he pensado nada. Es sólo una muestra.

Repartir los fines de semana entre distintos grupos de población tiene todo el sentido del mundo. Sería muy útil para los desplazamientos en coches eléctricos, que los puntos de carga rápida se saturarán los fines de semana cuando haya volumen. Pero eso es casi lo de menos. La ocupación de hoteles y restaurantes sería mucho más regular. Podrían elegir ellos también los fines de semana en los días que más les conviniera para descanzar. Todas las fiestas serían móviles. Tendríamos una bolsa de fiestas y de vacaciones. Un sistema más depurado y flexible.

No es fácil, no es inmediato, pero este país lo necesita. Lo necesitan todos y si diéramos ese primer paso, ganaríamos ventaja competitiva.

Arovechemos la pandemia para dar pasos adelante. son pasos que tienen sentido en cualquier situación y también en época de pandemia

No os deseso ni feliz Navidad ni feliz 2021. Es muy pronto para eso. Este año todavía no ha llegado el año nuevo. Ya llegará. Ahora toca leer o mirarse al espejo. Llegará el tiempo de los abrazos, los besos y el amor cercano.

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