Queridos y queridas,

 

¿Qué tal van?

 

No sé si saben ustedes que yo algunos sábados por la mañana (muchos), me voy a la radio. Me pagan por hablar de cine y eso. Y como hay tanta gente seria hablando de cine como si estuvieran descubriendo la vacuna contra el cáncer, pues yo hace tiempo que decidí que me lo tomaría con sentido del humor.

 

Y eso hago.

 

Es verdad que a veces lo exagero un poco, porque así me lo paso mejor. Y porque si no me lo pasará bien, no iría.

 

Pues oye, hoy he hecho lo mismo de siempre, pero al salir me he encontrado unos cuantos mensajes de una señora crítica muy rigurosa e importante (en su casa, presumo). Una que preside una asociación de críticos muy rigurosos e importantes (en sus casas, presumo) y que vigilan atentamente que no se haga burla del séptimo arte.

 

Y todo porque he dicho que la última película de un director iraní me parece una soberana gilipollez. Bueno, he dicho ‘coñazo’. Me da igual que salgan Bardem, Penélopez Cruz, Eduard Fernandez o la maravillosa Bárbara Lennie. Es un puto coñazo. Un culebrón. Una película de gente a la que todo le va mal todo el rato, y les va tan mal, tanto rato que al final parece una telenovela colombiana.

 

Y mire oiga, que me importa un pito.

 

Pues esta señora rigurosa me ha dicho que no tengo ‘respeto’ por este gran director, y que ha ganado dos Oscar. Respeto, dice.

 

Como si ha ganado treinta oscars, señora. Me importa un pito.

 

A ver si no voy a poder reírme cuando me dé la gana. De cualquier cosa. Sin dar explicaciones. Ojo, que es una película, que no estoy riéndome de los tipos que luchan contra la malaria en un hospital de Sudán. Eso sí sería para darme una colleja.

Pero es que además, esta señora es de las que cuando llegan los oscars pone cara rara porque esos premios son los de ‘industria’ y a ello lo que le va es ‘el cine de verdad’.

 

Naturalmente, le he contestado con un argumento imbatible.

 

‘No moleste, señora’.

 

Y sí, la película es un puto coñazo y no es culpa mía, no la he rodado yo. Es muy curioso la sensibilidad selectiva que tienen algunos. Luego estrenan Colega, dónde está mi coche y escriben inacabables artículos sobre lo insoportable que es el cine americano y blablablá.

Pues entre esta pantomima de señores y señoras de mirada perdida y Colega, dónde está mi coche y me quedo con la segunda. Mil veces.

 

Esta epidemia de dramas sobreactuados no hay quien cojones la aguante. Y caen cuatro o cinco al mes. No hay dios que lo soporte, coño.

 

Yo si fuera ustedes, iría ver Predator.

 

También he visto (aunque de esto la señora rigurosa no me ha dicho nada) el primer capítulo de The purge. Ya saben, la franquicia cinematográfica que ahora tiene pata televisiva.

 

A mí han interesado las pelis de The purge. Me gusta que tengan hasta reflexión social, porque eso en una peli de terror tampoco es fácil de ver. Por si no saben de qué va: la peli plantea un país (Estados Unidos) en el que un día al año, el crimen es legal. Cualquier clase de crimen, incluido el homicidio.

 

Imaginen lo siguiente.

 

La serie no me interesa mucho de momento y no creo que vaya a aportar nada al universo que han creado las películas, pero voy a ver un par de capítulos más antes de ponerla a parir, no sea que la señora rigurosa acuda a mi casa seguida por sus seguidores rigurosos, portando antorchas y demás.

De momento, voy a poner la cómoda contra la puerta. Para prevenir males mayores.

Abrazos/as,

T.G.

 

 

 

 

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