Hola amigos y amigas,

Pues aquí seguimos.

Hoy leía diversos escenarios en los que se mueven los agentes audiovisuales, y que contemplan la imposibilidad de volver de forma escalonada a los eventos en vivo. Es decir, que hasta 2021 ni conciertos, ni ir al cine, ni nada de bares a reventar. A mí lo de los conciertos pues me da un poco igual, y el alcohol me lo puedo beber en casa siempre que puedan venir mis amigos. Lo del cine sí que me preocupa. Y repito que hablo de escenarios virtuales porque nadie sabe con certeza nada de nada, pero pensar que hasta dentro de ocho meses no podré volver a ver ninguna película en pantalla grande me entristece sobremanera.

Y hasta aquí esta reflexión.

Ojalá ya en octubre estemos viendo cosillas en el cine y yo escriba un post diciendo que soy gilipollas.

Pero les traigo dos buenas noticias:

La primera es que mañana se estrena en Netflix El último baile, el documental sobre Michael Jordan que promete ser una auténtica maravilla y – que si no me han engañado, porque todo es posible- llegaría a una entrega por semana.

La docuserie repasa la trayectoria de los Bulls en los años 90, cuando en siete años ganaron cinco títulos de la NBA y se convirtieron en un equipo de leyenda. La pieza se centra sobre todo en la temporada 97-98 y contiene toneladas de material inédito.

Miren, no es que yo sea un fanático del baloncesto, pero de Michael Jordan lo quiero todo, lo consumo todo, lo leo todo, lo veo todo. Como de Magic Johnson.

Y hasta ahí mi opinión. Solo he visto el primero y no quiero hacer spoilers, pero Dennis Rodman es un liante.

La segunda buena noticia es que Amazon acaba de estrenar la sexta temporada de Bosch.

Bosch está basada en la saga de Michael Connelly sobre un policía de Los Ángeles duro como una piedra, amante del jazz y con un carácter algo complicado.  El propio Connelly está metido en el ajo como productor ejecutivo y por eso mismo ya podemos decir que la serie es buena. Porque si el escritor no apareciera por ninguna parte, el show sería infumable.

Diran, ‘hostias, la sexta temporadal. Ahora tendré que verme las otras cinco: vaya turra’.

Pues miren, sería mejor que lo hicieran, no les voy a engañar. Pero si no lo hacen no hay problema. Hay un generoso resumen al principio de cada temporada para que los que lo decidan no pasar por todas las anteriores.

Yo vería al menos la primera, que es absolutamente cojonuda.

Bosch es una serie policiaca como las de antes, a la vieja usanza. Comisaria con tipos de granito, casos largos y espinosos, atmósferas cargadas, políticos de mierda ensuciándolo todo y un final que no siempre es feliz. Como la vida misma.

Si les digo que es la mejor serie policiaca que se emite ahora mismo en cualquier parte (junto a la británica Line of duty) seguro que piensan que exagero, pero por una vez háganme caso.

Dejo aparte el comentario para el protagonista, un señor que siempre hace de secundario y siempre es acojonantemente bueno: Titus Welliver.

Para cualquiera que disfrute del arte de la actuación, Welliver es un gustazo increíble. Uno de esos hombres a los que le basta mover la ceja para que la escena funcione.

Apunten: Bosch.

No les fallará.

(Ah, esta temporada va de una célula terrorista que trata de causar una masacre en Los Ángeles con una bomba sucia).

Cuídense mucho. Y toda la salud del mundo para ustedes/as y los suyos/as.

Abrazos,

T.G.

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