Mi capacidad productiva está llegando a cero, señores y señoras.

Perdonan que me repita, pero jamás me había costado tanto escribir dos palabras seguidas y teniendo en cuenta que me dedico a esto (aunque si esto dura mucho, el verbo correcto va a ser ‘dedicaba’) la cosa se me hace cuesta arriba.

No es que yo fuera una máquina de producir, pero era capaz de sacar adelante los encargos sin problemas… casi siempre. Pero ahora cien palabras me parecen la biblia, y así no vamos a ninguna parte. Por supuesto, algo tendrá que ver el hecho de que en cinco días me hayan echado de seis trabajos distintos. La publicidad ha bajado entre el 70 y el 90% porque la publicidad vive del consumo y ahora mismo se consume poco y lo que se consume no necesita ningún tipo de publicidad. Ya me perdonarán esta lección de economía de mierda, ahora mismo no doy para más.

En fin, amigos y amigas, estoy seguro de que cada uno de ustedes/as arrastra sus propios problemas y que muchos son más graves que los míos.

Así que vamos a la noticia positiva:

Mañana llega a España Disney +.

Todo el mundo habla de Star wars, The mandalorian, los cortos de Forky, las pelis de Pixar y los clásicos de animación de Disney de toda la vida. Qué demonios, solo con esto último ya habría suficiente para suscribirse. Sin embargo, lo que más me interesa a mí, no tiene nada que ver con eso. Porque lo que me interesa a mí, tiene relación con mi niñez. Cuando me harte de alquilar películas en VHS que luego no he podido volver a ver o he tenido que comprar en ediciones roñosas en dvd.

Desde la maravillosa Mi amigo el fantasma, con Peter Ustinov ejerciendo de Capitán Barbanegra resucitado de entre los muertos; o Un candidato muy peludo, o El gato que vino del espacio. O la fabulosa Los robinsones de los mares del sur, una de las mejores películas de aventuras que he visto en mi vida.

Pero es que tienen 20.000 leguas de viaje submarino, con Kirk Douglas. Con James Mason haciendo de capitán Nemo: el puto James Mason.

O El abismo negro, una joya de ciencia-ficción con música de John Barry, con Anthony Perkins, Ernst Borgnine y Anthony Perkins en el reparto. Con uno de los mejores malos de la historia del género: Maximilian Schell. Y unos efectos especiales de quitar el hipo.

Y luego, ojo a esto, hay un documental en seis partes que se llama Imagineering story, que explica la creación de los parques temáticos de Disney. Es una auténtica maravilla, se lo digo en serio. Y si tienen niños van a flipar también.

Finalmente, para los mayorcitos y los que quieran reírse, miren el show de Jeff Goldblum (Life according to Jeff Goldblum, creo que se llama, pero puede ser que me lo haya inventado), que es una locura de dimensiones extracorpóreas y que les hará sonreír un rato. Se lo juro.

Si la desesperación se ha adueñado ya de nuestras vidas, siempre podemos recurrir a Up, Ratatouille, Los increíbles o la saga de Toy story.

Vamos a consolarnos con todo esto y a esperar unidos y en calma el final de la guerra.

Suerte a todos/as, camaradas.

T.G.

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