Amigos y amigas,

Les escribo desde la gris Barcelona.

Aquí no se mueven ni las hojas de los árboles cuando sopla el viento.

En cambio, me dicen que en Madrid no hay calle que no tenga vida. Algo estaremos haciendo mal aquí. O no. ¿Qué cojones sabré yo de nada?

Vamos a ver que hay hoy en el menú.

Lo más importante (o al menos, lo que más me gusta a mí) es lo último de Cesc Gay.

Se llama Sentimental.

Cesc Gay es un director con el que siempre he conectado. Me gusta cómo dirige, me gusta cómo piensa, me gusta cómo maneja a sus actores. Me encanta Una pistola en cada mano; En la ciudad me parece igualmente cojonuda.

En resumen: me parece que es un tipo al que vale la pena seguirle (siempre) la pista.

Hoy se ha estrenado su última peli. Sentimental. Ya lo he dicho.

La peli es una adaptación de su primera obra de teatro y esa es su vocación. No se esconde, abraza el formato ‘pequeño’, de escenario único, con un trabajo conciso en los diálogos y un reparto de hormigón armado.

En este caso, la cosa arranca con una pareja que después de 15 años se detesta. No se detesta con dignidad y cierto disimulo: se detesta como solo pueden detestarse los que ya se odian sin matices. O igual no tanto. No voy a hacer spoilers.

Todo se agita un poco cuando sus nuevos vecinos de arriba llegan para una visita informal. Los vecinos están causando problemas en la ya jodida pareja por culpa de su costumbre de tener relaciones de un modo ruidoso. Ya es bastante jodido follar poco, para que encima tus vecinos no dejen de hacerlo en tus narices.

La visita parece ser de cortesía hasta que los recién llegados les hacen a nuestra querida pareja veterana una propuesta que trastoca toda la velada hasta límites insospechados.

Una película que reflexiona sobre el amor, el sexo, y las miserias de la vida diaria, de un modo bastante inteligente y con un punto perverso, hasta maquiavélico. No sé yo si miraría la película si me encontrara en una situación similar a la de la pareja protagonista (los que se odian; no los que se dedican al noble arte de la cópula). Me vería inmerso en una sucesión de silencios incómodos.

En fin. Si tienen ustedes un cine a mano, no dejen de ir a verla.

En mi comunidad autónoma no se podrá ver hasta el lunes, porque somos así. No sé exactamente cómo: solo ‘así’.

Por otro lado, estrenan también (en Prime) Historias lamentables, la última película de Javier Fesser. Yo no soy muy fan de Mortadelo y demás. Me parecen una perdida de tiempo y dinero. Ahora bien: El milagro de P. Tinto me maravilló en su momento.

Fesser en sus mejores momentos es una deliciosa mezcla de Berlanga y Azcona, y en Historias lamentables vuelve a ser la mejor versión de sí mismo.

No quiero contarles nada de nada, porque mi plan maestro es hacerlo el lunes cuando la hayamos visto todos. O al menos unos cuantos.

No me dejen mal.

Abrazos/as,

T.G.

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