Amigos y amigas,

¿Cómo están ustedes? Pueden gritar bien, como hacían los payasos de la tele, o bien asentir con la cabeza. Se aprueba todo en este bonito foro.

Hoy solo tengo un tema del que hablar: El juramento.

No sé si han oído hablar de ella. Deberían. El problema es que hay tal cantidad de ruido en la atmósfera audiovisual que es imposible distinguir lo importante de lo imprescindible y lo prescindible de lo absurdo.

El juramento es imprescindible.

Habla de una secta, que como todas las sectas empieza aparentando ser otra cosa totalmente distinta, pero que cuando revela su verdadera naturaleza se convierte en algo absolutamente aterrador. No miento cuando digo que esta secta (Nexium) es de las peores que se han movido por Hollywood y de las que más lejos han llevado lo del desprecio a la esencia del ser humano.

Todo empieza en Nueva York con un grupo de personas frustradas que deciden tratar de aliviar el peso específico de su existencia acudiendo a una suerte de sesiones de mejora de la empatía y semejantes. Todo es aparentemente inocente, hasta el supuesto gurú que solo aparece en la retaguardia, del que nadie sabe demasiado, del que se dice que es uno de los hombres más inteligentes del mundo. Un tipo con gafas, pelo largo y pinta de hippie que habla de ‘tecnología’ para curar la ansiedad. En realidad, una tonelada de frases de autoayuda con algo de épica y un poquito de gilipollez. Todo podría parecer futil, hasta que el método se cruza con alguien a quien le cuesta mucho levantarse por las mañanas. Entonces la cosa se complica.

No quiero hacer muchos spoilers (de momento solo hay tres episodios disponibles, de nueve que tiene la docu-serie), pero digamos que El juramento se toma su tiempo para despegar, que no tiene ninguna prisa. Otro hubiera tratado de explicar la historia en un par de horas, yendo al grano. Y no tengo duda de que hubiera podido hacerse, pero la cantidad de matices que ofrece este formato y la idea de dilatar la narración para que el espectador pueda sentarse en la misma sala que esos hombres y mujeres, vale mucho la pena.

Solo les pido que presten atención al modo en que la serie pasa de un tono alegre, con toques de comedia, a un drama ligero (casi frívolo), para al final del segundo episodio convertirse en una película de terror pura y dura.

Mencionaré al Dalai Lama, 150 millones de dólares, mujeres marcadas a fuego (literalmente), una tonelada de chiflados y ese momento en que uno descubre que todos aquellos amigos que te decían ‘lo tuyo es una secta’, tenían razón.

Tómense su tiempo para verla, piensen que quedan cinco semanas más porque se cuelga en HBO a razón de un capítulo a la semana. La otra opción es que esperen hasta octubre y la vean toda enterita. Está construida como un thriller y uno se puede tragar las nueve horas sin problemas. Quede dicho.

Lo dejo en sus manos.

(Hoy se ha sabido que Tenet ha ido fatal en EEUU y son muy malas noticias para el cine. Wonder woman se ha retrasado; lo próximo de Pixar va por el mismo camino. No veo claro que La viuda negra conserve su fecha de estreno. Veremos qué pasa con Bond. Etc)

En fin, suma y sigue, amigos y amigas.

Abrazos/as,

T.G.

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