Señoras y señores,

¿Qué tal lo llevan?

Yo aquí, de domingo, lo que -básicamente- quiere decir que hago lo mismo que un lunes, pero sin tener que estar constantemente contestando correos, whatsapps o llamadas varias. Es lo bueno de los domingos cuando eres un maldito periodista freelance, que parece que solo trabajas tú porque tus jefes están en la piscina.

De las locuras de la pandemia ya hablamos otro día.

De Mulan les hablo a mediados de semana, cuando la haya visto alguien más.

De la nueva de Kauffman (vaya locurón), les hablo a mediados de semana.

De Borgen, una de las mejores series de las dos últimas décadas, que está en Netflix ahora mismo, solo quiero decirles que se hagan el favor (y me hagan el favor) de verla.

Es una maravilla que sirve para entender un millón de cosas sobre la política. Y sobre por qué jamás va a servir para nada. Ya, sueno un poco pesimista.

En realidad llego hoy domingo a este foro para hablarles del estreno de la segunda temporada de The boys. En Netflix.

The boys está basado en el comic de Garth Ennis sobre un grupo de súper-héroes que son unos auténticos hijos de puta. Su misión es ganar pasta trabajando como mercenarios privados para el mejor postor, que de momento parece ser el gobierno de Estados Unidos.

Un día, después de un terrible accidente, un chaval es reclutado por un misterioso grupo, cuya misión principal es acabar con los súper-héroes, uno por uno, de la manera más cruel posible. Y si por el camino se les puede desenmascarar, mejor.

La serie es una salvajada. Puro gore.

Como ejemplo, aunque sea un spoiler, decir que le meten al hombre invisible una bomba por el culo. Yo creo que meterle una bomba en el culo al hombre invisible cuenta como hacer algo salvaje.

Comanda el asunto uno de esos actores a los que crees capaces de meter una bomba en el culo al hombre invisible: Karl Urban. Le habrán visto en Juez Dredd o El señor de los anillos, y tiene la energía necesaria para tirar de una diligencia durante mil kilómetros.

Si a todo esto le sumamos unos efectos especiales cojonudos, un sentido del humor negrísimo y un guion muy bien pergeñado, tenemos uno de esos shows que no son para toda la familia, pero que nos puedes arreglar cualquier noche regulera.

Esta semana pasada se estrenó la segunda temporada, que -mal me está decirlo, porque parece que me dan comisión o algo- es incluso mejor que la primera. Más salvaje, más divertida, más contundente y más redonda que la anterior. Me la he comido más rápido de lo que me como un paquete de donuts de chocolate.

Así que, aunque no les interese el comic, si quieren ver a un grupo de chiflados tratando de asesinar por todos los medios posibles a otro grupo de chiflados, mientras a su alrededor el mundo se va a tomar por culo, yo no me lo pensaría dos veces.

Hasta ahí mi recomendación, que he conseguido hilar sin spoilers (menos el del hombre invisible, claro).

Les mando abrazos, amigos y amigas. Son las 19.30 y ya es hora de cenar, porque me he vuelto europeo.

T.G.

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