Queridos amigos y amigas,

¿Cómo va todo?

Dejando de lado la pandemia, la recesión mundial, los negacionistas, los conspiracionistas, Miguel Bosé y los subnormales que llevan la nariz asomando en la mascarilla.

Esta mañana me he levantado con la noticia de la muerte de Chadwick Boseman.

Boseman era buen tipo, le entrevisté una vez y fue simpático, encantador y un prodigio de empatía e inteligencia. Pero no es por eso por lo que digo que era buen tipo. Lo digo porque todo el mundo en Hollywood hablaba bien de él. Nunca encontré a nadie, en público o en privado, que le pusiera a parir. Si ya es excepcional en la vida real, ni les cuento lo que significa en el mundo del espectáculo.

El tipo llevaba cuatro años aquejado de un cáncer de colón con mala pinta, pero nunca se lo dijo a nadie. Siguió trabajando, hizo un montón de películas, se convirtió en el gran estandarte de la comunidad afroamericana cuando rompió en mil pedazos el famoso mantra ‘a nadie le interesa un súper-héroe negro’ y demostró que era un intérprete cojonudo.

Mil trescientos millones de dólares después, resulta que si interesaba un súper-héroe negro y no solo eso: interesaba tanto que Black panther es la decimocuarta película más taquillera de la historia.

No sé qué cojones harán ahora con la franquicia y me importa dos pitos, pero no va a ser lo mismo: este tipo tenía fuerza, carisma y era buen actor. Al que le toque el marrón ahora (y no van a cargarse la saga porque haya muerto el protagonista; el circo del cine no funciona así) le van a llover chuzos de punta.

Y como Pantera negra e Infinity war y Endgame ya las estarán viendo ahora, yo llego a recomendarles tres pelis distintas.

Manhattan sin salida (de la que -creo- ya hablé aquí) es una peli en la que Boseman hace de poli. Seca, con sabor setentero, buen reparto y especialmente contundente en el apartado pirotécnico. La tienen en Amazon Prime de gratis, si tienen Amazon Prime. Hoy es un buen día para verla.

La segunda es 42. Es la historia de Jackie Robinson, el primer jugador negro de las grandes ligas de baseball, fichado por los Brooklyn Dodgers en 1947 y que se enfrentó a una tonelada de racismo antes de convertirse en una maldita leyenda. Una peli cojonuda que no tengo ni idea de donde pueden encontrar. No está en Netflix, ni en Amazon, pero supongo que, podrá encontrarse -pagando- en Apple TV o Rakuten.

Y la última, I feel good. La historia de James Brown, donde Boseman está ciertamente espectacular interpretando al padrino del soul. Está disponible ‘por ahí’. ‘Por ahí’, ya saben. En España se estrenó de tapadillo en navidad de 2014 y no la vio ni el tato, pero les aseguro que vale mucho la pena.

Es un homenaje pequeño a un actor excelente, pero los homenajes pequeños son los que cuentan.

Este fin de semana se ha estrenado también Orígenes secretos, de David Galán Galindo. Ya les dije que era una peli cojonuda, muy comiquera, con mucho sentido del humor. Échenle un ojo y me cuentan.

(He visto las que yo creo que son las dos pelis del año, pero aún no puedo hablar de ellas. A ver si me dan permiso pronto).

Hasta entonces, larga vida al soberano de Wakanda.

Abrazos,
T.G.

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