Hola amigos y amigas,

¿Qué tal están? Espero que bien, dentro de lo posible. No es fácil resistir el impulso de perder –aunque sea por un rato- la cordura, pero habrá que intentarlo al menos.

Yo ando estos días mirando toda clase de mierdas en Netflix, HBO y Filmin, y me atrevería a decir que los primeros se han superado por lo que respecta al nivel de inmundicia fílmica que aparece en su red. Ojo, con el volumen que manejan tiene que haber de todo, pero coño, dentro de unos límites.

Porque creo que hoy es un buen día para destripar (domingo de cuarentena y tal, al que solo le faltaba el puto cambio de hora) un par de cosillas, pongámonos a ello.

Podemos empezar con Hogar, la película de los hermanos Pastor protagonizada por Javier Gutiérrez. Habla de un tipo, un publicista al que no le va demasiado bien y tiene que dejar su casa. La casa en cuestión se la queda una pareja de jóvenes a los que le va mejor que a él. La cuestión es que el hombre (al que interpreta Gutiérrez), tiene unas llaves de repuesto y se le ocurre volver a la casa. El problema es que no lo hace solo una vez y que con cada visita se obsesiona más y más con la pareja que vive allí, y empieza a hacer cosas con francamente extrañas. Ya saben, de película de terror.

Lo primero que quede dicho: la dirección es espléndida, el reparto bueno (Mario Casas no está bien, pero es que el chaval tiene un papel ridículo) y el diseño de producción cojonudo, El problema es que el guion parece haber sido escrito por un ornitorrinco ebrio. Cada decisión narrativa es más ridícula que la anterior, los personajes se dedican a tomar caminos absurdos. Igual colaría en la vida real, pero en la ficción son una auténtica memez.

Total, que lo que podría haber sido un entretenimiento mayúsculo se convierte en lo que en español del bueno se llama ‘turra’. Una turra inacabable.

Ah, y el final tampoco.

La otra cutrez de fin de semana (y Hogar al lado de ésta parece Ciudadano Kane) es una cosa que se llama La marca del demonio. Es una película mexicana sobre un sacerdote atormentado, una figura muy poco transitada en la historia del cine:  solo habrá unas siete mil películas sobre el tema. La cosa arranca con dos hermanas que leen un libro prohibido que invoca al demonio. Lamentablemente para el espectador, una de ellas es poseída –obviamente- y entran en juego toda una serie de imbéciles de todo tipo y pelaje.

Les pido por favor que la vean y presten atención a una especie de exorcista hípster, que parece salido de una película de Isabel Coixet y que va tocado con una suerte de sombrero de zorro de Hacendado. Desconozco el nombre del sujeto (del actor que lo interpreta, quiero decir) y no me voy a molestar en buscarlo, pero ha entrado directamente en el top 10 de los peores actores que he visto en mi vida.

La película es infumable, no le daría miedo ni a un niño de cinco años y, de hecho, es una gran opción si quieren echarse unas buenas risas. Para eso sí es útil: es una de las mejores comedias involuntarias de la historia del cine.

Ni Mel Brooks hubiera sido capaz de algo así.

Para que luego digan que no les traigo auténticas joyas.

Abrazos y besos, amigos y amigas. Y mucha salud & mucho ánimo

T.G.

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