Señores y señoras, amigos y amigas,

He vuelto. Este mes no podrán quejarse de mi rendimiento, ya que he acudido a mi cita con ustedes de forma constante. Me siento –casi- orgulloso de mi persona.

De entrada, vayan al cine a ver Manhattan sin salida: una película que podría pertenecer (tranquilamente) a new american cinema de los años 70, y que podría ser de Lumet o Friedkin. No es French connection o Klute, pero no está nada mal.

Es una peli seca, bastante rocosa, sobre un policía incorruptible que debe investigar el asesinato de ocho policías en un robo que acabó mal. Como descubriremos a lo largo del metraje, la cosa tenía secreto. No, no diré nada más. Solo que van al grano, que no hay diecisiete planos para escenas a las que les basta uno y que tiene un final que, aunque previsible, no deja de ser bastante satisfactorio. El título original, 21 bridges, hace referencia a todas las salidas de Manhattan que quedan bloqueadas durante la película, para que los culpables no puedan escapar.

Cojonuda. No la dejen escapar.

Pero no he venido hoy aquí a hablar de eso. He venido a hablar de Hunters, la primera serie de Amazon prime con Al Pacino (antes le recuerdo en alguna serie de HBO, como Angels in America; repito, si la memoria no me falla). El show habla de un grupo de cazadores de nazis en la Nueva York de finales de los 70, decididos a acabar con un gigantesco complot que pretende levantar un Cuarto Reich en Estados Unidos.

La serie –debo confesarlo- es bastante desconcertante. Tim Goodman decía que no podía saber si era buena o mala, pero que se lo estaba pasando pipa. A mí me pasa exactamente lo mismo: aún no sé si me gusta o no, pero podría comérmela con cuchara.

Si digo que es desconcertante es porque hace algo extraño: por un lado, usa la violencia de un modo paródico, con un referente obvio (Tarantino) siempre como ariete; por otro, en los flashbacks que llevan a los protagonistas a recordar episodios en los campos de concentración, de una crudeza notable. De algún modo, la cosa no rechina, pero a veces es imposible no pensar ‘¿qué cojones?’.

No sé cómo coño habrán logrado convencer a Al Pacino…  bueno sí, con una maleta de pasta. Una muy llena. Pero la cuestión es que el tipo funciona muy bien en ese rollito de cazador veterano a lo Simon Wiesenthal, encargado de evitar que los malos se adueñen de la nación más poderosa del planeta y se nota que se lo está pasando bien, que no tiene que hacer un esfuerzo suplementario.

También está bastante claro que los productores no escatimaron en gastos a la hora de llevar esto a la pantalla, porque el diseño de producción es exquisito y hay un esfuerzo visual muy encomiable. Pero claro, no es solo eso. Los homenajes constantes a la cultura pop, el retrato del Nueva York de los 70 y el hecho de que los malos sean nazis, todo eso ayuda bastante a que te sientes en el sofá y pases un rato estupendo.

Yo la vería, sin grandes expectativas, pero con un cubo gigante de palomitas.

Y para acabar: The chef show.

Este es el show de cocina de Jon Favreau en Netflix. Favreau es el Happy de Iron man, el director de The mandalorian y un actor maravilloso. Aquí da rienda suelta a su pasión por la gastronomía y es un disfrute absoluto.

Traten de verla habiendo comido, porque en ayunas es una tortura.

Hala, no se quejarán de que no pase por aquí a darles buenos consejos.

Buen fin de semana,

T.G.

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