Una de mis ideas recurrentes es que escribimos de coches para quien no los necesita. Escribimos e informamos de coches para personas sin limitaciones de movilidad, para personas que con mayor o menor dificultad pueden salir a la calle, subir al autobús, echarse una carrera para cruzar, bajar al metro, subir a cualquier taxi.

Sé que miento. Los coches son más o menos imprescindibles para todos. Para llevar los niños al colegio principalmente. ¿Cómo irían los niños antes al colegio? El otro día, releyendo Fortunata y Jacinta, los niños caminaban solos por la calle camino de la escuela, cuando todo estaba cerca y por las calles no había tráfico abundante de vehículos.

Lo que tengo claro es que quienes más necesitan un coche son aquellas personas que tienen dificultades para desplazarse con sus piernas. Estas personas necesitan un coche para desplazarse en cuanto la distancia supera el kilómetro. Cualquiera de nosotros podría ir andando. Ellos se mueven en un entorno hostil y avanzar en silla por donde todos vamos a pie es agotador.

Por este motivo, vamos a probar cómo es el acceso a los coches desde una silla de ruedas. Queremos saber si hay grandes diferencias entre unos y otros. Probaremos las diferentes carrocerías, tanto para acceder al asiento del conductor como al asiento posterior.

El primer coche en el que hemos probado cómo era el acceso es el Volkswagen Golf. Aproximadamente, probaremos dos carrocerías al mes. Este es el vídeo de la prueba:

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