Mi amigo David Gómez me envía un texto en el que reclama medidas concretas para salir de la crisis. Hasta ahora, a su juicio, las medidas que se han tomado son de tipo cosmético o sintomático. Ninguna medida de fondo que justifique un cambio de tendencia. Alguna medida que por sí misma tenga repercusión en el funcionamiento económico, no sólo en los resultados a corto plazo. Él propone una: reducir un 5% el sueldo de los funcionarios. A continuación justifica los motivos.

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España es un país caro. Caro para que las empresas contraten trabajadores, caro para que vayamos de vacaciones a los hoteles, caro para que cenemos en restaurantes, caro para comprar una vivienda, caro para producir (Paul Krugman: http://goo.gl/QM7U) . Cuanto más tarde lo veamos, más tiempo tardaremos en remediarlo. Producimos y vendemos caro aquello que en el mercado (el mundo) se encuentra mucho más barato.

Históricamente en España ha existido una buena arma, llamada devaluación. Te permite ganar en competitividad a costa de empobrecerte.

El paro es bueno para hacerse competitivo. Con mucho dolor se reducen los precios (o más bien los costes laborales…) porque la alternativa a cobrar poco, puede ser no trabajar. ¿Cuánto tardaremos en cambiar de mentalidad, y hacer que el paro baje definitivamente los salarios y, así, los costes? Seguramente mucho más tiempo del que podemos permitirnos.

Los salarios son rígidos y también los precios. ¿Ganamos mucho los españoles? La respuesta que daremos todos es que no, pero ganamos mucho para lo poco que producimos y nuestra competitividad se resiente. http://goo.gl/Itk3

¿Qué alternativa tenemos para bajar los precios? La fórmula que propongo es la de bajar el sueldo a los funcionarios. No es una fórmula original, otros países europeos ya lo han hecho (Irlanda, Grecia, Letonia).

¿Por qué a los funcionarios?

1.Porque la administración en España está claramente sobredimensionada. Los funcionarios suponen casi un 20% de los ocupados
2.Porque, por la estabilidad laboral que tienen, no implica un gran riesgo de aumento de tasa de morosidad. No imagino que los funcionarios españoles dejen de pagar la hipoteca a cambio de un embargo de su sueldo.
3.Porque la caída de demanda interna directa que produciría una reducción de su sueldo sería limitada ante la perspectiva de seguir ingresando indefinidamente en el futuro.
4.Porque por definición es el único sector intervenido. Es más rápido que dejar al mercado ajustar salarios a lo largo del tiempo

¿Qué beneficios traería bajar el sueldo a los funcionarios?

1.Tendría un impacto relativo en las cuentas públicas. El coste de los empleados para la administración es de unos 120.000 millones de euros (grosso modo), es decir, un 12% del PIB. Un ahorro de un 5% en esa cantidad supondría un ahorro de unos 6.000 millones de euros al año (el importe correspondiente a montar un AVE por todo el mediterráneo). Tendría un efecto sobre el déficit moderado, de un 0,6% del PIB (no es la panacea, pero algo es algo)
2.Enviaría un mensaje de austeridad a los mercados internacionales, que seguramente sería bien recibido (como fue bien recibido en Irlanda, no así en Grecia – aquí la credibilidad cuenta, y Grecia no tiene precisamente una historia de rigor, en la UE). España, en lo referente a cuentas, ha tenido un comportamiento intachable (al menos que se sepa)
3.No generaría paro de modo directo, ya que el empleo de los funcionarios está asegurado (en principio)
4.Arrastraría a una caída de precios y salarios generalizada en el resto de la economía

¿Cómo se haría?

1.De un modo progresivo. Sueldos más altos caerían más que sueldos más bajos
2.Con un gran pacto de Estado. Ningún político, y menos aún los que tenemos, se atrevería a tomar una decisión de este calado por sí mismo. Existe una mínima posibilidad de que los políticos en un acto de responsabilidad se bajen el sueldo a sí mismos.
3.De manera inmediata. No tiene sentido aumentar incertidumbres. Cuanto más tarde se tomen medidas, más drásticas serán.

Hay otras medidas, que nos pueden llenar la boca, sin duda: “cambio de modelo productivo”, “flexibilización del mercado laboral”, “reflexión para la racionalización de la educación”… La verdad, todo suena tan bonito como “alianza de civilizaciones”, mi problema es que no sé cómo se traducen esas grandes frases a proyectos concretos.

¿Es injusta con los funcionarios la medida que propongo? No lo creo. Cuando una empresa quiebra, sus trabajadores se van a la calle, con un buen ERE en el mejor de los casos, con un mal despido, en la mayoría de los casos. En este caso España SA ha quebrado. Los mercados le van a dar crédito limitado, no sabemos por cuanto tiempo ni a qué coste. Tomemos medidas ya. Comencemos reestructurando una administración, tan sobredimensionada como lo han estado nuestros bolsillos en los últimos años.

España se ha sabido adaptar históricamente a situaciones difíciles y duras. Vivimos en una de las mayores economías del mundo, con un sistema de protección social envidiable. Toca apretarse el cinturón. Ahora de verdad.

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