El Teletransporte es mi sueño. Si existiera, sin gasto de energía, estoy seguro de que todos seríamos más felices. Quizá no nos teletransportáramos nosotros. Teletransportaríamos las cosas para que vinieran a donde estamos. Ahora el Taj Majal, ahora un jabalí de Obélix, ahora Obélix, luego Falbala y después el ramillete de flores azules. O no. En realidad sería lo mismo teletransportarnos nosotros que tele transportar las cosas.

Ay, si Eva no hubiera mordido la manzana. No existiría el primer principio de la termodinámica, no necesitaríamos energía para sacar agua del pozo, no habría que correr tras las gacelas, todo sería riqueza y bienestar, nos teletransportaríamos y estaríamos siempre cerca de la persona amada. De cualquiera. Siempre cerca.

Si existiera el teletransporte no existiría km77.com, no lo necesitaríamos para nada. Lo mismo que si no tiráramos los papeles a las aceras no existirían los barrenderos. Podrían dedicarse a cosas más productivas.

Pero el teletransporte no existe. Alguien tiene la culpa, seguro, pero da igual. No existe y no queda más remedio que trabajar para llegar a los sitios, trabajar, para llegar a fin de mes. Trabajar y trabajar, hasta para irse de vacaciones. Trabajar para subir la escalera y también para bajarla. Para acostarse y levantarse.

Trabajar para escribir este blog, en el que contaré cosas de este trabajo de informador de coches, que no tendría ningún sentido si existiera el teletransporte. Pero ya que no existe, trabajaré y trabajaré.

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