Cuando aprendí a sumar, la señorita no nos dejaba sumar con los dedos. Las sumas había que aprendérselas de memoria. Nunca he sabido sumar con los dedos y cuando veo la facilidad con la que los usan algunos adultos para sumar me conmueve.

Algunos se los miran discretamente, otros los mueven ligeramente para llevar las cuentas y otros no lo esconden de ninguna de las maneras, tocan cada dedo con la otra mano para no descontarse.

¿Por qué es mejor sumar de memoria que contar con los dedos? ¿Qué sistema desarrolla más la mente?

Conozco a padres que les enseñan a sus hijos a sumar con los dedos y me sorprende, porque a mí me lo prohibían. Ciertamente, de memoria es mucho más rápido y el espectro se amplía. Uno puede aprender a sumar de memoria números que resulta difícil sumar con los dedos. Si uno sabe cuánto son 8 más 7 sabe cuánto son 80 más 70 y probablemente deduzca con rapidez 88 más 77.

Seguramente haya teorías escritas sobre este asunto, pero las desconozco. Las podría buscar. Pero, como me ocurre siempre, prefiero contarle a ustedes mis dudas y que me cuenten lo que saben, que es más divertido. Aprender en solitario es un rollo.

¿Ustedes cómo suman, por cierto? Quizá haya más formas. Yo utilizo la memoria, pero de alguna forma me represento los números en el espacio. Cada número es una barra de una longitud, que le falta o le sobra tanto para llegar a ser múltiplo de cinco. Eso ha sido así desde que fui pequeño. Y me sirvió para ser muy rápido con las sumas y las multiplicaciones. No sé exactamente cómo lo imagino en el espacio, pero lo imagino.

Si les apetece, cuéntenme sus experiencias con las sumas, por favor, que me gustará leerlas. Gracias.

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