En la adivinanza del otro día, de un espejo y un coche verde, que se titulaba ‘Adivinanza verde, sin twitter‘, Exeo ganó el sugus con esta respuesta:

‘D. Javier, dieses Auto ist ein B-Klasse mit Brennstoffzellen’ que en español significa según mi traductor preferido ‘Este coche es un Mercedes-Benz Clase B con pila de combustible‘. No dije nada entonces, pero estaba claro que Exeo sabía de lo que hablaba, incluso en el idioma propio del coche.

Lo conduje la semana pasada durante más de doscientos kilómetros. Todavía no he publicado la experiencia, pero queda poco para que la publique. Hoy, de momento, les pongo una foto que hice del cuadro cuando iba en marcha.

Mercedes-Benz F-Cell. Instrumentos

Es una foto que da mucha información. El consumo del Clase B es de poco más de un kilogramo de hidrógeno cada 100 kilómetros. El coche tiene una capacidad de carga de hidrógeno de 3,7 kilogramos, lo que da una autonomía de alrededor de 350 kilómetros con este consumo. Se puede conseguir un consumo inferior, pero difícilmente más de un 10% menor. El consumo homologado medio es de 0,97 kg de hidrógeno por cada 100 kilómetros y siempre es difícil repetir en condiciones normales la cifra de consumo homologado.

Una de las características del Mercedes Benz Clase B F-Cell es que la presión de carga máxima en los tanques de combustible es de 700 bares. Esos 3,7 kilogramos de carga máxima se consiguen a una presión de 700 bares. Pero no todas las estaciones de suministro de hidrógeno son capaces de suministrar a esa presión. Por ejemplo, las estaciones de suministro de hidrógeno que hay en Huesca y Zaragoza (Aragón se ha convertido en la comunidad española pionera en el desarrollo del Hidrógeno como almacén de energía) puede suministrar a una presión máxima de 350 bares, lo que supone, aproximadamante, la mitad del combustible y por tanto la mitad de la autonomía.

El precio del kilogramo de hidrógeno en esta estación de suministro es de 10 euros por kilogramo, pero se trata de un precio político, no de mercado, porque no hay volumen de negocio suficiente como para que, de momento, sea posible plantear la venta de hidrógeno para automoción como un negocio. en Alemania, el hidrógeno se vende ahora a 8 Euros.

El Mercedes-Benz Clase B F-Cell es un coche con una autonomía elevada (sin un gran depósito de combustible) gracias a la elevada presión a la que almacena el hidrógeno en sus tanques y también a la elevada eficiencia de la pila de combustible.

De la eficiencia de la pila de combustible hablaré otro día, porque hay mucha información relevante que contar de este coche. De momento, sólo con una foto del cuadro, ya ha dado para muchos datos.

La foto del cuadro también permite apreciar otra curiosidad. Todavía no se ha cubierto la hora, pero el cuentakilómetros marca 77 kilómetros recorridos y la velocidad media 77 km/h. Claro, como no disponemos de decimales, todo puede encajar.

Justo después de darme cuenta de que había muchos 7 en la pantalla central hice la foto anterior. Segundos después hice otra, pero a la segunda ya llegué tarde. No por pasar al siguiente kilómetro recorrido sino por el incremento de media que figuraba en la pantalla.

Mercedes-Benz F-Cell. Cuadro de instrumentos.

La esfera pequeña de la derecha es el indicador de combustible. Después de consumir un kilogramo habíamos utilizado más de una cuarta parte del total almacenado.

El reloj pequeño de la izquierda es el que indica en qué nivel de rendimiento puede trabajar la pila de combustible. Si es capaz o no de utilizar toda su capacidad de transformación del hidrógeno en electricidad. En otras entradas veremos qué motivos pueden limitar esa capacidad.

El reloj grande de la izquierda es el velocímetro y el de la derecha es el indicador de potencia entregada en cada momento. En un vídeo les mostraré la evolución de la aguja al acelerar a fondo y cómo suena un acelerón.

En los próximos días les pondré más artículos de este coche, porque merece que nos detengamos en él con atención. Les avanzo ya que me ha gustado mucho. Es un coche eléctrico pero con autonomía razonable. Lo he conducido por ciudad y por autopista. En silencio y con buen tacto.

Después de probarlo y de comprobar su autonomía, me pregunto por qué el ministro de industria de España, Miguel Sebastián, ha apostado claramente por la tecnología de pilas acumuladoras de energía, que consumen corriente eléctrica de la red, en lugar de pilas de combustible, que consumen hidrógeno. Esta alternativa parece mucho más indicada para un país con un poder adquisitivo medio, como el español, porque supone una inversión menor y un gasto de utilización ligeramente superior. (Un coste de entrada elevado resulta difícil de compensar cuando se recorren pocos kilómetros)

Mercedes ha recorrido más de 30.000 kilómetros con estos coches de pila de combustible en poco más de cuatro meses. Ha dado la vuelta al mundo y ha probado que se puede utilizar esta tecnología sin mayor inconveniente que repostar cada 300 – 350 kilómetros.

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