Les doy la razón. La justicia natural, el derecho que emana de los árboles y las plantas, es radicalmente injusta. La savia que sube desde las raíces a las hojas, pasa antes por el tronco y se incardina en la razón del ser, nos juega malas pasadas. Si no, vean.

Ustedes, cuando les da la gana, leen lo que escribo. Como ustedes leen lo que escribo cuando les da la gana, hay empresas, corporaciones, instituciones varias, que me llaman periodista.

¿En qué consiste este cambalache? En que me cuentan a cosas, me las dejan probar, me llevan de aquí a allá para que vea y tome nota, me han llegado a llamar líder de opinión, me ponen alfombras verdes y rosas. ¿Para qué?

Para mi único y propio beneficio. Ellos creen que yo hago todo esto para contárselo a ustedes. Se equivocan. Yo lo hago únicamente para pasármelo bien. ¿Les tengo engañados? A casi todos. A ustedes, un poco, también ¿no?. Digan que sí, hombre. Que no les cuesta nada.

¿Que no se lo creen? Miren lo que hice el otro día con el nuevo Ford Focus. Con lo que a mí me gusta conducir bajo la lluvia. Pensé que me lo iba a perder. Suerte que este piloto británico de cuya voz dejo testimonio se apiadó de mí y me dijo, come with me! Y yo fui.

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