Nissan Qashqai

Juan Antonio llama anticoche al Nissan Qashqai. Sea lo que sea, su éxito de ventas no lo esperaban ni ellos. (Los responsables de Nissan).

Durante la presentación del Qashqai +2, cené al lado de Natacha Trichard, Deputy Regional Product Manager de Nissan. Natacha vive en Suiza y trabaja en las oficinas centrales de Nissan para Europa.

El Qashqai se ha vendido mucho mejor de lo previsto. Sus objetivos de venta, el primer año de comercialización, eran de 110.000 coches y la demanda ha superado las 250.000 unidades. Más de un 90% de los clientes del Qashqai son conquistas para Nissan. (Antes, no tenían un Nissan.)

El plazo de entrega ha superado en algunos momentos los ocho meses. Para atender la demanda, en la fábrica de Sunderland, donde se produce, han creado un tercer turno de trabajo. Y también han comenzado a producirlo en Japón, con el volante a la derecha, para atender el mercado local. Anteriormente, las unidades para Japón también se fabricaban en el Reino Unido.

Le pregunté a Natacha Trichard que cuándo fueron conscientes de que habían errado en sus previsiones y me dijo que desde los primeros pedidos ya vieron que el coche iba a ser una enorme éxito para ellos. Sin embargo, los tiempos de reacción no fueron tan rápidos. El Qashqai empezó a venderse en enero de 2007 y todavía las entregas van retrasadas.

“Los procesos industriales son lentos”, me asegura Trichard. “Hemos trabajado mucho para satisfacer la demanda, pero es muy difícil corregir una previsión inicial errónea”.

A mí me ha sorprendido que a pesar de su éxito y del retraso en las entregas, Nissan ha seguido haciendo publicidad del Qashqai durante este tiempo en España. Quizá no con mucha intensidad, pero no ha parado de encelar al público con el coche.

Ahora, la crisis generalizada, ayuda a Nissan a recuperar los plazos y ponerse al día. Un exceso de demanda es mucho mejor que una demanda pobre, pero también es un problema difícil de resolver. A Nissan le ha costado casi dos años.

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