Este fin de semana se corren Las 24 Horas de Le Mans. Jordi Gené correrá con el equipo Audi y tiene muchas posibilidades de cruzar la meta en primera posición.

La semana pasada, Marc Gené dio una rueda de prensa en Madrid y la frase que más me sorprendió es la que he elegido para titular. “La carrera escoge al ganador”.

¿Qué significa esa frase? ¿A qué se refiere Marc Gené? ¿Qué insinúa?

Las carreras siempre determinan al ganador. Por eso son carreras. Pero, ¿lo escogen? ¿Una mano invisible de las carreras, al estilo de la mano de Adam Smith, elige el ganador entre los participantes? ¿La carrera tiene un favorito que nadie sabe y el resto de pilotos no tiene ninguna posibilidad de ganar? ¿Está la carrera compinchada con algún dios que ampara a su coche favorito y le salva de penurias? ¿Es posible luchar contra la carrera? ¿Es la carrera el mismo dios?

Seguramente la frase de Marc no era trascendente, pero a mí me atrajo. ¿Se puede luchar contra el destino? ¿Hay que participar sí o sí, en la carrera, porque uno nunca sabe quién será escogido por la carrera?

Hoy leía que no sé qué jugador de tenis decía: ‘sorprendentemente, cuanto más entreno mejor suerte tengo.’

A continuación les dejo varias de las frases de Marc Gené durante esa rueda de prensa:

No hay color de cómo llego este año a cómo llegué el año pasado. El año pasado participé de casualidad, de piloto reserva, porque un piloto se lesionó, sin conocer el coche. Este año llego perfectamente adaptado. He conducido el coche, lo conozco bien y estoy perfectamente preparado. Le Mans no se prepara en un mes.

La configuración aerodinámica que llevamos en Spa estaba diseñada para Le Mans. Penalizaba en Spa, pero es muy buena para Le Mans, a donde llegamos con mucha información del coche.” (Seis Horas de Spa, disputada a principios de mayo. El Audi de Gené acabó tercero, detrás de los otros dos Audi)

Hemos mejorado la tecnologia híbrida, hemos rebajado pesos,  mejorado el  chasis, tenemos un mejor sistema híbrido y mejor aerodinámica. Todo es mejor.

La ergonomia es muy importante en las 24 Horas de Le Mans porque nos pasamos muchas horas dentro del coche. Los coches cerrados son más seguros, pero tienen peor visibilidad. Unas buenas luces, y Audi tiene las mejores luces, y el retrovisor electrónico que ayuda a saber cuándo has terminado de adelantar son muy buenos. Desde dentro del coche es muy difícil de saber cuándo ha acabado el adelantamiento y eso es peligroso. el retrovisor electrónico es una gran ayuda. Todo lo que sea mejorar es bueno.

El sistema híbrido influye en la frenada. Influye cuando frenas poco, ceerca del vértice de la curva, en el que es más difícil de dosificar y bloqueamos las ruedas. Ahí perdemos algo de tiempo, aunque lo recuperamos después. El regulador del reparto de frenada es más crítico.

Es un sistema híbrido automático que carga y descarga según un programa diseñado previamente. No es como en la Fórmula 1, en la que el piloto decide cuándo utilizarlo. Aquí funciona de forma automática. Cuando el motor eléctrico del sistema híbrido entra en funcionamiento es un coche de tracción 4×4.

Los Toyota tienen capacidad para 20 litros mas de combustible y por eso harán menos paradas. Son el rival.

No veo posibilidad de que haya un coche eléctrico puro en Le Mans. El futuro es de los híbridos

Tenemos la misma potencia y la misma adherencia. Nuestros coches de Le Mans son como un F1 con 300 kg mas. En cualquier circuito somos 10 segundos mas lentos, porque pesan más. La única diferencia es el peso. En Le Mans somos más rápidos que los F1, porque los F1 están muy penalizados por aerodinámica en las rectas

Uso gafas solo para el coche de Le Mans, porque en Le Mans la vista es todavía más importante que en cualquier carrera. Yo veo bien, pero especialmente para la noche, cuando el cristal además ya está marcado, ver bien, desde nuestra posción tan baja es muy difícil. El año pasado, en la última hora del relevo de la noche, con el cristal picado y con lluvia, perdí tiempo por cansancio y por falta de concentración.

No es un tanto cansancio muscular por el esfuerzo. No hacemos muchas g (aceleración en curva, que se mide en tantas veces la fuerza de la gravedad g). En las rectas podemos descansar. Pero en estos coches hace mucho calor. Entre relevo y relevo intento descansar el cerebro, pero no llego a dormir en ningún momento. Escucho las conversaciones del piloto con el ingeniero y también escucho a los otros equipos de Audi.

Le Mans es muy peligroso. Muy peligroso y muy bonito. Cada año cuando pasa Le Mans pongo un cruz por haberlo pasado (hace un gesto como de marcar en el aire una x teórica). Nunca he pasado tanto miedo como el año del accidente. Pensé que me mataba. Es un circuito muy peligroso.

El relevo del que hace la salida es muy bonito, pero es el más cansado. Yo nunca  olvidaré el último relevo del año que gané. Es la única vez que he llorado conduciendo. En Le Mans, si las posiciones están bien establecidas, no te adelantan en la última vuelta, por lo que la puedes disfrutar enteramente si vas primero.

Le Mans es una carrera en la que hay que tomar riesgos, pero ni uno más de los imprescindibles. Al final las órdenes de equipo llegan, y todos queremos ganar. Por eso, hay que estar siempre delante antes de que lleguen las órdenes de equipo

La relación que tienes con otro piloto solo la tienes en Le Mans. Tengo dos amigos de las carreras, los dos son de Le Mans.

En un relevo, cuando llegaba la noche, en unas de las curvas había una niebla muy extraña. No entendía qué pasaba. Hasta que empecé a notar por el olor que no era niebla. Era el humo de las barbacoas. En Le Mans hueles desde el coche el café que se hacen por la mañana los comisarios. Eso solo pasa en Le Mans.

Tenemos un sistema en el que aas conduciendo y en la última hora hablas con el piloto que va a entrar. Es muy bonito porque le vas haciendo o te va haciendo un briefing. Por ejemplo: ‘Ten cuidado en aquella curva porque hay agua’.”

Si tu equipo está metido en la carrera, luchando por estar delante, me cuesta irme a dormir. Pero si ya no tienes nada que hacer, si no queda ninguna posibilidad de luchar por una buena posición, no te lo pasas bien. Es muy aburrido.

Hace dos años hubo un safety car de una hora, es cansado y muy aburrido.

Levantarte a las 3 de la mañana y ponerte a 340 km/h cuesta.

Hay que hacer mucho caso  a las banderas amarillas. Yo choqué por no hacer suficiente caso a una bandera amarilla. No me volverá a ocurrir. No importa nada perder unos segundos.

Cuando gané, Fernando Alonso me paró en el paddock del siguiente Gran Premio. No paraba de preguntarme y decía que debía ser muy bonito ganar las 24 Horas de Le Mans. Se veía que le gustaría mucho, pero es imposible para él. Para correr las 24 Horas de Le Mans hay que prepararse de forma exclusiva, no se puede compaginar con el trabajo de un piloto de Fórmula 1.

Sería muy bonito ver un triplete de Audi. Me atrevería a considerarlo como pronóstico.

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