Los ingenieros de Volkswagen trabajan en un sistema para que los coches aparquen solos. Solos, en este caso, significa sin nadie dentro.

En la demostración que presencié, el ingeniero conducía por una calle. A nuestra derecha (yo también iba dentro del coche) había una hilera de coches aparcados en batería. Al pasar por un hueco con suficiente anchura, el coche lo detecta y muestra el espacio en la pantalla del salpicadero.

A partir de ese momento, el conductor (nuestro ingeniero) detiene el coche sin parar el motor, pone la palanca de cambios en una posición determinada, para que el coche pueda pasar automáticamente de marcha atrás a marcha adelante, y se baja del coche.

Con un mando a distancia, que sólo requiere apretar un botón, el coche ejecuta las maniobras en solitario para colocarse en el hueco libre disponible que ha detectado anteriormente. Con el mismo mando, el coche sale de la plaza y se detiene para que los ocupantes suban con comodidad.

Volkswagen. aparcamiento auttomático.

Según afirma nuestro ingeniero, el coche se puede detener en casi cualquier lugar, que el sistema lo sitúa con relación a la plaza de aparcamiento y ejecuta las maniobras necesarias para entrar en el hueco correspondiente. Si el conductor lo deja mejor colocado, el coche realiza menos maniobras. Si se lo pone muy difícil, el coche tiene que realizar una mayor número de desplazamientos adelante y atrás para encararse correctamente en el hueco.

Mi impresión es que el sistema todavía actúa como los conductores con poca experiencia, que no aprovechan todo el espacio disponible. Por ejemplo, se detienen muy cerca de la plaza de aparcamiento y no orientan bien el coche para que les resulte más fácil aparcar. En este caso era lo mismo, si el ingeniero dejaba mal situado el coche, el sistema no se desplazaba una poco más hacia adelante para buscar una diagonal más sencilla, sino que directamente arrancaba marcha atrás, con un ángulo de entrada casi imposible que le obligaba a realizar muchos desplazamientos. Claro que para poder desplazarse sin riesgo, en todas las direcciones, el sistema tiene que estar muy seguro de que sus ojos ven bien alrededor y de que no hay ningún obstáculo que se interponga en su camino.

La principal ventaja de este sistema es que el coche puede situarse en huecos estrechos sin espacio sobrante para que los ocupantes entren y salgan del coche. Otra ventaja es que se puede aparcar sobre un charco enorme sin riesgo a mojarse los pies al salir del coche.

Yo no estoy acostumbrado a ver los coches avanzar sin nadie que los conduzca y siempre pienso que puede pasar lo peor. Pero no es así. Por ejemplo, el ESP (sistema de control de estabilidad) tiene vida propia y es un excelente instrumento de ayuda para hacer la conducción más segura.

Poco a poco, los coches ganan autonomía. En Volkswagen, entre otros fabricantes, han desarrollado varios modelos que circulan sin conductor, y los han probado incluso en lugares de tráfico abierto. Hablaremos de esos modelos en este blog.

Con las novedades, las palabras se quedan viejas. Maniobra, por ejemplo. Su origen proviene de mano y obra, de acción realizada con las manos. La palabra seguramente sobrevivirá a los cambios y dentro de varias décadas los niños sabrán, por el origen de las palabras, que sus abuelos utilizaban las manos para “manejar” y “maniobrar” los coches. Ellos, seguramente, viajarán en coches con piloto automático.

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