Confieso mi ignorancia para conducir adecuadamente en rotondas. Han proliferado en España en los últimos diez años, incluso antes quizá, pero durante muchos años apenas tropecé con alguna.

Hace unos años que sí tropiezo con ellas. Es inevitable. Algunas sirven para regular bien el tráfico y otras no. En muchas se forman atascos que no se corresponden con el volumen de tráfico que circula por el interior ni por el exterior. El problema es la dificultad que hay para acceder a algunas rotondas, por las que pasan pocos coches, pero a velocidad relativamente alta.

A mi juicio, esas rotondas serían magníficas si tuvieran carriles de aceleración, para entrar en ellas al ritmo de circulación de los coches que están dentro de la rotonda. Carriles de aceleración idénticos a los que hay para acceder a las autovías.

Esas incorporaciones perpendiculares a la tangente, que obligan a parar a la entrada de la rotonda, son una solución pésima. Lo ideal, quizá, sería acceder por carriles de aceleración tangenciales, situados en el aro exterior de la rotonda, que permitieran cambiarse a un carril central cuando se hubiera ganado velocidad. Bien es verdad que cuando algún coche se detuviera en esos carriles la incorporación podría ser aun más difícil.

Arrancar desde parado en la entrada de las rotondas obliga a que no venga nadie por la izquierda, por lejos que venga. Si se pudiera entrar a la velocidad media de circulación, se aprovecharían mejor los huecos para incorporarse al torrente de coches. Yo, al menos, cuando veo que hay buen hueco entre dos coches, no paro a la entrada de la rotonda, por mucho ceda al paso que haya. Intento incorporarme a la velocidad de marcha de los coches que hay dentro de la rotonda, como si hiciera un cambio de carril extraño. Me parece la forma más segura de incorporarse sin entorpecer el tráfico. Una vez parado, en ocasiones es imposible encontrar el momento para acceder, por muy separados que vengan los coches.

Como esos carriles de aceleración no existen, para quienes circulen habitualmente por rotondas, es importante tener un coche que acelere de 0 a 50 km/h con rapidez, para poder incorporarse al torrente circulatorio con agilidad. Las rotondas obligan a tener coches potentes, para acelerar mucho en los primeros metros, incorporarse con agilidad y no entorpecer el tráfico.

Me gustaría que aquellos de ustedes que sepan cuál es la forma correcta de circular por una rotonda nos informaran al resto. Yo nunca sé si tengo que ir por el carril interior o exterior. Si molesto más cambiándome de carril o sin cambiar. Las rotondas tienen truco. Seguro que alguno de ustedes es experto en rotondas, ha pensado sobre el asunto, y nos puede contar a los demás cómo mejorar nuestra circulación en círculo.

Share This