El sábado pasado casi todos los periódicos de España publicaban en su portada o interior las fotos de un video en el que unos bomberos aparecen identificados como terroristas de ETA. Leí cinco periódicos el sábado y todos llevaban esa información que yo ya sabía que era falsa porque había leído el desmentido por internet la noche anterior.

El origen de la información, el organismo que ha cometido el error, es el Ministerio del Interior de Francia, una de esas fuentes de la que uno parece poder fiarse.

La responsabilidad del error no es de los periodistas. Pero sí la forma de titular.

Muchas veces los periodistas no tenemos forma de contrastar una información. Nuestra obligación es hacerlo siempre, pero en ocasiones no es posible.

Por ejemplo, ningún periodista que yo conozca puede comprobar con sus propios medios si el hombre ha llegado a la luna, pero todos lo damos por hecho en nuestras informaciones.

¿Quién dice que el hombre ha llegado a la luna, la NASA? En ese caso, cuando uno no puede confirmar con terceras fuentes o por sus propios medios si el hombre ha llegado o no a la luna es imprescindible dar tanta importancia a quién lo dice como a lo que dice.

La NASA asegura que el hombre ha llegado a la luna sería el titular correcto para aquel acontecimiento.

La policía francesa asegura que los terroristas entraron juntos a un supermercado antes de robar los coches.

Es cierto que los titulares pierden atractivo inicialmente, pero ganan tanto en rigor, tanto en prevenir al lector de lo que va a leer, que su atractivo se multiplica a la vez por cinco. Introducir la sospecha de veracidad absoluta en el mismo titular es un acto del medio que enriquece al lector.

Leer la prensa de del sábado hace sentir sonrojo. Periodistas profesionales, con años de experiencia en análisis sobre terrorismo, no se plantean la posibilidad de que el Ministerio del Interior se haya equivocado en identificar a las personas y publican sin cuestionarlas unas imágenes poco verosímiles.

Estoy seguro de que yo me las hubiera tragado igual si hubiera estado de cierre en una redacción y estuviera escribiendo sobre terrorismo (sin saber nada de él) un viernes de cierre a última hora. Pero me sorprende que en redacciones experimentadas no haya nadie en cierre que haya llamado al experto, que haya puesto un interrogante a un asunto tan poco creible.

Siempre les pido que no se crean nada de lo que escribimos en km77.com. Les pido que utilicen nuestros artículos para obtener pistas que luego puedan comprobar y confirmar en los concesionarios o por otros medios.

Todos los periodistas del mundo se equivocan. Nosotros también. La responsabilidad de hacerlo bien es nuestra. La de leer con cuidado es suya.

No se fíen, que a nosotros también nos las cuelan. Intentamos que no suceda, pero como escribió Josep Pla:

Jesús de Nazaret
nació en un pesebre,
donde menos se espera
salta la liebre

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