La mejor información que puedo dar de la dirección por cable de este Honda Accord es que, si no me llegan a decir antes de subir al coche que se trataba de una dirección sin conexión mecánica entre el volante y las ruedas, no lo hubiera descubierto por mí mismo.

Honda Accord. Dirección por cable.

Digo más. Escribo que he conducido un coche con dirección por cable porque me fio de los señores de Honda y ellos me aseguran que ese coche tenía dirección sin conexión mecánica entre el volante y las ruedas. Pero que conste que yo no lo he comprobado. Me dijeron antes de subir al coche que no me preocupara de nada, que en el caso de que hubiera algún problema con la dirección “by wire” inmediatamente se acoplaba la dirección mecánica.

Esta frase dicha para tranquilizar me generó  dudas. ¿Cómo sé yo que no ha habido ningún problema previo y que la dirección mecánica no estaba ya acoplada antes de que me subiera? ¿Cómo es eso de que se acopla automáticamente la dirección mecánica? Lo siento. Las pruebas fueron muy rápidas y no hubo tiempo para preguntas. No les puedo responder.

Yo no necesito frases tranquilizadoras. Si los señores de Honda me dejan probar un coche con dirección por cable tengo la tranquilidad plena de que puedo conducirlo sin temor. Cabe la posibilidad de que falle, siempre cabe la posibilidad de que algo falle, pero no lo pienso. De lo contrario no arrancaría el coche. Si sucede algo inesperado, intentaré solucionarlo y, si no, que trabaje el cinturón de seguridad y los airbag.

Acelero rápido para probar la dirección “by wire” desde el primer instante. Sólo son dos vueltas a un circuito de unos 500 metros de cuerda. Tiro el coche fuerte a la primera curva, y a la segunda, y la tercera. Hago todo el circuito medianamente rápido y lo único que me sorprende es la rapidez de la dirección. Hay una zona de baches. Levanto y freno al pasar por ella en la segunda vuelta. Ningún extraño ni golpe en el volante. El tacto me parece excelente y me sorprende que me lo parezca, pero eso no es más que producto de un prejuicio. ¿Por qué iba ser malo? Antes de bajarme del coche le pregunto a mi acompañante, un japonés que no me ha reñido por ir rápido: “¿Cómo hacen para que la dirección transmita buena información de lo que sucede?” “Eso es secreto”, me contesta.

En fin, que la dirección por cable de este Honda Accord, de la que no tengo detalles de cómo funciona, tiene muy poca desmultiplicación (la relación entre lo que gira el volante y lo que giran las ruedas es muy directa), y va muy bien. Tiene un tacto magnífico y yo nunca hubiera dicho que era una dirección en la que no hay ningún contacto entre el volante y las ruedas.

 

 

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