Gema Hassen-Bey es… perdón. Iba a decir un disparate. Yo no tengo ni idea de qué es Gema Hassen-Bey. Por lo poquísimo que la he oído, estoy seguro  de que no puedo encorsetarla con una sola frase. No, Gema Hassen-Bey no es embajadora de Ford, ni deportista paralímpica, ni una mujer que va en silla de ruedas, ni una persona que ama, ni una persona que aspira a subir al Kilimanjaro. No. Para mí y para ustedes (se lo recomiendo) Gema Hassen-Bey es una persona por descubrir. La he oído cinco minutos, con su voz ligeramente aflautada, sentada sobre una silla de ruedas y sólo puedo decir que he querido conocerla más.

Gema Hassen-Bey ha firmado un contrato con Ford para trabajar como embajadora del Plan Adapta de Ford y nos ha pedido a todos los presentes en la sala que compráramos un Ford. “¿Cómo es posible que haya alguien no se compre un Ford con estas cosas que hacen para ayudarnos a todos?” ha venido a decir.

Lo ha dicho, seguro, porque en Ford le pagan y la ayudan, pero lo ha dicho con tanta pasión, con tantas ganas, que en ese momento me ha apetecido comprar un Ford, para que quienes van en silla de ruedas tengan nuevas oportunidades para alcanzar esa libertad de la que hablaba Gema Hassen-Bey y que por tantas razones me resulta tan querida, cercana y lejana.

Ojalá, Gema. Ojalá sea cierta tu afirmación. Ojalá la tecnología nos haga libres. Una tecnología que se traduce en este caso en una silla de ruedas autónoma, la eChair de Ford. Tiene todo el sentido. Siempre me quejo de que en km77 probamos coches para quienes los necesitamos menos y de que no probamos coches para quienes van en silla de ruedas, que son quienes más los necesitan.

Lo mismo ocurre con los coches. ¿Necesitamos coches autónomos? Pues sí, quizá sí, pero menos. Lo que de verdad necesitamos que sean autónomas son las sillas de ruedas, para acercarse, para alejarse, para colocarse siempre donde sean más útiles para sus usuarios. Una silla autónoma debe de suponer una mejora infinita para quienes las utilizan. Traerla y llevarla a distancia, colocarla en cualquier posición para que otro robot haga con ella lo que sea necesario, no debe de tener precio.

“La tecnología nos hará libres”. Esa frase, en boca de Gema Hassen-Bey cobra sentido práctico. Real. Luchemos e invirtamos para que sea cierta.

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