La presentación del Fiat Freemont ha sido en Italia, en la Toscana.

Los coches nos esperaban en el Jet Hotel, pegado al aeropuerto de Turín.

Fiat Freemont

El recorrido de prueba llega hasta el Hotel Villa Sparina. Los primeros kilómetros me sirven para darme cuenta de que me gusta cómo responde el motor Diesel de 140 CV. Poco a poco me voy dando cuenta de que me gusta como va el coche en general. El motor va muy bien y también me gusta como va la suspensión, que es tirando a dura pero no es seca, lo bien que entra en las curvas, el silencio y la suavidad del motor, el tacto de la dirección en casi todas las ocasiones, los frenos. Lo único que no me gusta es la posición de la palanca de cambios y, en curvas, agradecería que el asiento del conductor fuera un poco más envolvente. Me gusta el coche.

Bajo ese aspecto de mazacote, de coche americano, encuentro un coche con un tacto puro de coche europeo, un tacto que no le pega a la carrocería. No parece posible que esa camioneta vaya como va. (La información detallada está publicada en km77.com, con  impresiones de conducción, impresiones de interior, información técnica,  mediciones interiores, imágenesequipamiento y fichas técnicas)

Al llegar al hotel, antes de la rueda de prensa, tengo una hora para medir el coche y toquetear todo por el interior. La calidad de los remates no tiene el refinamiento de los coches europeos.  No es una cuestión de materiales ni de ajustes, sino de diseño, de engarces, de suavidad en el desplazamiento de los asientos o del volante, de calidad de los cosidos, de elementos auxiliares que quedan a la vista, de lo que cuesta mover la segunda fila de asientos… Es un coche práctico, funcional, poco refinado en su interior. Y además no tiene cortinilla para cubrir el maletero cuando sólo se utilizan cinco asientos. Una carencia grave. Tampoco tiene red para situarla verticalmente que proteja a los ocupantes de posibles movimientos de los bultos en caso de frenazo fuerte o accidente. Los asientos abatidos dejan mucho espacio para la carga de bultos y enseres, pero no hay forma de llevarlos con seguridad. (En esta foto publicada en km77.com se ve muy bien toda la zona de carga disponible)

Mientras mido y toqueteo empiezo a fotografiar detalles. No son fotos buenas. No tienen calidad suficiente como para ser publicadas en km77, pero aquí sí les hago un hueco.

El maletero.

Fiat Freemont. Maletero

Esa pequeña lona que recubre la zona de carga a media altura es todo el recubrimiento posible del equipaje. Si se pliega el respaldo de la tercera fila de asientos no hay ningún sistema que retenga el equipaje ni que lo cubra para que no quede a la vista.

Segunda fila de asientos. Así se pliega para acceder a la tercera fila.

Los asientos se pliegan de forma peculiar para que el hueco de acceso a la tercera fila sea grande. Aún así, la tercera fila queda lejos de la puerta y no es fácil ni entrar ni salir para un adulto.

La inclinación del respaldo de los asientos de la tercera fila se puede regular, según dice la información que suministra Fiat. Yo no me fijé mientras estuve toqueteando. En cambio, si vi que se puede en los de la segunda fila:Fiat Freemont. Respaldo partido. Segunda fila

Es una segunda fila con anchura notable de puerta a puerta. Los asientos de los extremos son anchos, pero el central es estrecho y duro, el respaldo es la parte dura del reposabrazos. Un asiento incomodísimo, poco utilizable.

La posición más útil de ese asiento es esta, salvo para ocasiones raras:

Fiat Freemont. Reposabrazos central trasero.

Este grupo de asientos se puede deslizar para dejar más o menos espacio en la zona posterior. Cuestan mucho de mover. Son pesados y el accionamiento de las palancas no ayuda a hacer fuerza con comodidad:

Fiat Freemont. Palanca, asiento

Después de toquetear todo el coche y de medirlo, subo a la habitación para una ducha rápida. En esta ocasión no fotografío la ducha, porque Chema Quesada (un amigo) me avisó antes de salir de Madrid: No se te ocurra contar nada de la ducha. Le hago caso.

En cambio, sí fotografío la bodega en la que Fiat da la rueda de prensa.  La entrada era mucho más espectacular de lo que aparece en la foto, pero en la zona buena para fotografiar había un foco frente a la cámara que impedía disparar.

Bodega

A mitad del pasillo, se gira a la derecha y se llega a la sala de la presentación:

Fiat Freemont. Sala de rueda de prensa

Aquí nos pusieron este gráfico, de las curvas de par y potencia:

Fiat Freemont. Curvas de par y potencia

Y esto otro que representa las ocho posible inyecciones del motor MultiJet 2:

Fiat Freemont. Hasta ocho inyecciones

Acaba la rueda de prensa y todavía el sol ilumina el paisaje a contraluz. Antes de entrar a la conferencia de prensa, busqué la sombra de un árbol para fotografiar el campo de La Toscana:

La Toscana. Paisaje desde Villa Sparina

Durante la cena, después de que se pusiera el sol, hago otro intento.

Villa Sparina. La Toscana, paisaje

Por la noche había eclipse de luna. No hice ninguna fotografía del eclipse. Ni lo intenté.

Por la mañana siguiente tocaba conducir de nuevo, esta vez la versión de 170 caballos de potencia. Medí el consumo a un crucero de 130 km/h. Según el ordenador, del que no sé el error, consumimos 7,5 litros cada 100 kilómetros.

Fiat Freemont. Consumo según el ordenador

Este consumo lo medimos camino del aeropuerto. Al llegar al avión, nos están esperando para recoger nuestras maletas a pie de avión:

Aeropuerto de Turín. Avión de Mare Nostrum.

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