Escribí el 27 de abril de 2009 una nota en mi agenda:

Dice Zapatero que no habrá despido más barato ni recorte en la protección social. Como si él pudiera conseguir eso. Como si alguien pudiera. Estos políticos que creen en la magia…

¿Cómo garantiza un presidente del gobierno la protección social? ¿Con su voluntad, con su optimismo, o con su maravilloso trabajo?

Menos de un año después de sus palabras tiene que desdecirse y afrontar la posible reforma del sistema de pensiones públicas.

Nunca se ha destruido tanto empleo en España (en un periodo de tiempo equivalente) como el que se ha destruido en el último año. Sólo un año después de sus palabras, Zapatero parece consciente de que la protección social sólo es posible con empleo.

De lo que no parece consciente Zapatero es de que una protección social muy rica requiere un elevado gasto para empresas y trabajadores, que repercute en costes salariales altos, que van en detrimento de la competitividad.

Sería maravilloso que pudiéramos tener una protección social inmune a la realidad mundial, a la necesidad de tener una economía competitiva, a que seamos capaces de invertir más o menos, de consumir más o menos y de exportar más o menos.

Pero es imposible. La voluntad de Zapatero (de ningún político, claro) puede con la realidad, que no se moldea a tu gusto con leyes del parlamento, sino con las de la termodinámica y la economía (que a mi juicio son las mismas, pero ése es otro asunto). Las leyes lo que deben intentar es adaptarse lo mejor posible a esa realidad, para poder sobrevivir en ella. En cambio, si quieren conformarla a su gusto, están condenadas al fracaso.

Mi amigo David Gómez ha elaborado un gráfico en el que compara las destrucciones de empleo en España durante las últimas crisis. El método empleado en la elaboración de este gráfico es el que utiliza Stone & McCarthy para sus análisis. (David trabajó en Stone and McCarthy en Londres y en EE.UU.)

Rapidez de la destrucción del empleo en España

En el eje de abcisas están los trimestres. Costó 13 años (52 trimestres) recuperar el nivel de empleo de 1976. Ahora, igual que entonces, nadie ve motivos para que haya una recuperación rápida del empleo en España.

Sin recuperación del empleo es imposible mantener el gasto social. Y cuanto más se fuerce la máquina para mantener el gasto social, más difícil será que generemos empleo.

Están en un error quienes dicen que los empresarios no quieren contratar a gente. Cualquier empresario sabe que sin personas es imposible generar valor añadido. El sueño de cualquier empresario es tener una empresa con cientos de miles de trabajadores. (El mío al menos lo es. Me gustaría tener una idea para dar trabajo a cientos de miles de personas y que todas cobraran sueldos estupefacientes)

Lo que sucede es que las empresas no funcionan por el deseo. Lo mismo que no lo hace la economía del país, ni la protección social. Es tan evidente, pero incluso los gobernantes se olvidan de algo tan básico.

Para mantener un sistema de protección social tenemos que poder pagarlo y mantenerlo de forma sostenible. Mantenerlo de forma sostenible significa mantenerlo con el ahorro, con la parte del dinero que no necesitamos para invertir, con el dinero que no necesitamos para ser competitivos. Y, para tener mucho ahorro, necesitamos ser muy competitivos. (Condición necesaria, no suficiente)

Si no somos competitivos nuestro sistema de protección social será siempre débil, expuesto a vaivenes y con riesgo de quiebra. Así es la vida. No sirve de nada que no nos guste. Es así. (Todo porque Eva mordió la manzana, creó el primer principio de la termodinámica en ese momento y se acabó el paraíso. Qué le vamos a hacer. Le podían haber gustado las peras, pero no)

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