A mí me gustaba mi coche galáctico de los años sesenta surcando el mundo interplanetario en modo teletransporte atronador.

Pero ha desaparecido de mi universo. Los blogs son otros, el diseño es otro, la usabilidad es otra y me aseguran que técnicamente era imprescindible el cambio.

Me he quedado sin cabecera, sin coche galáctico del siglo pasado (gracias Marta) después de ocho años de verlo casi cada día, para leer sus comentarios aunque no les dijera nada.
Me hubiera gustado avisarles antes de que arrancáramos con los nuevos blogs, pero el día que me enteré de la fecha en la que íbamos a arrancar también me enteré de que no podía escribir ningún comentario para no dificultar la migración.

Espero que se sientan cómodos en el nuevo entorno y que digan, claro, todo lo que les gusta y lo que no.

Con estos blogs, si duran ocho años, llegaremos a la época de los coches autónomos. Mi intención es hablar mucho aquí sobre ellos. Será más fácil acompañarles y que me acompañen. Podré escribir sentado mientras el coche mismo hace parte del trabajo.

 

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