Acabamos de tener un debate bonito en la redacción.

Para clasificar unas fotografías, debatíamos si era mejor poner “Guantera y otros receptáculos” o “Guantera y otros compartimentos”.

Queremos referirnos a todos los otros cajoncitos, huecos, bolsas y espacios (relativamente pequeños) que hay en los coches, además de la guantera.

Quizá haya quien piense que perder el tiempo en estos debates es sólo eso, perder el tiempo. A mí en cambio me hace feliz que nos preocupemos por buscar la palabra más adecuada en cada ocasión. Que lo debatamos, que consultemos el diccionario y que aprendamos a cada oportunidad.

Me he negado a opinar sobre qué prefería yo, porque eso de “dirigir” los debates es un rollo. He dado opiniones a favor y en contra y me he abstenido de influir, si es posible, en la decisión final.

No sé cómo ha acabado la cosa, porque me he refugiado en la cocina. Ya me enteraré. Pero mientras salía de la redacción, como las posturas parecían irreconciliables, he visto que decidían votar para ver qué palabra se utilzaba.

¡¡Qué desastre!! Votar para decidir una palabra no puede ser una buena decisión. Sin embargo, puede no haber otra mejor. Lo curioso, es que desde la cocina he oído que se alineaban chicos contra chicas, que (sin contarme a mí) estaban empatados.

¿Cuál era la opción de las chicas y cuál la de los chicos?

¿Qué prefieren ustedes?

Hoy hay sugus para todos.

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