Sé que mis vídeos son muy largos, que probablemente tendría que cortarlos. Pero no me gusta hacer pruebas al uso, enlatadas. De esas ya hay muchas. Me gusta que vivan conmigo, en tiempo real, los descubrimientos, las dudas, los errores y las sensaciones que tengo cuando pruebo un coche. Podría escribirme un guión. Tartamudearía menos, no dejaría las frases a la mitad y sería mucho menos espontáneo.

Esto es lo que viví, en directo, a los pocos minutos de subirme al BMW i3. Quería grabar mis sensaciones desde el primer instante. Yo de hecho se las conté. La cámara estaba en el mismo sitio y yo hablaba todo el rato para contárselo, pero la cámara no estaba grabando. Un malentendido lo tiene cualquiera. Al cabo de unos minutos, apareció uno de los técnicos de vídeo en mitad de la pista, haciendo gestos ostensibles, en alemán, para que me parara. Se subió al coche. Me dijo más o menos en inglés que la cámara no estaba grabando. “Cielos. volvemos a empezar. Ya no será lo mismo, pero volvemos a empezar”. A los pocos minutos se acabo la batería y la cámara se apagó. Por suerte el técnico estaba dentro del coche sufriendo mis volantazos, cambió la batería y pude seguir contándoselo. (Danke)

Este es el resultado. Yo, aunque me trastabille y deje las frases a medias, espero que les guste. Lo hago con todo el cariño, porque me gusta mucho contárselo.

Con ustedes el BMW i3. Hay muy pocas personas que lo han conducido en el mundo. En España, todavía menos. Mi intención es que sientan que vienen conmigo en el coche y que casi casi conducen ustedes. Eso es difícil de conseguir, pero seguiré intentándolo. Disfrútenlo si se deja.

 

 

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