Mi admirado Arsenio Escolar tiene un blog con un nombre magnífico: “¡Que paren las máquinas!“. Un nombre perfecto para un blog, para internet, cuyas máquinas nunca paran.

Con todo lo buen periodista que es, con todos los reportajes que ha levantado, ya le gustaría a Arsenio haber tenido a alguna vez a Bienvenue entre los brazos. Ese es el problema del periodismo, que sólo sirve para lo que se puede contar.

¡Que paren las máquinas! Bienvenue.

Bienvenue

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