He conducido el nuevo Audi S8. Llegará a España a finales del primer semestre de 2012. Su precio, por encima de 110.000 Euros.

Su motor es de gasolina, de ocho cilindros y 520 caballos. El cambio, automático Tiptronic de ocho velocidades. La principal característica del motor es que puede funcionar con cuatro y con ocho cilindros, en función de las condiciones del tráfico, de la carretera y de las exigencias del conductor. La transición entre el funcionamiento en cuatro y en ocho cilindros es imperceptible, al menos para mí. Quizá alguien con el oído más fino que yo, pueda notarlo.

Para que no se note la transición, no por vibraciones ni por sonido, los ingenieros de Audi han desarrollado dos sistemas. Para compensar la diferencia de vibraciones, en el Audi S8 montan soportes de motor activos, cuyas vibraciones contrarrestan las vibraciones características del motor de cuatro cilindros. (Es una vibración idéntica que la que se quiere contrarrestar, desfasada medio ciclo, para que la suma de las dos oscilaciones resulte plana).

Un procesador calcula en cada momento qué oscilaciones se producirán, por frecuencia e intensidad, en cada una de las revoluciones del motor previstas y con la presión sobre el acelerador que realiza el conductor, para actuar sobre los soportes electromagnéticos y compensar las oscilaciones.

El motor, con estructura de ocho cilindros en V, se convierte en un motor de cuatro cilindros en V. Es decir, no deja de actuar una bancada completa de cilindros para convertirse en un motor de cuatro cilindros en línea, sino que actúan los cilindros 1, 4, 6 y 7, dos de cada lado de la V.

Las válvulas de los cilindros que no trabajan durante los periodos de desactivación están cerradas, por lo que el motor comprime el aire y recibe su presión de expansión en cada una de las carreras del pistón.

El sonido también cambia al pasar de ocho a cuatro cilindros y para contrarrestar el cambio de sonido el sistema de altavoces del equipo de música emite frecuencias. Cuatro micrófonos situados en el techo, un poco más arriba que los oídos de los pasajeros, son los que detectan los sonidos del motor y los que lo contrarrestan. Cada micrófono y cada altavoz cubren una zona determinada y en algunos lugares la compensación es mejor que en otros. En realidad, el sonido no se elimina totalmente, pero, según Audi, “lo reduce de tal forma que resulta imperceptible para el oído humano”.

Desde el puesto de conducción, yo fui incapaz de notar diferencias entre las diferentes fases de funcionamiento del motor, ni por sonido ni por vibraciones.

Durante el tiempo que pude conducir el coche grabé algunos videos. Son todos de baja calidad, pero ilustran el sonido, que en este coche es un factor clave.

Transiciones sucesivas entre cuatro y ocho cilindros:

Aceleración desde unos 35 kilómetros por hora hasta alrededor de 240 km/h. No sirve como para conocer con precisión la capacidad de aceleración del Audi s8, porque el lugar en el que realicé la aceleración no es completamente plano.


Recorrido por una carretera de montaña sin utilizar las palancas de cambio manual situadas tras el volante. En posición “S” durante la subida y en posición “D” en el descenso.

Diferentes sonidos del interior del coche, al desplazar los asientos, el volante, el sonido de los intermitentes y del navegador en español.

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