Una mañana de un viernes 13 de octubre de un año cualquiera, pero que resulta ser 2017, te levantas pronto, no demasiado, vas al aeropuerto, tu vuelo sale con retraso, vuelas a Frankfurt y a la llegada a Frankfurt te espera un hombre que te recoge en el aeropuerto.

Sabes a dónde vas y sabes que es nuevo para ti. No es la primera vez que te recogen a ti solo en el aeropuerto, pero sí es una de esas pocas veces. Vas sin maletas. Viaje de ida y vuelta en el día. También, una de esas pocas veces. Te recogen en un Mercedes-Benz Clase S. Tú solo en el asiento de atrás. Una de esas pocas veces.

Sabes que es la primera vez en tu vida que te invitan a una presentación de Aston Martin. Es una presentación estática. Será como el resto de presentaciones estáticas. O no. Pero es de Aston Martin. El avión se ha retrasado y te da miedo llegar tarde.

Por fortuna hay poco tráfico en Frankfurt y llegamos al destino justo a tiempo, con unos minutos de adelanto. Delante de la puerta, me detengo a hacer una foto. No se puede ir por primera vez en la vida a una presentación de Aston Martin, por muy estático que vaya a estar el coche, y no hacer una foto de la entrada. Desde la puerta, el coche se ve como un fantasma. Es más, no hay duda de que es un fantasma.

Desde dentro, su fisonomía cambia, pero le queda algo de su aspecto fantasmal. ¿Cuántas veces he tocado un Aston Martin? ¿Se puede tocar a un fantasma?  Alguna vez los he visto por las nebulosas calles de Londres. ¿Serán tocables o se desvanecerán?


De lado, el fantasma sigue ahí. El vacío le da forma a los ropajes.


Intocable, hasta que lo descubres. El cuerpo de este fantasma existe y sin duda es animal. Un animal que sale de su cueva.

Mezcla entre felino y animal marino. Todavía no lo he tocado. De momento sólo he pedido que le pongan la capota, porque tenemos pocas fotos con capota. No quiero que se desvanezca antes de hcerle fotos imprescindibles. No es que en esta se vea de maravilla, pero es la única que tenemos en km77 desde un punto de vista frontal con la capota puesta.

Me decido a explorar el fantasma, a eplorarlo como un médico cuando te tantea el vientre con dos dedos para escuchar el sonido que devuelves.

Entrar a los asientos posteriores no es fácil con el techo puesto. Había otros periodistas (pocos) tocando el fantasma y no podía yo toquetear mucho, pero no encontré la forma de que el asiento delantero avanzara al reclinar el respaldo para acceder a la parte posterior. En cualquier caso, me metí. No para probarlo, sino para hacer la foto que hago siempre. Primero, lado derecho que en esta unidad conincide con el lado del volante. (Quizá sea una reivindicación del Brexit llevar un coche con el volante a la derecha a Frankfurt)


Me bajo y subo por el otro lado. La bajada tampoco ha sido fácil. Entre que bajo del lado derecho y voy a subir por el lado izquierdo, la capota desaparece de encima de nuestras cabezas. Sin capota es mucho más fácil entrar y salir.


En nuestras sesiones de fotos nos esmeramos más en quitar el polvo. Un buen fantasma tiene que entrar en la lavadora más a menudo, que no ocupa lugar.


Detrás del volante están las levas para el cambio de marcha. En esta foto se ven las dos.

Desde este asiento he hecho la foto de unión entre el salpicadero y la puerta. No he subido por gusto, sino por obligación. Una vez metido en él, recoge bien el cuerpo. Al igual que en el Coupe, no se aprecia ningún tipo de reposacabezas en la fila posterior.

Foto de respuesta a la que hice antes de entrar al recinto. Ahora desde detrás del fantasma.


Lo que sí hay es un protector antivuelco detrás de cada uno de los asientos posteriores..


De las llantas y las ruedas no digo nada. Pongo la foto y la foto de las medidas.

Delante.


Detrás:


Fotografiar bien el coche era difícil. Encontrar un ángulo poco vistoso también.


Reflejos de animal.

Huecos fantasmales.

Espacio para el motor.


Visto desde el lado opuesto.


Detalle.


Diferentes momentos en el despliegue de la capota:

Momento casi inicial.


Momento en el que tapa el foco que molesta.

Cierre casi completo.


Último eslabón.

El tiempo de apertura y cierre de la capota es de 14 y 16 segundos y la operación puede hacerse a una velocidad de hasta 50 km/h según Aston Martin. Me parece mucha velocidad porque la capota se levanta mucho y el portón posterior también. Mover esa capota con la resistencia del viento a 50 km/h obliga seguro a tener un sistema de arrastre muy potente.

En el maletero, como en muchos descapotables, hay una zona que debe habilitarse manualmente para dejar espacio cuando se abre la capota. Aston Martin no ha facilitado el dato del volumen del maletero en ninguna de sus dos posibilidades.


En Aston Martin todavía no han facilitado el precio de venta recomendado en España. En Alemania es de 199.000 €.

La información completa de la que disponemos en km77 está publicada aquí, aquí la ficha técnica y aquí las fotos.

 

 

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