Neumáticos de invierno

Varias marcas de neumáticos con actividad en España han presentado hoy, de forma conjunta, la conveniencia de utilizar neumáticos de “invierno” durante los meses de frío. Ellos son parte interesada. Si los conductores compramos neumáticos de invierno, entre un 8 y un 15% más caros que los neumáticos de “verano”, facturan más y aumenta su negocio.

Según los fabricantes y vendedores de neumáticos, cuando el asfalto está a una temperatura inferior a 7 grados centígrados, el neumático de “invierno” agarra más sobre asfalto seco que los neumáticos convencionales y por tanto no sólo es útil y más seguro para circular en zonas nevadas. Este mayor agarre se debe, principalmente, a que el compuesto de goma es más blando y su coeficiente de rozamiento es mayor.

Seguro que los fabricantes no mienten. Sin embargo, en carreteras mojadas o secas, por mucho frío que haga, no creo que la diferencia sea determinante para compensar el engorro (cambio de neumáticos, almacenaje de las ruedas de invierno) y el gasto. Cuando el frío es intenso o cuando llueve, siempre que no haya nieve o hielo, debe ser suficiente adecuar la conducción, sea cual sea el neumático que se lleve, al agarre del asfalto. Afirmo esto en función de mi experiencia. Hasta ahora, con asfalto seco o mojado, por mucho frío que haga, los neumáticos de “verano” siempre me han dado un grado de agarre suficiente, que no supone una sorpresa para el conductor.

Esta opinión cambia cuando es necesario circular por carreteras nevadas, o el riesgo de encontrar placas de hielo o de circular por carreteras nevadas es alto. Ante una placa de hielo inesperada, un neumático de invierno puede salvarnos la vida. Debe tenerse en cuenta. También la nieve puede suponer un cambio tan grande para lo que está acostumbrado un conductor, que le puede resultar imposible controlar el coche en muchas condiciones con el agarre que dan los neumáticos de “verano”.

En determinadas zonas, donde el riesgo de que nieve es mínimo, disponer de cadenas en buen estado debe ser suficiente. Las cadenas son un engorro enorme. Es un engorro colocarlas en mitad de una nevada y también circular con ellas, especialmente cuando no hay demasiada nieve o se presenta de forma intermitente. Además, agarran mucho peor que los neumáticos de invierno en casi cualquier situación. Los neumáticos de invierno agarran mucho mejor que las cadenas sobre asfalto seco y mojado, y también sobre nieve, especialmente al girar o al frenar. (Sobre hielo no está tan claro, especialmente en capacidad de tracción)

Yo he probado hoy, por primera vez en mi vida, que yo recuerde, neumáticos de invierno sobre nieve. Me he quedado maravillado de la capacidad de tracción, del agarre en curva y de la capacidad de frenada y guiado durante la frenada. A partir de ahora, para ir a esquiar, siempre que pueda llevaré neumáticos de invierno. Cuando se anuncia la obligatoriedad de cadenas, el neumático de invierno es igualmente legal. Sustituye a las cadenas con mucha ventaja. No hay discusión posible.

También lo he probado bajo la lluvia, a una temperatura de 12 grados centígrados. En esas condiciones no he notado ninguna diferencia de agarre (en un eslalon). En una carretera, con diferentes apoyos y a otras velocidades, seguramente hubiera percibido diferencias a favor de uno u otro, pero en un eslalon entre conos no he notado nada.

No me atrevo a recomendar neumáticos de invierno para todos los españoles que vivan en zonas frías. Me parece un gasto y una incomodidad difícil de justificar. Sí lo recomiendo para quien esquíe con frecuencia o a quien viva en zonas de montaña con nevadas frecuentes. Yo no imaginaba que agarraran tanto sobre la nieve. Me he quedado perplejo y feliz de saber que las cadenas son perfectamente evitables. (Salvo para ocasiones muy poco frecuentes, con el coche atascado en lugares helados, cuando quizá las cadenas sí resulten necesarias)

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