Tele Transporte

Vado permanente. Prohibido aparcar noticias.

La prueba del alce

En un reciente viaje con el Volkswagen Golf, desde el Trópico de Cáncer hasta el Círculo Polar Ártico, cuyos detalles he publicado en el blog de la prueba de 100.000 kilómetros del Golf, llegué hasta Narvik, unos 300 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico y también a las Islas Lofoten. Publicaré fotos y comentarios de esas zonas en el mismo blog del Golf.

Antes quiero contar un episodio del regreso, a la vuelta de Lofoten, entre Narvik y el puerto del ferry que enlaza los dos extremos de la carretera, cortada por el mar, en este tramo de carretera:


View Larger Map

A la salida de una curva, en una carretera con un aspecto parecido a ésta que se ve por el retrovisor, se me apareció un alce. La carretera no es la misma que la de la foto, porque está hecha en dirección Norte (hacia Narvik), antes de subir al ferry. En la carretera en la que apareció el alce, había más curvas y no había líneas pintadas en el centro. Pero en los laterales había árboles como en esta carretera y la dirección en la que yo iba es la que se ve a través del retrovisor. Dirección Sur.

Prueba del alce. Narvik. Noruega.

El caso es que poco después de la salida de una curva voy concentrado y rapidillo, para intentar llegar lo antes posible al ferry. No sé los horarios, pero cuanto antes llegue mejor, porque salen periódicamente. Con el coche ya bien encarado en la recta, al máximo de la velocidad permitida y con el error del velocímetro en cuenta, sobre unos 90 km/h de marcador o quizá algo más, con toda la recta despejada y en sombra (a diferencia de la foto), de súbito, aparece la cabeza de un bicho enorme, color gris parduzco, trepando a la carrera por el terraplén del margen derecho de la carretera, unos 40 metros por delante del coche.

Cuando me doy cuenta de que está, ya tiene las dos patas delanteras sobre el asfalto, que afortunadamente no está mojado. Tal como lo veo, pego un pisotón salvaje al freno a la vez que dirijo el coche levemente hacia la izquierda, de forma instintiva.

Yo tenía ganas de que apareciera una alce. Estaba preparado durante todo el viaje a realizar la famosa prueba del alce (Por si alguien no la conoce. (En inglés)), que consiste en girar bruscamente a la izquierda y luego recuperar de nuevo bruscamente la derecha por si vienen coches de frente. Estaba preparado para girar y recuperar en un instante y así probar mejor el Golf.

Pero claro, la realidad manda. Es difícil que el alce te aparezca 5 metros por delante del coche y, en ese caso, habría que girar poco, porque no tendría tiempo de ganar espacio en la carretera.

En fin, que me sale el alce a una distancia que lo normal es frenar a con todas las fuerzas y luego ya veremos qué pasa. Ya veremos cómo lo esquivo o si decido empotrarme contra él en lugar de salirme de la carretera. No tiene sentido que gire hacia ningún lado porque el alce todavía está muy lejos. Tal como clavo el pedal del freno con toda mi fuerza, el animal se da la vuelta a velocidad infinita. Como si en lugar de pisar el freno yo, hubiera visto un fantasma en mitad de la carretera. Ni siquiera llega a poner las cuatro patas sobre el asfalto. No es ágil, pero sí muy rápido. Una combinación extraña. Patoso como un cervatillo pequeño que apenas se aguanta sobre las patas, pero efectivo y veloz como una pantera. Ni siquiera estoy seguro de que fuera un alce. Lo intuyo, nada más. Creo haber visto sus cuernos extraños. Nada más. No me da tiempo ni a asustarme.

Me quedo estupefacto. Quiero verlo, quiero un poquito más de emoción ya que aparece el arce. No entiendo por qué el bicho no ha oído antes el coche, cuando iba acelerando normalmente, y sí oye como un martillazo mi llegada en cuanto aplasto el pedal del freno y entra el ABS. Porque la sensación es de que, lo que le hace reaccionar, es la entrada del ABS, pocos instantes después de que yo le doy el pisotón al freno. No sé si tiene relación o no, pero da la impresión de que en el mismo instante en el que empieza a actuar el ABS un sonido agudo muy molesto le hace retroceder despavorido. Las ruedas no han chirriado con el asfalto (a mí no me lo ha parecido)

Alces. Noruega. Narvik.

Levanto el pie del freno y continúo al mismo ritmo que antes. Ni siquiera he tenido tiempo de sobresaltarme (mucho mejor). Voy a una velocidad adecuada a la carretera. El riesgo de alces es permanente en Noruega. Está lleno de señales que lo anuncian, pero es imposible ir continuamente a 60 km/h por si acaso. Unos buenos frenos y un buen ABS con silbido mágico son un seguro recomendable para enfrentarse a ese riesgo.

Cuando me acerco al puerto del ferry veo que el barco se aleja de la costa. No pita, como hacen los barcos cuando abandonan los puertos. Pero se me ocurre que quizá no estaría mal que el ABS emitiera sonidos inaudibles para los humanos pero que ahuyenten a los bichos. Yo, sin ninguna duda, reacciono muchísimo más rápido para pisar el freno que para tocar la bocina.

Acabo de enterarme de que un ser inhumano ha asesinado a un ser humano.

Estoy a miles de kilómetros y a la vez estaba en esa manifestación de rechazo. (Por algo este blog se llama teletransporte)

Daría hasta mi vida por que las personas que piensan como los etarras puedan defender sus ideas. No es admisible que en un Estado de Derecho alguien mate a otra persona en defensa de sus ideas.

Lo llamo inhumano porque es propio de los humanos ser civilizado, aceptar las normas que nos damos entre todos, aceptar las mayorías. Quienes piensan como los etarras no consiguen imponer sus ideas porque están en minoría. No lo aceptan y quieren imponer sus ideas (o su mafia) por la fuerza.

Son seres deleznables. No podemos aceptar que impongan su fuerza. Que limiten nuestra libertad por la amenaza de los tiros. No se lo podemos permitir a nadie. Los ciudadanos tenemos que defender nuestra libertad frente a todos los enemigos. Y el principal de ellos es aquél que nos obliga a vivir con miedo.

No pasarán.

Las cifras de accidentes por tráfico en Marruecos son elevadas. No he conseguido datos del parque de automóviles en Marruecos ni del número de muertos y accidentados anuales de fuentes oficiales. Según una noticia publicada en el Maghreb Arab Press “los accidentes de carretera en Marruecos costaron la vida a 4.162 personas” en 2008.

Parece una cifra elevada, aunque no soy capaz de compararla con las de Europa porque desconozco cuántos coches circulan por Marruecos.

En mi reciente viaje no he visto ningún accidente. En viajes anteriores, tampoco vi ni atropellos, ni caídas en moto, ni golpes de coches a motos. Toda una sorpresa, porque la principal característica del tráfico en Marruecos, por lo que he visto, es la amalgama de medios de transporte en cada calle y carretera. Peatones, burros con paisano en la grupa, bicicletas, motos pequeñas de aspecto desolador, coches, furgonetas y camiones.

El tráfico en Marruecos me recuerda a un partido de fútbol entre niños. Todos recorren todo el campo detrás de la pelota, todos quieren darle una patada al balón, todos quieren tocarla, sin estrategia ninguna ni posibilidad de acuerdo. Uno la lleva y todos van detrás de ella, hacia el mismo sitio, sea para defender o atacar, para chutar y “chupar” todo lo posible.

En Marruecos, sucede algo parecido, principalmente en las ciudades y alrededores. Existe una suerte de rotondas que cumpliría la función de balón en el juego de niños, y alrededor de ellas, pasan por un lado y por otro, se sortean unos a otros y todos a uno, se mezclan, buscan el hueco (y lo encuentran). Nadie pita, o a mí me ha parecido que apenas pitaban. Nadie se queja de cómo conducen los otros, por eso no pitan. Es lógico, todos hacen exactamente lo mismo, buscan el hueco y el recoveco. Esa es la única lógica del tráfico en Marruecos. Nadie se queja (o pocas veces).

Mi impresión es que conducen como si la magia existiera. Como si coches, motos, asnos, peatones y bicicletas pudieran frenar en seco y acelerar infinitamente en cada ocasión. Como si los cambios de dirección bastara con pensarlos.

En las ciudades y alrededores van todos muy despacio, pero atropellados. No hay preferencias de paso. Quien llega primero chuta a gol. Tampoco hay desconcierto. Todos se apañan bien. Lástima de los accidentes, que por suerte no he visto ninguno.

En carretera el tráfico es distinto. También hay batiburrillo. Como no hay arcenes asfaltados, las personas, las bicicletas, los asnos y las motos (a velocidad de bicicleta) van también por la calzada. Además de los coches y los camiones. Van por el borde, tocando la tierra, y hacen eses para esquivar los baches, porque los bordes de la carretera no son lineales. Todo lo contrario, una costa muy accidentada.

Marruecos. Carrito

Marruecos. Carretera.

La principal diferencia es que no todos persiguen el mismo balón. Unos van hacia un lado y otros en el contrario. Normalmente, los camiones ocupan más de su mitad de la carretera, en los dos sentidos, salvo cuando se cruzan con otro camión. Cuando se cruzan con un turismo, o cuando quiere adelantarles, se desplazan de forma inapreciable. Al cruzarse con un camión, en muchas carreteras es necesario frenar, orillarse bien y acelerar cuando el camión ya está en el retrovisor.

No porque sean antipáticos, creo yo, sino porque no caben. Muchos camiones me ponían el intermitente para indicarme que podía adelantarlos. Seguramente no viniera nadie de cara (yo me fiaba poco), pero tampoco había sitio para pasar. En cuanto la carretera se ensanchaba, los camiones se iban a su derecha. No parece cuestión de fastidiar, sino estrechez congénita.

En esa estrechez congénita de las carreteras, especialmente en la cercanía de pueblos y ciudades, uno puede encontrarse cualquier obstáculo imprevisto. Los coches ocupan una parte de la calzada cuando se detienen a cambiar el neumático y las personas que cambian la rueda, se mueven con relativa libertad sobre el asfalto, con alto riesgo de ser atropellados. Coinciden con relativa frecuencia uno de esos coches con camiones de frente y una bicicleta en el mismo sentido.

Marruecos. Carretera Marruecos. Poca visibilidad.

Además del tráfico, importa el estado de las carreteras. Aproximadamente, un 80% de carreteras por las que he ido tienen buen asfalto y el resto con baches y ondulaciones. Pero aún en las carreteras con buen asfalto, es imprescindible conducir con una atención al firme desconocida para mí. En lugar de mirar lejos, para anticipar los movimientos y las reacciones, es imprescindible mirar al suelo, cerca del coche, para evitar baches esporádicos profundos o mordiscos grandes en el borde del asfalto.

Mirar cerca del coche al conducir para descubrir el estado del asfalto es cansado y peligroso. Tanta atención al firme es agotadora. Además peligrosa porque vienen camiones de frente y conviene verlos con antelación para orillarse. Esa tensión de la mirada es agotadora. En algunas carreteras es obligatorio conducir especialmente despacio para atender al estado del pavimento.

Una de las principales ventajas de marruecos, al menos por las zonas en las que he estado yo, es que hay pocas carreteras. Aun así me he perdido. Salvo en las autopistas, hay pocas señales indicadoras y normalmente puestas justo en el cruce.

Sin embargo, en muchas carreteras hay unos mojones indicadores que son muy útiles. Inexplicablemente, tienen una letra diminuta y están colocados en cualquier lugar, a la altura del suelo. Sólo a un lado de la carretera y depende en qué sentido se vaya uno los encuentra a derecha o a izquierda.

Estos mojones son muy útiles porque cada pocos centenares de metros aparecen con el nombre de una de las ciudades a las que lleva esa carretera y la distancia a la que está. Todas las ciudades que aparecen están intercaladas. Si uno lee dos veces el nombre de una misma ciudad y no ha visto entre medias el nombre de la que pretende ir, probablemente haya perdido la ruta.

Indicaciones de en qué carretera se encuentra uno son dificilísmas de encontrar. O al menos de forma inteligible para mí. Los mapas, por tanto, tienen una utilidad relativa.

La policía local y la gendarmería real controlan la velocidad con pistolas radar en muchísimos puntos, pero no justifican de ninguna forma que era precisamente tu coche el que iba a mayor velocidad. En mi caso, que me pararon muchas veces por exceso, no tengo la seguridad de que sus mediciones fueran fiables. En cualquier caso no hay margen de error. Con límite a 120 km/h a 121 km/h ya puede uno ser sancionado. Y el importe de la multa es el mismo siempre: 400 Dirhams.

He tenido ocasión de conducir el nuevo Toyota Prius durante dos días en Suecia, durante la presentación a medios españoles.

Tyota Prius. Suecia. Presentación a prensa Española.

La sensación general es prácticamente idéntica a la del Prius anterior, con la ventaja de que consume menos. Una de las novedades del Prius actual es que tiene Head Up Display (información reflejada en el parabrisas). En días soleados, el marco de la pantalla de este sistema se refleja con un brillo en el parabrisas. En la foto no se aprecia bien, porque el reflejo coincide con la línea que separa la carretera del campo.

Toyota Prius. Head Up Display. Día soleado.

Al día siguiente, que llovía, no había reflejo y la información del HUD contrastaba mejor:

Toyota Prius. HUD. Lluvia

En zonas de sombra de la carretera se ve bien la diferencia de contraste:

Toyota Prius. HUD. Sol y sombra.

Una de las curiosidades de Suecia es que algunas carreteras están cortadas por lagos. El enlace se hace a través de ferry.

Tuve la suerte de estar primero en la cola de espera del ferry y de poder fotografiar todo el proceso.

1) Llega el Ferry

Ferry en Suecia. Llegada.

2) Atraca y desembarcan los coches que lleva dentro

Ferry. Suecia. Atraque.

3) Un semáforo con tres luces indica por el carril que se debe subir. A mí, el primero, me tocaba por la derecha.

Ferry. Suecia. Embarque.

4) Una barrera al final del barco señala el límite. No conviene seguir.

Ferry. Suecia.

5) Este era el ferry de los Prius

El Ferry de los Prius. Suecia.

6) Llegamos a la orilla opuesta. Segundos después se abre la valla y hay que salir escopeteado. No más fotos que me choco. Sensación de toro en San Fermín, a la salida del encierro.

Ferry. Salida.

7) Pocos kilómetros después subimos a otro ferry. En este me toca el último hueco disponible. Subo unas escaleritas y fotografío el ferry completamente cargado.

Ferry cargado. Suecia.

En Suecia no sólo hay ferrys. También hay pasos de tren a nivel.

Suecia. Paso a nivel.

Y mucha lluvia en pleno junio.

Suecia. Lluvia en junio desde el Prius.

Hemos publicado información detallada del nuevo Prius en km77.com, con texto y fotografías.

Tres grados de equipamiento:

ECO, Advance y Executive.

TOYOTA PRIUS ADVANCE

Precio: 23.500 Euros. Incluye promoción (indefinida) de 1.460 Euros. Precio sin promoción: 24.960 €

Equipamiento de serie del Advance:

- VSC+ (TRC+BA+EBD+HAC)
- 7 airbags + Reposacabezas del. activos
- Head Up Display (HUD) + “Touch Tracer”
- Volante cuero ajustable altura y profundidad + “Touch Tracer”
- Llantas aleación 17” (215/45R17)
- Control de crucero
- Climatizador automático
- Entrada y arranque sin llave completo
- RadioCDMP3 con toma aux 3.5mm
- “SuperLive Sound” amplificador+8 altavoces
- Manos libres Bluetooth mandos volante
- Limpiaparabrisas con sensor de lluvia
- Airbag rodilla + Reposacabezas activos
- Ajuste Lumbar eléctrico conductor
- “SuperLive Sound” amplif.+ 8 altavoces

TOYOTA PRIUS ECO

Precio: 21.700 Euros. Incluye promoción (indefinida) de 1.160 Euros. Precio sin promoción: 22.860 €

Equipamiento de serie del ECO. El mismo que el Advance, con las siguientes diferencias:

- Ruedas 195/65R15 LRR
- Entrada sin llave sólo para la puerta del conductor.
- Sin control de crucero
- Sin Bluetooth
- Sin volante de cuero
- Sin “SuperLive Sound” amplificador+8 altavoces. (Lleva 6 altavoces)

TOYOTA PRIUS Executive

Precio: 27.050 Euros. Incluye promoción (indefinida) de 1.160 Euros. Precio sin promoción: 28.210 €

Equipamiento de serie del Executive. El mismo que el Advance, más:

- Tapicería Cuero + Asientos del. calefactados
- Faros delanteros LED + conexión automática
- Retrovisor anti-deslumbramiento
- Alarma integrada
- Cargador 6CDs y Toma USB compatible iPod
- Cristales delanteros hidrófugos

Opciones (no disponibles en todos los grados de acabado):

- Pack NAVI. (2.000 €.): Navegador HDS410 táctil 7” + disco duro 10Gb MP3 + IPA + Cámara aparcamiento tras. (Advance y Executive)

- Pack EcoSolar. (900 €): Techo solar 3 funciones + 195/65R15 LRR + kit repara pinchazos (Advance y Executive)

- Pack SAFE. (1.200 €): Control crucero adaptativo y sistema pre-colisión (Advance y Executive)

- Pintura metalizada/perlada. (400 €)

****************

Las tres versiones del nuevo Toyota Prius sustituyen a la única versión actual, que deja de venderse en cuanto se terminen las unidades que les quedan en stock. El nuevo Prius es más potente y está mejor equipado que el actual. Sin embargo, incluso mejor equipado, tiene un precio inferior que el que se ha estado vendiendo hasta ahora.

Como siempre lo aciertan en pocos segundos, me he propuesto complicarlo y darles alguna pista para que además de adivinar el coche puedan adivinar en qué país lo he conducido.

En algunos casos haré la foto con señales de fondo, en otros con edificios reconocibles. Yo qué sé. Me lo pongo difícil a propósito, que así tiene más encanto. Cuando pueda cumpliré con los requisitos y cuando no pueda, la adivinanza sencilla.

(El día que se me olvide la cámara, sin adivinanza)

Esta vez les pongo la pregunta en el idioma del país en el que estoy. Traducción del título: “¿Cuál es este coche?”

Me da la impresión de que adivinar el coche de hoy no es fácil. Esta foto la ha hecho mi copiloto, porque he conducido yo todo el rato.

Adivinanza-copiloto

Como sobre la marcha me ha parecido que el encuadre no era bueno, he hecho una yo desde el lado del conductor, para complementar:

Adivinanza. Conductor.

Un sugus para cada cada adivinador, o dos para la adivinadora de todo.

No entiendo mi voto

No entiendo lo que he votado.

He votado en blanco, que no sé qué significa. Me cuentan que favorece al partido más votado. Sea.

Prefiero votar sin entender bien lo que voto que votar lo que conozco, que lo entiendo demasiado bien.

Propongo (no es idea mía, pero la hago mía) que los votos en blanco se transformen en escaños vacíos en los parlamentos. Que los votos en blanco no beneficien a ninguno de los partidos que se presentan y que tengan la fuerza suficiente de dejar un parlamento sin representación suficiente. Esa votación obligaría a repetir las elecciones con nuevas propuestas. Quizá pudiera ser un primer paso para renovar la oligarquía de partidos.

Sé que son elecciones europeas y que mi voto en blanco responde a motivos locales no europeos. Lo sé. Pero no estoy dispuesto a apoyar con mi voto a ninguno de los candidatos que se presentan. Probablemente haya algunos buenos, pero no he sido capaz de reconocerlos.

Adivinanza doble y rara.

El martes de madrugada 00:00 salí de Madrid con intención de llegar al trópico. Cuando escribo esto es viernes. Son las 12:00 de la noche. Voy en el Ferry de Ceuta a Algeciras. 4 días después de salir de Madrid, estoy ya de vuelta, casi en la península.

¿LLegué al trópico o me di la vuelta?

Les pongo en situación. Antes de salir, tenía previsto coger este Ferry de vuelta. El lunes tengo un viaje largo y quería llegar el sábado a Madrid, para descansar y tener tiempo para trabajar un poco antes de salir el lunes. Volver ahora no es un cambio de planes.

Si me hubiera dado la vuelta antes de llegar al trópico (no digo ni que sí ni que no sucediera) ¿Cuál les parece el motivo más probable?

Esta adivinanza es rara. No sé si tiene algún interés. Para quienes hayan estado en Marruecos quizá lo tenga más. Si les parece una estupidez me lo dicen y así aprendo. E intento no volver a preguntar sandeces.)

Cuando estaba en Marruecos casi sólo pensaba en ustedes. En cómo contarles un viaje tan raro y tan bonito. Voy a intentar hacerlo bien. Si les quedan dudas, pregunten lo que quieran. Lo tengo todo muy fresco.

Paso de cebra

Los pasos de cebra son zona de conflicto, de intereses contrapuestos, de urbanidad. Son lugares donde uno puede ser bueno, incluso galante, atenerse al derecho o contravenirlo. Los pasos de cebra son el espacio de la civilización, donde toma forma, con intereses opuestos y fronteras difusas.

Hay peatones que llegan al paso de cebra y se tiran a él. Aparecen de pronto tras una esquina y, sin mirar, se tiran a él, como a una piscina. La ley les protege, aunque la física no. Los coches, incluso a 30 km/h, necesitan unos metros para frenar. Los peatones tienen el derecho, están en su derecho, pero no les asiste la razón. No tiene sentido detenerse preventivamente en un paso cebra, mirar a los lados para ver si hay peatones ocultos, que lleguen por las aceras, y luego arrancar.

Hay conductores que utilizan el hecho del derecho. Quizá del revés. No frenan, por mucho que la persona esté visible. Esgrimen la fuerza pura, la razón de la fuerza, el trazo grueso, la verborrea.

Entre esas dos actitudes está el mundo, las líneas rayadas, la superficie que habitamos.

En un paso de cebra no hay religiones, ni armas de destrucción masiva, ni razas. Sólo coches y peatones. Y no nos ponemos de acuerdo.

Vas en coche y te dan las gracias porque les dejas pasar. Es agradable aunque no haya motivo. O ni siquiera te miran porque tu obligación es dejarles pasar. A veces, incluso, te piden que pases tú primero.

Como conductor, uno querría que el paso de cebra estuviera mejor señalizado. Que uno pueda saber con antelación cuándo llega a la zona de conflicto. La información es imprescindible para un mundo civilizado. A veces, uno se da cuenta de que acaba de pasar por un paso de cebra.

Como peatón, también quisiera que estuviera mejor señalizado.

Ayer dos mujeres se pararon a hablar en medio del paso de cebra. Delante de mí. (No les hice foto. No por galante, no estuve atento) Se apartaron, después de avisarlas suavemente con la bocina de que estaba esperando. También me gusta. Ni se dieron cuenta de que estaban interrumpiendo el tráfico. Los locos despistados también tienen derecho a encontrar su sitio en este mundo.

1) La economía española ha tenido una inflación más alta que la media de Europa desde la llegada del Euro.

2) Como las monedas no son de chicle, ese diferencial de inflación (pérdida de competitividad) hay que ajustarlo de alguna manera.

3) Cuando existía la Peseta, ese ajuste se producía mediante devaluaciones. (Empobrecimiento general del país)

4) Sin posibilidad de devaluación, la única* posibilidad de compensar el desajuste del valor de la moneda es mediante diferenciales de inflación de signo contrario.

5) En un momento de crisis generalizada (época en la que suelen producirse los ajustes, de forma violenta desgraciadamente) si los precios apenas suben en el resto de países del euro, el ajuste en nuestro país sólo puede conseguirse mediante deflación.

6) El ajuste se realiza de la siguiente forma: La falta de competitividad genera paro, el paro una disminución de los salarios y la disminución de los salarios un descenso de los precios.

7) La deflación es mala compañera de viaje, porque además del imprescindible ajuste de salarios y precios produce una sensación general de derrota, de espera para comprar con precios más baratos, que todavía hunde más la economía y genera mayores descensos de los precios.

8) Para momentos de crisis como el actual, el mecanismo de tipo de cambio de las monedas actúa como la buena cirugía. Hay que operar sí, pero de un solo tajo, se soluciona el problema y al día siguiente, de la noche a la mañana, la economía que no era competitiva vuelve a serlo. todo el país es más pobre, sí, pero no debido a la devaluación, sino a la falta de competitividad anterior.

9) Un ajuste lento, mediante deflación o crecimiento lento de los precios, puede convertirse en enfermedad crónica, larga y dolorosa.

10) Una solución, equivalente a la devaluación, sería abaratar todo, absolutamente todo, un 15% de la noche a la mañana, por orden gubernamental. Sólo los productos importados mantendrían sus precios, por lo que disminuirían las importaciones, aumentarían las exportaciones y el déficit exterior. (Nuestros socios comunitarios no nos dejarían hacer eso, por desgracia. En la moneda única, los ajustes se hacen paro mediante)

11) La moneda única tiene peligros en economías poco integradas. Si no hay grandes trasvases de trabajadores entre unos países y otros. En Estados Unidos hay grandes migraciones desde los lugares con más paro a los que tienen menos paro. En Europa también, pero del Este hacia Occidente. En España nos hemos creído un país rico, con tanta burbuja. Hace muchos años que no emigramos, pero no se puede descartar que tengamos que volver a hacerlo. En EE.UU. lo hacen, y son ricos.

12) El paraíso no existe. Por mucho que nos empeñemos en mantener el poder adquisitivo con altos incrementos de los salarios, en pagar altas indemnizaciones por despido y en blindar los contratos laborales, la realidad se impone. La magia no existe, por culpa del paraíso, de la deflación y de que en el resto de países también quieren vivir mejor. Lo queramos o no, cada vez más, tenemos que competir con China y con India. Para lograrlo, no queda más remedio que ganar menos, tener grandes deflaciones (o devaluaciones del Euro). En definitiva, ser más pobres.

* Además de la devaluación y de las migraciones de mano de obra, la redistribución de la renta mediante impuestos también puede compensar parcialmente los desequilibrios (hay muchas discusiones teóricas sobre este asunto). Sea como sea, el presupuesto de la Unión Europea es insignificante para este propósito.

Entradas anteriores »