La contribución de los sistemas de asistencia a la conducción a la seguridad
Sábado 29 Noviembre 2008 | Varg Borgarnes
Comentaba el otro día Ferdinand aquí una serie de temas que considero de suficiente entidad como para discutirlas en una nueva entrada. A la vez, quiero agradecerle su aportación, pues permitirá – espero – debatir acerca de la polémica de los sistemas de asistencia a la conducción.
Comenta Ferdinand que “Es cierto que posiblemente todas las sofisticaciones tecnológicas en materia de seguridad que incorporan hoy en día los coches salven vidas. Pero paralelamente seguro que las quitan”.
Es una apreciación que creo del todo equivocada. La palabra “distracción” es una de las más utilizadas a la hora de hablar de los nuevos sistemas integrados en los vehículos, pero quizá no debería aplicarse a los sistemas de seguridad activa. Me explico: Un sistema de asistencia a la conducción no distrae, puesto que su uso / aplicación es transparente para el conductor (como por ejemplo un sistema de iluminación adaptativa) o se da únicamente se da en situaciones de riesgo o comprometidas (aviso de colisión frontal, detección de ángulo muerto). Incluso los hay que actúan automáticamente, como el frenado automático de emergencia. Otro cantar son sistemas de información o entretenimiento como puedan ser un navegador o un sistema multimedia.
Tampoco se observa en el comentario una clara relación entre los nuevos sistemas de seguridad y sus beneficios en la reducción de víctimas. Al margen de estadísticas como la que demuestra que el sistema ESC es capaz de contribuir, por si mismo, a la reducción de un 30% del total de accidentes, me gustaría incluir esta gráfica.
En ella se observa la evolución del parque móvil español (zona verde), la de los accidentes (amarilla) y la de los fallecidos en accidentes de tráfico (zona roja) con respecto al año 1991. Mientras en el año 2007 circulan casi el doble de vehículos por nuestras carreteras que en el año 1991, el número de accidentes ha permanecido prácticamente constante. Esto es un logro, al margen de en la actitud de algunos conductores, de la seguridad activa. Asimismo, el número de fallecidos ha disminuido significativamente. Esto es mérito de la seguridad pasiva… y de la activa, pues una de las misiones de algunos sistemas (como el ESC, sin ir más lejos) es la reducción de la gravedad de los accidentes.
Lamentablemente, no hay datos acerca del número de accidentes por km recorrido en España. En otros paises donde si los hay, la gráfica es muy similar.
Por otra parte, se comenta que “más de la mitad de los accidentes con víctimas históricamente se producen en zonas urbanas, es decir, donde menos influencia va a tener la puesta a disposición del conductor de elementos de seguridad activa” , punto en el cual tampoco puedo estar de acuerdo. Sistemas como el City Safety de Volvo o los sistemas de aviso de colisión frontal o frenado automático de emergencia precisamente es en situaciones de circulación en ciudad donde extraen todo su potencial. Incluso sistemas ya primitivos como el ABS encuentran grandes aplicaciones en entornos urbanos.
“Pienso que el único punto realmente determinante en la seguridad del vehículo es el conductor, el resto puede ser una ayuda que puede llegar a innecesaria dependiendo de la actitud y aptitud de quien se pone al volante”. Ese es el problema: no se puede confiar en el conductor. Nunca. Es triste y lamentable, pero no se puede hacer. Los sistemas de seguridad se han de desarrollar pensando que el conductor va a fallar. Únicamente así podrán ser de ayuda.
Y, por último, se hace una referencia a la supuesta falta de fiabilidad de estos sistemas. Al margen de que las pruebas que superan son tan estrictas como las que puede sufrir un asiento, por poner un ejemplo, en caso de malfuncionamiento el vehículo no vería jamás comprometida su seguridad, pues la desconexión sería automática. Tampoco la diversión al volante quedaría comprometida: sistemas como el ACC son de activación voluntaria (si no se desea, no se usa). Otros como el detector de ángulo muerto o el aviso de cambio de carril involuntario únicamente entran en acción en caso de riesgo evidente. Y los sistemas automáticos tratarán de evitar o minimizar las consecuencias de un accidente más que probable.
Y tener accidentes no es diversión en la conducción, ¿no es así?
En definitiva: que los sistemas de asistencia a la conducción y los de seguridad activa, en general, están aquí para quedarse. Por el beneficio de todos.


con todas estas ayudas de seguridad activa,lo que realmente aumenta,es la falsa confianza del conductor con su vehiculo,confiamos mas en nuestro coche,porque lleva ABS,ESP,ACC…..etc.confiamos en que el coche corregira,lo que nosotros hagamos mal,en vez de que nosotros mismos lo corrijamos o no hagamos.y me gustaria recordar,que el exceso de confianza siempre sera el mayor problema de los conductores,y el mayor causante de los accidentes
Andrey, si todos pensasemos como tu no tendriamos los ABS, ESP, ACC… que comentas. Recuerdo que en su dia habia quien queria aumentar la prima de seguro a quien tuviera ABS, por el supuesto “exceso” de confianza; hoy es obligatorio en todos los coches.
Espero que el tiempo (y ojala no tarde demasiado) deje de nuevo en ridiculo a los que comparten tu opinion y el ESP tambien sea obligatorio en breve. Por lo pronto, ya hay alguna pequeña recompensa para los conductores de coches con ESP (como el nuevo plan VIVE), pero la mayor recompensa es la seguridad que aporta.
Pulgares para arriba por tu artículo, Varg.
Coincido con Andrey en que un conductor puede descuidarse más en un auto considerado seguro que en uno considerado inseguro. También puede pasar que la mayor confianza en el auto le incita a hacer maniobras de evasión de accidentes que en otro caso se evitarían (por el peligro de fracasar en la maniobra). De todas manera, yo prefiero mil veces chocar en un auto con cinco estrellas de EuroNcap y siete airbags que en un cacho de lata mercosureña.
No me puedo creer que de lo comentado por mi se extraiga como conclusión que entiendo que los sistemas de seguridad tienen el único efecto de generar distracciones al volante. Pues nada más lejos de la realidad, si que es un punto importante, pero no lo es menos el exceso de confianza que puede asumir el conductor o sus negligencias. Es más, me parece bastante triste que se asuma que nunca se pueda confiar en el conductor.
Así tenemos que Varg ve la solución a ese problema denominado conductor en todo tipo asistencias electrónicas. Será que otros aspectos más importantes como la educación vial (o educación en general), capacidad de respuesta o la concentración al volante carecen de sentido. Como tenemos que ser así de conformistas con la realidad establecida hemos de generalizar todos esos sistemas. Pues mira, no.
Y al contrario de lo que lo que se pretende poner en mi boca, tampoco hablo en ningún momento de una perversidad per se de todos esos artilugios electrónicos.
Estoy plenamente de acuerdo con la incorporación de elementos como el control de estabilidad, control de tracción, airbag a diestro y siniestro, etc. Pero con criterio. Más adelante me explico.
Con lo que desde luego que no estoy conforme es con otros elementos de dudosa utilidad práctica. Para empezar algunos de ellos funcionan de forma y manera más que discutible, y un fallo en su funcionamiento puede ser bastante peligroso. Por poner algún ejemplo nos valen los ya comentados, como los sistemas ACC o el detector de ángulo muerto.
Dicho esto, explico a que me refiero con la incorporación de sistemas de seguridad con criterio.
Uno de mis dos coches, un Astra de 1994, sin ningún tipo de asistencia a la conducción de ningún tipo, lo he llevado en infinidad de ocasiones por cierta carreterilla de montaña de la provincia de Lugo en las peores condiciones meteorológicas y sin incidencia alguna a reseñar.
En cierta ocasión, no hace mucho, tuve la oportunidad de llevar por esa misma carretera un ultramoderno Ford S-Max con un bastidor de lo más eficaz, un motor de más de doscientos caballos que permitía adelantamientos fulgurantes, la tira de airbags, ESP, TCS, y no se que más historias.
Bueno, pues las pasé canutas con el Ford para circular por esa zona. ¿Motivo? Se adivina con tan solo observar la posición de los antinieblas del S-Max a medio metro del suelo en comparación con la posición que tienen en el Astra, a un palmo escaso. Ahora imaginaros a uno y otro con niebla, de noche, y en una estrecha carretera comarcal sin pintar que es todo curvas.
A eso me refiero. ¿Cuál es más seguro en términos generales? El Ford. ¿Cuál es más seguro en esas condiciones? El Opel.
Otro caso. Este pasado fin de semana. Carretera nevada. A bordo mi mujer embarazada, nuestro bebé y yo. El coche, mi Peugeot 307 familiar (el otro coche que tengo) que equipa únicamente ABS como asistencia a la conducción. En esa situación puse en un momento las correspondientes cadenas que llevo en el maletero y llegamos sin problemas a nuestro destino.
Ahora supongamos que llevo un moderno vehículo con llantas de 19 o 20” que no admiten cadenas y con ESP no desconectable. ¿Cómo hubiéramos salido de ahí?
En fin, por último, coged los listados de equipamiento de los coches, que están bien a mano al ser muy completos los de km77, y observad la cantidad de coches, incluso de precio ya elevado, carecen de unos miserables faros antiniebla de serie. ¿Luego me quieren vender las famosas estrellitas EuroNcap? Seamos un poco serios.
Por otro lado, veamos esta afirmación que es la que más me ha llamado la atención:
“se hace una referencia a la supuesta falta de fiabilidad de estos sistemas. Al margen de que las pruebas que superan son tan estrictas como las que puede sufrir un asiento, por poner un ejemplo, en caso de malfuncionamiento el vehículo no vería jamás comprometida su seguridad, pues la desconexión sería automática”
Pues si, supongo que cuando estás plenamente confiado en que no te vas a dar con el coche que llevas delante gracias a que tienes activado del ACC, si este falla y queda desactivado no pasa nada. O si cuando confías en que las luces se enciendan automáticamente resulta que no lo hacen y recorres 500 metros de un túnel a oscuras hasta que las activas manualmente, imagino que tampoco será posible correr ningún peligro.
Además, imagino que es broma el tema de que todas estas medidas son igual de fiables que un asiento. A ver si resulta que no conocemos cuál es la procedencia principal de las averías de los coches de hoy en día (la electrónica).
Bueno, qué quiero decir con todo. Que efectivamente el punto fundamental en la conducción de un coche es el que va al volante, y las medidas de seguridad deben ser de tipo preventivo. Puedo tener un airbag por si tengo un accidente, puedo tener un control de estabilidad por si pierdo el control por algún motivo, pero no puede ser que se supla al conductor a la hora de valorar visualmente un cambio de carril con un detector de ángulos muertos, a la hora de mantener la distancia de seguridad, a la hora de ver las señales de tráfico (especialmente gracioso me parece el Opel Eye), etc, etc.
En resumen, las medidas de seguridad no se instalan con criterio y con otros sistemas se trata de suplir al conductor innecesariamente. ¿Qué significa todo esto? Que son sistemas que nos quieren vender, marketing puro y duro, sistemas de lo más llamativo que consiguen crear demanda y con ello incrementar la facturación.
Si es cierto que a pesar de esa falta de criterio consiguen salvar vidas, pero generan también excesos de confianza que se pueden pagar caro. Así que yo defiendo prioritariamente la educación vial frente a la electrónica, cierto que una cosa no quita la otra, pero no menos cierto es que todo el mundo se deslumbra con todas esas sofisticaciones y no realiza autocrítica con su forma de conducir.
Conclusión, que os están intentando vender la moto y estáis viéndolo y asumiéndolo de forma impasible. Por mi parte solo decir que mi próximo coche irá lo menos equipado posible, aunque ya llevará una arsenal electrónico tremendo quiera o no porque será de serie y me durará menos que los anteriores porque me aburriré de que falle este sistema o el otro, así que no creo que me dure muchos años, con lo cual seré otro borrego más que tendrá que asumir el cambio de coche cada poco tiempo.
Se acabó el automóvil, ha llegado un nuevo electrodoméstico.
Un saludo.
Bueno, si se me permite meter un poco la nariz, diré que yo estoy de acuerdo tanto con Varg como con ferdinand, en ciertos aspectos.
Coincido con Varg en la evidente ventaja que suponen estos sistemas para evitar accidentes. También coincido con ferdinand en su observación acerca de la fiebre de cargar los coches con infinidad de cachivaches electrónicos cuya fiabilidad no ha sido lo suficientemente probada. Está claro que si de algo pecan los fabricantes es de eso: Mucho automatismo, pero poco fiable (seguro que más de uno se acuerda de 307fallos.com).
Sin embargo, no creo que dispositivos relacionados directamente con la seguridad del vehículo sean tan propensos a tener averías como, por ejemplo, las luces automáticas o el sensor de lluvia (que no creo que tengan relación con la seguridad: más bien son elementos de confort).
Respecto a un posible fallo en, por ejemplo, el ACC, quiero pensar que los fabricantes habrán previsto una posible avería, alertando al conductor de un fallo en el sistema. Según tengo entendido (nunca lo he comprobado), si el ESP o el ABS fallan, un testigo en el salpicadero advierte del fallo. Estos testigos quizá sean insuficientes; deberían ir acompañados de algún tipo de aviso sonoro o vocal, es decir, que de poco vale un pilotito iluminado si el conductor no le presta atención. Y lo digo porque coincido con Varg en que al desarrollar un sistema de seguridad hay que pensar que el conductor va a fallar. Al margen de que el conductor tenga o no tenga la educación vial adecuada, y la formación necesaria acerca del equipamiento de su vehículo, éste conductor puede cometer un error. Para minimizar el riesgo en esos casos, hay que diseñar los sistemas pensando en que el conductor no va a responder adecuadamente.
De lo que no me cabe ninguna duda es de que, como dice ferdinand, hace falta educación por encima de todo: seguro que un importante número de accidentes que no se han producido por la intervención de algún sistema de seguridad activa, se podría haber evitado igual sin la intervención del sistema si el conductor hubiera reaccionado adecuadamente. La educación es necesaria siempre, y es evidente que no hay mucha. Los carnés de conducir son poco menos que un regalo: te enseñan a girar el volante, cambiar de marcha y usar los mandos de las luces e intermitentes, pero nadie te dice qué pasa si pisas un charco en una curva y el coche derrapa, o cómo subir un puerto de montaña nevado con un mínimo de seguridad. Tampoco te enseñan a reaccionar ante un obstáculo imprevisto.
Y respecto al coche, aún no he conocido a nadie que se haya sacado el carné hace poco y a quien le hayan explicado con detenimiento qué son y para qué sirven todas esas siglas que llevan los coches modernos. Luego se compran un utilitario cualquiera, un día tienen que frenar con cierta violencia y enseguida van al taller a quejarse porque el coche no frena, al tiempo que notan un temblor en el pedal…
Dicho todo ésto y para terminar diré que, a mi entender, cualquier dispositivo electrónico que permita conducir con mayor seguridad, o minimizar al máximo las consecuencias de un accidente, debería ser poco menos que obligatorio en todos los modelos (sobre todo aquellos sistemas que influyen más directamente, como el ESP). Eso sí, esta obligatoriedad para los fabricantes debería ir asociada a una adecuada educación de los conductores. ¿Cómo? Pues, puestos a pedir, no estaría mal un curso gratuito obligatorio de reciclaje para todos los conductores, en el que se nos enseñara a usar de forma racional todos estos dispositivos. ¿Será algo muy caro? Probablemente. Casi tanto, quizá, como todo el gasto en publicidad para las campañas de la DGT, con la diferencia de que seguramente sería más útil.
Saludos,
Gabriel.
P.D.: Lamento el ladrillo. No sé si hay alguna incoherencia en lo que he escrito porque lo hago con un poco de prisa. Si algo no se entiende, disculpadme, decídmelo y lo aclararé. Gracias.
Hola Ferdinand,
Se debería diferenciar entre un dispositivo de seguridad mal diseñado, como el ejemplo de los faros antiniebla del S-Max, y un sistema de asistencia a la conducción.
Volviendo al ejemplo que planteas: el ACC puede ser un elemento de confort o de seguridad, como explico aquí (http://blogs.km77.com/seguramente/12/el-control-de-crucero-activo/). Un sistema de este tipo no tiene como intención suplir al conductor. Únicamente, apoyarle en caso de necesidad.
Imaginemos una situación de niebla densa. ¿Preferirías un coche con aviso de colisión frontal o sin él? Hay numerosas estadísticas que avalan las ventajas de este tipo de sistemas en cuanto a beneficios en cuanto a la seguridad. Créeme, no es sólo marketing ni una amalgama de sistemas mal puestos y sin criterio.
“Bueno, qué quiero decir con todo. Que efectivamente el punto fundamental en la conducción de un coche es el que va al volante, y las medidas de seguridad deben ser de tipo preventivo. Puedo tener un airbag por si tengo un accidente, puedo tener un control de estabilidad por si pierdo el control por algún motivo, pero no puede ser que se supla al conductor a la hora de valorar visualmente un cambio de carril con un detector de ángulos muertos, a la hora de mantener la distancia de seguridad, a la hora de ver las señales de tráfico (especialmente gracioso me parece el Opel Eye), etc, etc.”
¿Qué te parece un sistema que avise al conductor en caso de que haya malinterpretado la velocidad del vehículo que se aproxima por nuestro carril o que, simplemente y debido a que no lleva las luces conectadas en un túnel, no lo ha visto? ¿O avisar a un conductor distraido de que la distancia de seguridad con el vehículo precedente se ha visto reducida y es preciso que actúe sobre los frenos? ¿O recordar al conductor el límite de velocidad imperante en lugares donde éstos son cambiantes, como en Alemania?
Y en lo que si estamos de acuerdo: educación, educación y después educación. Pero eso es difícil.
Por cierto, cualquier sistema de seguridad, cualquiera, si no está disponible (fallo en el sistema o imposibilidad temporal), avisa. Y el nivel de fiabilidad de estos sistemas es mucho más elevado que el de un vulgar elevalunas. Son sistemas de seguridad, no lo olvidemos.
Hola Varg.
Aunque leyendo punto por punto todos tus argumentos no me queda otra que darte toda la razón, excepto por una cosa, que tú mismo reconoces un fallo de diseño en los antinieblas del S-Max. ¿Estás absolutamente seguro de que no existen fallos de diseño en otros sistemas?
Y aunque te de la razón en prácticamente todo, porque todos esos sistemas efectivamente mejoran la seguridad, no creo que sea menos cierto que muchos son perfectamente intercambiables por una superior atención al volante, es más pienso que minoran este extremo puesto que tarde o temprano harían que el conductor fuera más relajado y depositara un exceso de confianza en esos sistemas. Al menos estoy convencido de que me pasaría a mi que me siento en cierta medida avalado por veinte años al volante sin el más leve accidente, con muchos kilómetros recorridos en las peores condiciones climatológicas, aunque no por ello sea el mejor de los conductores, desde luego que no lo soy.
De verdad que me siento absolutamente incapaz de llevar un coche que decida por mi cuándo se han de encender los faros, la distancia de seguridad que he de mantener, etc, etc, pero especialmente cuesta arriba se me hace confiar a la electrónica la detección de un coche en mi ángulo muerto cuando voy a cambiar de carril. Porque sentiría que estoy dejando la seguridad de los míos y la mía propia al azar.
En el futuro tendré que tragar con todo eso porque será lo que habrá. Claro que por otra parte veremos cuánto me dura un coche de ese tipo.
Un saludo.
Hola Ferdinand,
Pensemos en clave ESC. No sé si tienes un coche con el sistema, pero te haría las siguientes preguntas:
- ¿Crees que existe un riesgo de que esté mal diseñado?
- ¿Dejarías de comprar un coche por ello?
- ¿Crees que por disponer de ESC el coche es más propenso a estropearse?
(las preguntas también sirven para el caso de un airbag)
Que un sistema antiniebla esté mal diseñado no tiene nada que ver. Más que mal diseñado, yo diría que está mal balanceado: se ha dado prioridad al diseño que a la funcionalidad. Y en un elemento de seguridad, esto quizá no debería pasar. Pero tranquilo, en un ESC, ACC o sistemas de seguridad como los citados, no hay ese problema.
Desde luego que muchos sistemas pueden ser sustituidos por una superior atención al volante. Si la gente no se distrayese nunca, no haría falta detectar las líneas de carril para avisar al conductor o detectar otros vehículos para darle soporte a la hora de frenar. Si no sobreestimasen sus capacidades o las de su vehículo, en determinadas circunstancias no haría falta ESC. Si la gente no chocara, no tendríamos necesidad de incoporar airbags, que tienen la mala costumbre de pesar, ser caros y ocupar volumen.
Pero personas así no las tenemos al volante. Por desgracia.