Car to Car
Jueves 7 Agosto 2008 Varg Borgarnes
Tenía prevista para hoy otra entrada, pero la actualidad manda.
Siguiendo un poco con lo que comentábamos ayer con Altro71, los sistemas de comunicación intervehicular permitirán la comunicación vehículo a vehículo o vehículo a infraestructura, de forma que éstos podrán intercambiarse información acerca de su posición o intenciones, siendo esto especialmente útil en el caso de intersecciones, zonas ciegas en las cuales un sensor es ineficaz (como aviso de retenciones o invasión de carril en curvas pronunciadas), etc. Estos sistemas, además, pueden comunicarse con señales viárias como semáforos, pudiéndose así crear zonas de paso libres para servicios de emergencia o, incluso, venderse como sistemas para reducir el CO2, que es lo que está de moda.
Hasta ahora, en Europa ha habido diversas pruebas al respecto. La tecnología existe. Pero, como muchas veces, la legislación iba por detrás. Este escollo ya se ha superado, reservándose la banda DSRC (Dedicated Short Range Communications) a tal efecto. Las aplicaciones se espera puedan comenzar a verse de forma relativamente rápida (2010 - 2011).
Pero no todo es verde y florido. Esta tecnología precisa de una muy alta penetración en el parque móvil para comprobar sus beneficios, y, como comentábamos ayer, no puede bastarse por si misma para dar soporte a algunos sistemas de seguridad, siendo necesario el concurso de algún sensor físico.

Por otra parte, algunas aplicaciones, de momento, encontrarán sus limitaciones. Por ejemplo, se podrá disponer de un sistema de Aviso de Colisión Frontal bastante interesante, pero será difícil que la detección de obstáculos en el ángulo muerto sea muy efectiva, debida principalmente a las fluctuaciones de la señal GPS. Otra razón más a añadir al porqué esta tecnología no puede ofrecerse de forma independiente.
Preguntaba ayer Javier Moltó si había camino por recorrer en el mundo de la seguridad activa. Si. Lo hay. Y mucho. Hasta que no se consiga un entorno totalmente libre de accidentes, hay camino por delante, y el camino es largo. Los sistemas de comunicación intervehicular son sólo una piedra más en dicho camino.

Tenían en el Salón de Ginebra del año pasado un curioso “Scalextric” que demostraba el funcionamiento del sistema. Curioso, y creo que muy interesante. Habrá que ver qué hacen los fabricantes con él.
Salu2,
Gabriel.
Hola a todos.
Sòlo comentar que uno de los párrafos más interesantes de la noticia me parece el que dice que sería “voluntaria” su utilización. Y me parece interesante porque tiene su miga girar el volante, meter las marchas, pisar los pedales, acordarte de la genealogía del vecino… conducir, en una palabra.
Piénsenlo; la tendencia es eliminar apéndices. Ya hemos fulminado el embrague, el freno de mano, la palanca de cambio o el tirador del portón trasero. Sin ir más lejos, el acelerador y el freno el otro día me confesaron en petit comité que se sienten cada vez más amenazados de muerte por el control de crucero, el ACC, el BAS y por un batallón de acrónimos que parece quedan bien en los foros y en los catálogos de venta; ahora están acongojados con la comunicación intervehicular porque ven cada vez más cerca la aparición del piloto automático. El volante todavía no se ha manifestado todavía al respecto y yo no me atrevo a decirle que correrá la misma suerte: ya aparcan por él los papás que hacen magia con sus monovolúmenes VW hace tiempo.
¿Se acabará la emoción de conducir con tanto control? ¿Acabaremos buscando vías con zonas de sombra de la red Echelon de Fomento?¿Aparecerá un Orwell que escriba “2020 la potencia sin control no existe”?
Perdón por el ladrillo y un saludos desde Zgz.
Hay varios retos tecnológicos y sociales en todo este asunto. Uno de ellos es compatibilizar toda esta tecnología y la que está por venir con la libertad en el manejo del vehículo. Pero no nos engañemos, esta libertad será una ilusión muy conseguida. Entramos en un terreno casi filosófico, podríamos pensar que nuestra relación con el Universo es, en realidad, una relación ilusoria desde el momento en el que la verdad y realidad son simplemente incognoscibles. Esta afirmación también es ilusoria. Estamos llegando a un nivel tecnológico tal que nos procuramos mundos propios construidos en los cimientos pantanosos de la ilusión anterior. En cristiano: Nunca tuvimos el control del vehículo porque tampoco teníamos el control de nuestro propio cuerpo, de lo que vemos y hacemos, de los actos del otro… Esta es una cuestión técnica relevante, pero desde un punto de vista filosófico, conducir un coche de ahora o del futuro es, esencialmente, lo mismo.