De un vistazo.

El coche de la prueba es un Renault Laguna de la última serie del modelo anterior al actual, matriculado en Agosto de 2007 como uno de los últimos modelos en stock del concesionario.

Esta versión incluye de serie prácticamente todas las opciones que la marca permite montar de fábrica, excepto el techo solar y los asientos con reglaje eléctrico. Incluye la tapicería mixta de cuero y alcántara (agradable pero de aspecto sintético), el IT SYSTEM (que incluye cargador frontal de 6 CDs, navegador con mapa en DVD de toda Europa y bluetooth integrado), la tarjeta manos libres, control de presión de los neumáticos, climatizador doble, faros de xenón para las cortas, regulador de velocidad, ordenador de a bordo, freno de mano automático, automatismos para luces y limpiaparabrisas, y de forma general lo que uno se puede esperar de una berlina media.
Equipa el motor diesel de 150cv y 2.000cc de cuatro cilindros y la caja de cambios manual PK6 de 6 velocidades, que le proporciona unas prestaciones más que suficientes para moverse con soltura en todo tipo de vías.
Las llantas asociadas a esta versión son de 17 pulgadas con neumáticos 225/45, que se antojan excesivos para las características del coche. Cuestión de modas. La rueda de repuesto es una 205/55/16 de medida estándar.

RENAULT LAGUNA Luxe Privilege 2.0 DCI 150 CV
Desde dentro.

Los materiales y los ajustes son correctos, pero es necesario resaltar que a los tres meses de matricular el coche ya apareció un molesto grillo en el salpicadero que se manifiesta de vez en cuando. Hay plástico de mejor tacto y aspecto en las partes que quedan a la vista.

El puesto del conductor tiene virtudes y defectos. Los asientos delanteros de esta versión tienen la dureza justa para que no resulten cansados en viajes largos, y los resaltes laterales sujetan suficiente la espalda en una conducción normal. La impresión dependerá de cada conductor, pero de forma general son amplios y confortables. Ambos incluyen regulación manual de altura (que permite un rango muy amplio de posiciones) permitiendo que personas de todas las tallas tengan una buena visibilidad de la carretera. Los cinturones delanteros tienen ajuste de altura. Los reposacabezas son de tipo “libro”, quedan colocados de forma inmejorable, pero la articulación tiene poca consistencia y el “libro” se cierra solo con facilidad. El aro volante se antoja un poco grande y a pesar de las regulaciones de profundidad y altura no es fácil que quede en una posición cercana a la horizontal.

Los mandos relacionados con la conducción están correctamente distribuidos, excepto quizás el botón que activa el regulador y limitador de velocidad, que está escondido a la vista a la izquierda del volante, si bien es cierto que una vez activado, se maneja de forma cómoda desde dos mandos en el propio volante. La palanca de cambio está en una posición cómoda, y el apoyabrazos central no molesta para su uso. Tanto el equipo de sonido como las funciones básicas del teléfono se pueden manejar también desde mandos satélites fácilmente. El navegador tiene un funcionamiento general satisfactorio (exceptuando la desagradable voz que da las indicaciones), se maneja desde un mando situado por detrás de la palanca de cambio, muy bien situado, porque coincide con la zona donde descansa la mano derecha cuando no está en el volante. El sistema de menús es sencillo y a los pocos días no es necesario desviar la vista de la carretera para su manejo ya que los botones se diferencian al tacto. Tiene un sistema de órdenes vocales en castellano, que no da demasiado buen resultado, ni por cantidad de órdenes que reconoce ni por la facilidad de funcionamiento, al menos comparado con el “linguatronic” de Mercedes-Benz que es impecable en este sentido.

En las plazas traseras pueden viajar de forma cómoda dos adultos de menos de 1,80m, las personas mas altas rozarán con el techo si van correctamente sentados. Tres adultos pueden realizar desplazamientos cortos, pero no irán holgados.

En marcha.

El acceso al coche es muy cómodo gracias a la tarjeta manos libres. El funcionamiento del sistema es impecable, y en dos años de uso no ha dado ningún error ni ningún funcionamiento problemático. Al introducir la mano en cualquiera de las manillas se activa un sensor de infrarrojos. Automáticamente el coche busca la tarjeta y si está en un radio de un metro del coche la puerta se desbloquea sin retardos. Una vez sentados y con la tarjeta en un bolsillo, el coche arranca pisando el freno y pulsando el botón “start-stop” situado en la posición habitual del contacto. Si se hace la prueba de intentar arrancar el coche con el dueño cerca, pero fuera del mismo, de nuevo el funcionamiento es perfecto, con la ventana abierta sacamos fuera la tarjeta en nuestra mano y el motor no arranca ya que el perímetro de detección para el arranque está limitado al interior del coche, siendo el de apertura de las puertas mas amplio.

Con el motor en marcha se percibe que no es de los mas ruidosos al ralentí, y que prácticamente no llegan vibraciones al volante ni a la palanca de cambio. Una vez metida la 1ª, al comenzar a acelerar y soltar el embrague el freno de mano se desconecta automáticamente (este sistema se puede utilizar como un asistente de arranque en cuesta, ya que el coche no cae hacia atrás ni un centímetro). En los primeros metros se nota que el coche tiene un tacto “antiguo” en comparación con coches mas modernos como el nuevo Mondeo. Es una sensación difícil de expresar, es como si el Laguna se sintiese de alguna forma mas “pesado” en todas las maniobras cuando realmente no lo es. Tiene suficiente fuerza a bajas vueltas para que arrancar en una cuesta sea sencillo, y no es necesario hacer patinar mucho el embrague. Por ciudad se nota que la dirección es lenta, con 3,5 vueltas entre topes hay que manotear mucho el volante para las maniobras, La palanca de cambios es bastante larga pero no es frecuente fallar al introducir ninguna marcha. En las carreteras de montaña con curvas de 3ª y 4ª velocidad el motor muestra unas recuperaciones enérgicas, lo que se espera de un motor de este nivel de potencia.

El comportamiento es totalmente sano y el eje trasero va soldado al asfalto. La sensación es que no es un coche particularmente ágil debido a la dirección lenta, a que las suspensiones son suaves (aunque los movimientos de la carrocería no son muy amplios), a que no permite redondear las curvas ahuecando el acelerador y a que la monta de neumáticos es excesiva para todo lo anterior. En todo caso el comportamiento es subvirador y seguro tanto en seco como en mojado. Los frenos son de este tipo en los que hay que hacer poca fuerza para obtener una buena deceleración. La frenada es estable, potente y segura.

El control de tracción no tiene demasiados problemas para digerir la potencia a la salida de las curvas con el asfalto seco (y esta medida de neumáticos) y es permisivo antes de actuar. Solo he podido apreciar el funcionamiendo del control de estabilidad condiciendo mal a propósito para comprobar su entrada en acción, y efectivamente corta el subviraje por inercia (es decir el que no está relacionado con excesos del acelerador) en la media que se lo permite la adherencia, probocando que el coche gire en la dirección que indica el volante.

Cuando entramos en una autopista o autovía salen a relucir las mejores cualidades del coche. La estabilidad y la sensación de aplomo y control es muy grande a cualquier velocidad. El motor ofrece unas recuperaciones brillantes tanto en 5ª como en 6ª a pesar de tener un desarrollo largo en estas marchas (a 120km/h apenas supera las 2.000rpm). Si no se sobrepasan las velocidades máximas de este tipo de vías es muy silencioso. El consumo en estas circunstancias está en torno a 6 litros a los 100. A medias cercanas a 140km/h el sonido aumenta poco, pero el consumo sube a unos 7,5 litros a los 100. Con los 69 litros de depósito, se puede considerar que la autonomía mínima es de unos 800km, pudiendo llegar a los 1000 si se conduce a velocidades moderadas.

La visibilidad hacia fuera es buena, y la iluminación con los faros de xenón correcta. Una particularidad de de estos faros es que cuando se conectan las “largas” (halógenas) las de xenón suben automáticamente para sumarse a las otras.

Una vez en nuestro destino, pulsando el mismo botón “start-stop” se detiene el motor y se conecta automáticamente el freno de mano, con más o menos presión en función de si se estaciona en una zona llana o en una cuesta. Al alejarnos del coche un par de metros este se cierra automáticamente, dando un aviso sonoro para nuestra tranquilidad. La “llave-tarjeta” no salió de nuestro bolsillo en todo el trayecto.

Ignacio S. F.

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