Renault Clio. Prueba de 120.000 kilómetros

Renault Clio 0.9 TCe Dynamique 90 CV. Prueba de 120.000 km

En la entrada anterior conté que habíamos tenido una avería en la caja de cambios del Clio (coche que compramos hace 15 meses para hacer una prueba de 120 000 km). Por ese motivo, el 24 de junio dejábamos el coche en un taller Renault situado en Alcalá de Henares.

Al día siguiente de dejarles el coche, tal y cómo nos habían indicado, se pusieron en contacto con nosotros mediante un SMS para comunicarnos que Renault había autorizado la sustitución de la caja de cambios bajo la cobertura de la garantía. En el mensaje también se nos informa que el plazo mínimo de entrega de la caja son tres días y que, por lo tanto, esperan recibirla el día 30.

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El miércoles 2 de julio, una semana y un día después de dejar el coche en el taller, me llaman por teléfono a las seis de la tarde para informarme de que podemos pasar a por el coche al día siguiente (jueves), a partir de las 16:00. Les advierto de que recogería el coche una persona distinta a quien lo había llevado, y que esa persona no disponía del papel que me dieron para recogerlo, así que les di el nombre y apellido, además del DNI, de esa persona para poder hacer la entrega.

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Hay días en que las cosas se tuercen y el martes 24 de junio fue uno de ellos. Se supone que esa mañana debía volar a Alemania para acudir a la presentación en Colonia del nuevo Ford Edge, pero la huelga de controladores aéreos franceses hizo que mi vuelo se retrasase tanto como para no llegar a dicho evento. Así que un poco antes de la nueve de la mañana, tras casi tres horas de espera en el aeropuerto de Barajas, me volví a la oficina con la intención de coger el Clio e irme a Zaragoza.

Saqué el Clio de nuestro garaje, que está en la zona centro-norte de Madrid. Recorrí un par de avenidas largas antes de llegar a una de las autovías de circunvalación. Llevaba un par de kilómetros por la M-11 cuando empiezo a ser consciente de que estoy oyendo un ruido anormal en el coche. Alfonso, es una imaginación tuya, pensé. Pero no. En cuanto la velocidad era de más de cien kilómetros por hora un ruido extraño tomaba la delantera a los del motor y de rodadura.

Durante lo siguientes kilómetros estuve haciendo pruebas. Comprobé que el ruido era proporcional a la carga del motor, mayor cuanto más aceleraba (no cuanto más rápido iba, que también, pero en menor proporción) y al pisar el embrague desaparecía. Si levantaba el pie del acelerador el ruido disminuía hasta que al cabo de un tiempo volvía aumentar. Tenía toda la pinta de ser un problema de la transmisión, pero no sabía ni qué era ni su gravedad. Entre mis planes estaba hacerle más de 1000 km al Clio antes de volver a Madrid así que busqué en el navegador del coche un taller Renault para que me dijesen si podía continuar con el viaje o no. Había pasado ya el km 34 de la A2 y el navegador me indicaba que unos kilómetros más adelante, en Azuqueca de Henares, había un taller.

Era Talleres Azuqueca, S.L. Al llegar me atendió la que supongo que era la recepcionista del taller. Le dije que estaba de viaje y que había oído un ruido anormal y que necesitaba saber si podía continuar o, por el contrario, debía cancelarlo y dejar el coche a reparar. Fue a preguntar a un mecánico que estaba trabajando en un coche dentro del taller. Desde donde yo estaba vi que el mecánico giraba la cabeza de lado a lado. La recepcionista nos confirmó lo que yo ya había interpretado: no iban a mirar el coche. Me dijo que estaban muy ocupados y que si quería, que les dejase el coche. Le dije que no, le di las gracias y me marché.

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Taller de Azuqueca de Henares. No pudieron (o quisieron) ayudarnos

Volví al coche y tras hacer una foto junto a la entrada del taller consulté en el navegador dónde había otro cerca, pero ya en sentido de vuelta a Madrid. En esos momentos tenía claro que era el segundo viaje del día que no iba a poder hacer. En la pantalla me apareció otro servicio de Renault en Alcalá de Henares, a unos 19 kilómetros.

Siguiendo las indicaciones del navegador llegué al taller (Autocarpe Concesionario S.L). Esta concesión de Renault era mucho más grande que la primera (y nueva, o eso parecía). Entré con el coche al taller y lo dejé junto a la recepción, una habitación separada por paredes de cristal de la zona de taller. En un par de minutos la persona encargada se ocupó de mí. Tras explicarle lo que ocurría, acudió a consultar a un mecánico y me dijo que en cuanto el mecánico terminase con una tarea en la que estaba en ese momento, vendría a atendernos.

Mientras esperaba estuve viendo el taller. Era grande y estaban trabajando en muchos coches. Las instalaciones estaban limpias y los mecánicos, la mayoría de los que vi eran jóvenes, trabajaban con guantes de color azul de usar y tirar. En menos de cinco minutos apareció un mecánico joven que me invitó a ir con él a probar el coche. Él se subió al asiento del conductor y yo al del acompañante. Mientras le explicaba lo que sucedía comenzó a hacer pruebas con el coche. Rápidamente descartó que fuese el embrague; poco después, que fuese un soporte del motor. Tenía la duda de que pudiese ser una transmisión o la caja de cambios. Como no estaba convencido, nos dijo que iba a subir el coche a un elevador en el taller para examinarlo mejor.

Según volvimos al taller, colocó inmediatamente el coche en un elevador y empezó a hacer pruebas con un compañero. Con las ruedas girando en el aire, el ruido era muy evidente. A los pocos minutos me dijo que creía que el problema estaba en la caja de cambios. Me indicó que iba a sacar el aceite del cambio para ver si había virutas metálicas, lo que sería un signo inequívoco de que el problema estaba ahí. Extrajeron el aceite, echando parte del que salió al principio y parte del que salió al final en un recipiento de plástico transparente. Tras examinarlo él y su compañero, me enseñó unos pequeños puntitos en el fondo del reciente. Cogió un imán y estos puntos (y otros que estaban ocultos bajo el aceite, ya de color oscuro) se movían atraídos por el campo magnético. Definitivamente, el problema era la caja de cambios.

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Nuestro Clio en el elevador de las instalaciones del taller Autocarpe SL.

Como era de suponer, me dijo que no iba a poder continuar el viaje, que había que cambiar la caja. Le pregunté por el proceso de reparación: si lo cubriría la garantía y cuánto tiempo estimaba que estaríamos sin coche. Sobre lo primero, dijo que en principio sí, que si era un defecto de la caja no habría motivos para pensar que no iba a cubrirlo la garantía, pero que se pondrían en contacto con nosotros cuando Renault autorizase la reparación. Pasado ese momento, si había una caja de repuesto en España (que suponía que sí la habría), le llegaría en 24 horas y que, en cuanto la recibiese, la tendría montada para el día siguiente. Según sus cálculos, si todo fuese bien, el coche estaría ese mismo jueves por la tarde, una previsión que con nuestros antecedentes se nos hizo muy optimista. Tras despedirme de él y agradecerle el interés que había puesto en ayudarme con el problema acudí a la recepción donde cumplimentaron la ficha del coche.

En el ordenador, cuya pantalla yo veía, introdujeron los datos necesarios para dejar el coche y proceder a su reparación. En una de las imágenes se veía el historial de reparaciones del coche. Durante ese proceso, el ordenador advirtió de que había pendiente una OTS  referente al “amortiguador de protección de peatones”. Una OTS es una operación técnica para solucionar algún problema. El recepcionista me explicó (y enseñó en la pantalla) qué era ese amortiguador: una pieza, que parecía de plástico, que va por detrás del paragolpes delantero.

Al terminar me preguntó si me iba a ir en el autobús o si quería que me pidiese un taxi. Como mi compañero Enrique Calle ya estaba de camino, le dije que no era necesario. También me dijo que nos avisarían en cuanto tuviesen respuesta por parte de Renault.

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Concesión Autocarpe SL, en Alcalá de Henares

La diferencia entre el primer taller y el segundo ha sido más que evidente. No lo digo por las instalaciones sino principalmente por la atención recibida. Entiendo que en el primero podían tener mucho trabajo y pocos medios pero que ni siquiera viniese un mecánico a preguntarme qué pasaba me pareció un detalle poco profesional. Podría haber sido una avería de diagnóstico fácil por su parte e incluso que no hubiese supuesto una intervención mecánica. En cambio, en el taller de Alcalá de Henares nos solucionaron nuestro problema que en ese momento era exclusivamente saber si podíamos continuar el viaje con tranquilidad o no. Además de la amabilidad con la que nos atendieron, me parece destacable el interés y la profesionalidad que demostró el mecánico.

 


Arturo de Andrés publicó ayer en su blog el resultado de su recorrido de consumo con los neumáticos Michelin Primacy 3. La semana pasada lo hizo con los Vredestein Quatrac 3 que hemos tenido montados en el Clio durante el invierno (más información). La diferencia entre uno y otro en su prueba ha sido del 6,7 por ciento.

Nosotros también hemos hecho nuestra prueba de consumo por autovía, la que hacemos con todos los coches que probamos en km77.com. Es un trayecto de ida y vuelta, para compensar el desnivel. Intentamos conseguir una media real de 120 km/h tratando de mantener la carga sobre el motor lo más constante posible. Por tanto, al subir los puertos dejamos que los coches pierdan algo de velocidad que después recuperamos en la bajada. También vamos en la marcha más larga siempre que sea posible.

Pero esta vez, nos hemos encontrado con un problema. El principio del trayecto estaba cortado por obras. Así que lo hemos tenido que empezar ocho kilómetros más adelante, con lo que el recorrido total ha sido 16 km más corto. El total han sido 127,3 en vez de 143,3 km.

En la siguiente gráfica aparece el perfil del recorrido, la zona sombreada al principio es la que estaba cortada por obras:

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Perfil del recorrido de la prueba de consumo por autovía. Trayecto de ida y vuelta.

Para medir la diferencia de consumo hemos hecho los dos recorridos el mismo día. Primero con las Vredestein. Luego con las Michelin. Y hemos hecho lo posible para igualar las condiciones: mismo día, mismo conductor, misma cantidad de combustible en el depósito, temperaturas parecidas y sin cambios apreciables en la dirección del viento.

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Y al igual que le ha sucedido a Arturo de Andrés, el consumo con las Michelin ha sido algo menor. En nuestra prueba —que es muy distinta a la suya— hay un 4,8 por ciento de diferencia. Es decir, los neumáticos que tenemos para invierno parecen ofrecer mayor resistencia a la rodadura, que no mayor adherencia. Pero de esto hablaremos en una entrada posterior.


Con motivo del ruido que mostrábamos en el vídeo de la entrada anterior, el viernes 7 de marzo pedimos cita en el centro Renault Automoción Qualiauto S.A situado en la Carretera de Toledo km 9,9 (pertenece a Getafe), en la provincia de Madrid.  Decidimos llevarlo a un taller cercano a Madrid por si era necesario dejar el coche varios días, ya que desconocíamos cuánto iba a durar la reparación.

Concertamos la cita por teléfono. Explicamos lo que sucedía y quedamos en dejar el coche sobre las 5 de la tarde del siguiente lunes. De esta manera, los mecánicos podrían probar el coche a la mañana siguiente ya que es un ruido que aparece cuando el coche lleva parado un rato y hace frío. Como ocurre las otras veces que hemos llevado el coche a un servicio Renault, nos preguntan la matrícula, nuestro nombre y si ya habíamos estado previamente en el taller.

Concesionario Renault Automoción Qualiauto

Concesionario Renault Automoción Qualiauto

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Durante varios meses nuestro Renault Clio ha estado haciendo un ruido, una especie de crujido (acompañado en ocasiones de un fuerte golpe seco), procedente de la suspensión delantera. Lo oíamos al sacar el coche del garaje por las mañanas, cuando tomábamos las rampas de salida. También se oía al pasar por un paso de peatones sobreelevado o una irregularidad en el asfalto que hiciese trabajar la suspensión. No era un ruido pequeño, todo lo contrario.

La primera vez que intentamos grabar el vídeo, cuando ya teníamos montada la cámara, decidimos no hacerlo. Fue un día cálido de esos que ha habido en invierno. Hemos observado que el monstruo del ruido despertaba cuando hacía frío y el coche llevaba parado un tiempo (largo). Si hacía calor o llevábamos circulando un rato, permanecía dormido.

En la redacción de km77.com hicimos apuestas. No voy a darles pistas de qué opciones se nos ocurrieron porque les queremos dejar que ustedes también participen en el diagnóstico. Pueden hacerlo viendo el vídeo que hay un poco más abajo, en el que se oye perfectamente. Está grabado a primera hora de la mañana y las tomas las hemos hecho en dos días diferentes, con una temperatura cercana a los 10ºC y después de que el coche estuviera parado toda una noche en un garaje.


En la entrada anterior explicábamos la incompleta revisión de 60 000 km que pasamos en Leomotor Asturias (Avilés), donde, a pesar de haber pedido cita con varios días de anterioridad, se dieron cuenta de que no tenían ni las tres bujías ni el filtro de aire del motor que había que reemplazar cuando ya estabamos ahí. Así que tuvimos que buscar sobre la marcha otro servicio de Renault donde pudieran completar la revisión.

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Imagen del concesionario y taller Renault en Gijón

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El Renault Clio que compramos en el mes de abril de 2013 debería tener en estas fechas un kilometraje cercano a los 80 000 km. Pero entre que estuvo parado en el taller un mes y que no estamos haciendo tantos kilómetros cómo querríamos, acabamos de pasar por el meridiano de la prueba, los 60 000 km, distancia a la que hay que hacer la segunda revisión.

Cuadro Prevision

Aviso sobre la próxima revisión

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El Clio y los niños

La llegada de un hijo y la de un monovolumen a casa en ocasiones se convierten en hechos coetáneos. Un bebé, su silla, su carro, su trona, su cuna plegable, su, su, su…todo eso y todo lo demás hay que meterlo en el coche. Pero no todo el mundo puede o quiere comprar un coche más grande. ¿Quién de más de 30 años no ha oído nunca en casa aquello de “en el 600 íbamos todos y nos sobraba sitio”, cámbiese 600 por Mini, R5 o lo que proceda. Por eso, en las fotos que hacemos en km77.com siempre, salvo excepciones, colocamos un carro plegable en el maletero y una sillita en los asientos traseros. Así es posible comparar el volumen de los maleteros y el espacio en las plazas traseras de una manera más visual que con una cifra. Usando el buscador de imágenes que tenemos en km77.com, es posible encontrar todas las fotos con las sillitas. También se pueden buscar todas las fotos de los maleteros, en las que salen con maletas, con carrito o sin estos objetos.

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Con casi 47 000 kilómetros hemos vuelto a medir las prestaciones de nuestro Renault Clio. Con esta, es la tercera vez que lo hacemos. La primera fue con 1617 kilómetros (es decir, justo pasado el periodo de rodaje que recomienda Renault, que es de un mínimo 1000 km). Decidimos repetirlas con 5715 kilómetros porque el manual dice que «hasta pasados los 3000 km el motor no alcanza su mejor momento».

Renault Clio. Prueba de 120 000 km

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A los 44 000 kilómetros decidimos cambiar los neumáticos que nuestro Renault Clio traía de fábrica, unos Michelin Primacy 3 de medidas 205/45 R17. Con este kilometraje, los surcos de los neumáticos delanteros tenían 3 milímetros de profundidad; los surcos de los posteriores era mucho mayores, 5 milímetros.

Por lo tanto, estas ruedas aún tenían vida útil, pues para circular legalmente la profundidad mínima debe ser de 1,6 milímetros. Sin embargo, decidimos cambiarlas para probar unas de tipo «all-season» o «cuatro estaciones» de la marca y modelo Vredestein Quatrac (información sobre el cambio de ruedasinformación del proceso de compra) con la llegada del tiempo frío y lluvioso. Así podremos circular con más seguridad durante los próximos meses y e informaremos sobre sus cualidades.

La mayor parte de esos 44 000 kilómetros los hemos realizadopor autopistas o autovías. Casi siempre hemos conducido a ritmo normal, es decir, sin intención de acelerar el desgaste de los neumáticos, ni lo contrario. Una de las pocas circunstancias en las que sí pudimos incrementar notablemente su desgaste, fue cuando realizamos varias frenadas a tope desde 120 km/h para medir la distancia mínima de detención.

Teniendo en cuenta lo anterior, nos parece que la duración ha sido buena. Tambien es importante señalar que el desgaste de la banda de rodadura ha sido uniforme. En ningún momento hemos permutado los neumáticos porque es una operación que está desaconsejada por el manual de usuario.

También comprobamos el estado de las ruedas cuando el Renault Clio tenía 30 000 kilómetros (aquí hay más información).

Cambiamos las ruedas de nuestro Renault Clio con 44 000 kilómetros

Neumáticos Michelin Primacy 3 después de 44 000 kilómetros. En la imagen superior aparece un neumático trasero y en la inferior uno delantero.

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