El ayuntamiento de mi pueblo. Centro cultural del Palacio de Cibeles
Martes 21 Febrero 2012 | Marta
Pepe Isbert soñaba, en Bienvenido Mr. Marshall, con colocar una fuente con chorrito en la plaza de su Villar del Río, para que así el pueblo, embellecido y modernizado, fuese digno de los americanos, que tanto dinero iban a invertir en él. En Madrid, mi pueblo, contamos con bastantes fuentes y seguramente la más conocida sea la que tiene, además de varios chorritos, la escultura de la diosa Cibeles, sentada en un carro tirado por leones. Dado el gran número de plazas de Madrid no estoy segura de que la plaza donde se encuentra sea la principal del municipio, pero si tengo en cuenta que el gran edificio que domina la glorieta es la sede del ayuntamiento, no creo que sea muy erróneo pensar en este lugar como la plaza del pueblo. Y si bien este grandioso edificio no cuenta con un balcón, como el que utilizó Pepe Isbert para colmar de explicaciones a sus habitantes, atesora, en su interior, un nuevo centro cultural que yo no conocía, hasta que el fin de semana pasado, junto con unas amigas, lo visité.
CentroCentro se encuentra en el interior del que hasta hace pocos años era el Palacio de Comunicaciones y a pesar de la gran reforma que se ha llevado a cabo no es difícil imaginar el aspecto de las antiguas dependencias, pues se ha respetado el espacio original y todos los mostradores de mármol, en los que hay ahora unas pantallas con información sobre el propio centro cultural y sobre las instituciones que se encuentran en el Paseo del Arte.


En el hall principal del edificio, con vistas a la Plaza de Cibeles, se encuentran dos espacios abiertos (pero a la vez acogedores) pensados para pasar un rato leyendo la prensa, que se puede consultar de forma gratuita, o —por qué no— para echar un sueñecito.



Las plantas superiores del centro acogen exposiciones, algunas permanentes (sobre la historia y la remodelación del Palacio de Cibeles) y otras temporales, como la que fuimos a ver y que trataba sobre los usos eventuales que puede tener el espacio público. La exposición Post-it City. Ciudades ocasionales presentaba, con documentación variada (textos, fotografías o vídeos) diferentes proyectos de apropiación de los espacios de la ciudad, tantos y tan interesantes, que cada uno de ellos merecía para sí mismo su propia exposición.
A mí me llamó la atención la iniciativa de un ex pugilista brasileño en São Paulo, que trata de integrar mediante la práctica del deporte a personas excluidas de la sociedad. Los gimnasios para llevar a cabo esta acción los construye, utilizando materiales de desecho, en lugares sin una utilidad concreta, como los espacios debajo de los puentes de la autopista, pero sistemáticamente son clausurados por la administración municipal.

También me interesó el estudio de los espacios públicos de la ciudad de Barcelona para las prácticas sexuales, y cómo diferentes grupos de usuarios (parejas, prostitutas, doggers o voyeurs) transforman la utilidad de dichos espacios, redefinen la ciudad para utilizarla. Al observar el mapa en el que están recogidas dichas actividades parece que en Barcelona existan, a la vez, dos ciudades completamente diferentes.

Varios proyectos llamaban la atención sobre la venta callejera: talleres de reparación en Bogotá, mercados informales en São Paulo, puestos de comida ambulante en Hanoi (que conocí este verano) en los que las calles de la ciudad se transforman, de forma efímera, en tiendas o comedores improvisados. No llegué a leer la información de todos los proyectos, porque eran muchísimos, pero vale la pena echar un vistazo a la página web, ya que cualquiera de ellos da una visión muy diferente de lo que entendemos como la utilidad del espacio público.
Después de visitar esa exposición, nos dirigimos a la planta superior del Palacio de Cibeles, a la que se puede acceder en ascensor o, como hicimos nosotras, por la escalera original del edificio, una escalera de caracol preciosa, que parecía transportarnos a la época en la que se construyó, y desde la que se accede a la última planta y de allí a la terraza, donde las vistas de Madrid son espectaculares.

La visita a la terraza es gratuita, como lo es el acceso al centro cultural, pero hay que solicitar un pase previo en la planta baja del edificio. Se hace en grupos de cincuenta personas y solamente dura quince minutos, que a mí se me hicieron cortísimos. Yo me hubiese quedado un buen rato más haciendo fotografías a los edificios de mi pueblo, que no me digáis que no son bonitos.


Mientras bajábamos, dispuestas ya a salir, pero entreteniéndonos en cada una de las plantas por las que pasamos, me di cuenta de que ninguna de nosotras tenía muy claro dónde se encontraba el ayuntamiento del municipio antes de que la sede se trasladase al Palacio de Cibeles. En los pueblos pequeños no resulta difícil ubicar este edificio: basta con buscar, en la plaza principal, la casa que tiene las banderitas. En Madrid, yo sabía que estaba en la Plaza de la Villa, pero pocas veces he pasado por allí y, sinceramente, no sabría describir el aspecto del edificio. Sin embargo, después de este fin de semana, no creo que tenga ya dudas sobre el lugar y el aspecto que tiene mi ayuntamiento, al que seguro volveré.




La fotografía de la exposición es de la web del proyecto Post-it City, las demás son de mi camarita y de la señora cámara de mi amiga Irene.



Por un lado me parece monstruoso el derroche que ha supuesto rehabilitar y acondicionar el edificio en ayuntamiento, pero por otro Madrid necesitaba un Ayuntamiento un poco mas digno que el anterior.
No lo habia visto, es francamente bonito.
Si que es grande tu pueblo!!
No me ha quedado muy claro: ¿una cosa es el Ayuntamiento y otra el Centro Cultural, o han trasladado el Ayuntamiento al Centro Cultural, donde antes estaba la central de Correos (Lo de Palacio de Telecomunicaciones suena a más importante, pero ningún madrileño normal lo llamaría así jamás)?.
El Ayuntamiento que yo siempre he conocido estaba en la plaza de la Villa, en torno a la cuál había varios de los edificios más bonitos de Madrid, incluído el mismo Ayuntamiento.
Lo de habilitar Correos como Centro Cultural no está mal, porque es una manera de aprovechar edificios históricos. Lo malo es que suena tanto a cosa “oficial”, a cosa poco efectiva, que desconfío que justifique la inversión realizada. A la larga, resultan más eficaces iniciativas como la que cuenta Marta de los gimnasios en lugares abandonados, pero, claro, como no han salido de las rígidas meninges de la administración, que necesita controlar absolutamente todo, se cierran y en paz. Como siempre, la maldita burocracia amargándonos la vida.
Hace unos años se trasladó la sede del Ayuntamiento al Palacio de Cibeles donde también está el centro cultural CentroCentro (aunque en dependencias separadas). Te dejo aquí los dos enlaces de la página del ayuntamiento y este otro de la web de CentroCentro en el que hablan sobre la rehabilitación.
No sé si a la larga será efectiva esta inversión ni cómo evolucionará el centro cultural y qué exposiciones o eventos tendrá (habrá que darle tiempo).
Me molestan esos espacios en los que la gente se repanchinga gratuitamente a leer cosas generalmente de poca importancia. Me molestan porque parece que lo pasen muy bien y estén muy cómodos y hasta que disfrutan.
Y es porque la mayoría de esa gente no sabe hacer un uso comedido, solidario, razonable y compartido de esas instalaciones, y se plantan ahí, como moluscos a casco de barco y no los despegas ni con soplete.
Tú llegas con las mismas aspiraciones de felicidad y te encuentras con que esos guarros y esas guarras se quedan ahí todo el día leyendo tonterías con un gesto estúpido sabiendo que han llegado primero y que no hay quien les eche.
Yo controlaría cuánto tiempo están, y si resultase insolidaria la ocupación de lo común, los metería en un cuarto, les raparía el cuero cabelludo al cero y les tatuaría “GORRÓN” o “GORRONA” en la frente, en los hombros y en el culo. Y luego los procesaría y los mandaría a la cárcel, incomunicados, en el ala de los delincuentes sexuales.
No merecen otra cosa.
Marranos.
JM
@5, el 50% son actores/actrices, el otro 50% son de “cartón piedra”… no te has fijado la del moño que aparece en todas las fotos… a lo mejor es Marta la del moño… ¿?.
Lo del mapa sexual de Barcelona… bueno, lo dejo para otro día…
¿Hemos hablado de ARCO 2012?… es que tengo ganas de reirme un rato.
Salu2,
Mi mensaje no pasa el filtro antispam, debe ser por la extensión o que estoy censurado
.
A ver por partes:
No puedo estar más de acuerdo con todos los mensajes anteriores, el nuevo ayuntamiento es una mera campaña de marketing municipal que ha costado un dinero que la ciudad no tiene y que ya que se gasta se podría haber gastado en otras cosas más necesarias. Sí que es verdad que la anterior sede del ayuntamiento era pequeña y nada representativa, pero es un edificio del siglo XVII en la almendra histórica de Madrid muy bonito con una escalinata en la entrada impresionante, con una sala de recepciones que nada tiene que envidiar en cuanto a capacidad y belleza a la nueva y una sala de juntas en madera espectacular.
El centro cultural (léase todo tipo de -tecas) debe servir a un conjunto vecinal que el Palacio de Telecomunicaciones apenas tiene y cuyo coste se podría haber invertido en dotaciones culturales de pequeña escala (como la del post anterior sin ir más lejos) necesarias para establecer una infraestructura social esencial en la reactivación del centro de la ciudad.
@Freud: ¿ARCO 2012 es gratis este año? ¿No? Vaya, creo que lo dejaré para el siguiente.
Para acabar quisiera felicitarle Marta por contar tan bien el edificio con las fotos e invitarle a que suba a la azotea del Círculo de Bellas Artes (la que tiene la imagen de Atenea y que se ve a la izquierda de su primera panorámica), le gustará.
A la carcel del Palacio de Cibeles, JotaEme, me parece perfecto
La del moño, Freud, es una amiga, a la que hice posar para sacar las fotos. No he leído todavía sobre ARCO, tan solo alguna opinión sobre la actuación de varios artistas urbanos que han actuado como invitados en el stand de El País.
Efectivamente está ahí el mensaje, Albert, gracias por avisar (voy a mirar por qué lo ha filtrado) y por el comentario. Yo estoy a favor de las dotaciones de pequeña escala, como dices, pero también a escala mayor. Lo que no sé es cómo se puede medir la efectividad de un centro como este y si compensa a la tremenda inversión. Conozco la terraza del Círculo, es preciosa, a mi me gusta más que la del Palacio de Cibeles. Además en esa terraza vi hace ya tiempo el arco iris más bonito del mundo (todavía me acuerdo de él).
@10, pues posa muy bien su amiga, ahí, recostada, pareciera estar en mi diván… me equivoco si le digo que ella tiene “carácter”, o “mala leche”… (seguro que me dice que es muy “dulce” y me deja mal…) Por cierto, un articulito sobre esas pedazo de obras (y su precio) de ARCO y volvemos a debatir sobre lo que es y no es arte… yo es que veo algunas obras “de arte” y me meo de la risa.
Un placer.
Los edificios apabullantes son eso, apabullantes, pero sirven para bien poco. Bueno, sí: para que el político de turno dé la impresión de estar haciendo algo muy importante. Más útiles resultarían pequeñas salas repartidas por todos los distritos, pero esas dan mal en foto.
Un ejemplo: se sorprendía una amiga mía, que vive en una pequeña ciudad de Alemania, de que encontrar localidades para los conciertos del festival de otoño en Madrid fuera tarea imposible. Ella, en Alemania, prácticamente todos los días asiste a un concierto o a una ópera de los muchos que se ofrecen en todos los barrios. Se celebran en pequeños teatros o en locales de asociaciones culturales, y los intérpretes, por regla general, no son de primera fila, pero los locales se llenan de un público fiel, al que se ha facilitado el acceso a la música y, en definitiva, a la cultura. Una labor quizás poco brillante, pero realmente efectiva.
“Los edificios apabullantes son eso, apabullantes, pero sirven para bien poco. Bueno, sí: para que el político de turno dé la impresión de estar haciendo algo muy importante. Más útiles resultarían pequeñas salas repartidas por todos los distritos, pero esas dan mal en foto. ”
No tiene por qué ser así. Los edificios apabullantes pueden servir de mucho. Como muchas otras cosas en este mundo, tanto las llamadas “de pensadores liberales o tecnócratas” como las “alternativas”, dependen del márketing asociado a las mismas.
Hay edificios apabullantes que se reconvierten en espacios blandos. Hay edificios anónimos con una rigidez programática increíble. No es un problema del edificio, es un problema de la gente que lo gestiona o la gente asociada a la misma.
Buenas!
Estoy con Isabel y al final son iniciativas vecinales privadas las que surgen para paliar esa falta de oferta cultural. Pero está muy bien tener el edificio del arquitecto estrella del momento que cuesta 10, 20 o 30 veces más de lo presupuestado y que deja con la boca abierta a todo el mundo. El pero es que ese edificio no hace ciudad. De cualquier manera la flexibilidad programática de la que hablas ambassador es cara y siempre será mucho más eficiente un pequeño gasto enfocado directamente a la demanda.
Yo no estoy en contra de estos edificios o iniciativas “apabullantes”, creo que pueden convivir sin ningún problema con otras salas modestas y alimentarse unas de otras, aunque por supuesto que su éxito dependerá de la gestión del centro. Pero me gustaría saber cómo se evalúa que este tipo de proyectos sea a la larga rentable o cómo se puede saber si ha cambiado de forma significativa la imagen de la ciudad.
Marta el ejemplo más claro de arquitectura espectáculo lo tiene en España, y fue quizás el primero, es el museo de titanio en Bilbao a la orilla del Nervión. Aquél del que Oteiza dijo, cuando vió las maquetas de proyecto, que le daban ganas de miccionar (por decirlo con respeto) encima. Bilbao ha pasado de ser una ciudad industrial del siglo XIX en el XX, a ser un destino turístico mundial hoy en día. Y el ejemplo contrario lo tiene en la misma fundación americana concesionaria de dicho museo, que intentó abrir sedes, y alguna abrió como la de Las Vegas, y tuvo que desistir.
Creo que se puede evaluar fácilmente, pero a posteriori, si hay demanda. Por muchos estudios de mercado que se hagan a la hora de desarrollar un proyecto en el sector terciario, el público es juez y parte caprichoso e impredecible. ¿Por qué el centro comercial Avenida M40 cierra y a poca distancia el Islazul es un rotundo éxito? Aquí en Madrid tenemos buenos ejemplos de edificios rehabilitados y que han tenido un buen segundo uso, como la Casa Encendida (aunque creo que desaprovechada) o el Circo Price y espero que la cercana Tabacalera sea al fin un centro de barrio.
Perdón, creo que el primer edificio espectáculo fue quizás el museo de F. Ll. Wright en NY.
No tengo ni idea Albert, de cual ha sido el primer edificio espectáculo ¿Stonehenge?
Pero creo que un buenísimo ejemplo es el que comentas de Bilbao. Yo conocí la ciudad antes y después del museo y era como haber estado en dos lugares diferentes.
No conozco ninguno de esos dos centros comerciales, pero está claro que el público es exigente y que uno de los centros ofreció algo que el otro no pudo o supo dar, de ahí la importancia de la gestión del edificio.