Los graffitis de la revolución
Lunes 12 Diciembre 2011 | Marta
El día en el que E.T.A. anunció el alto el fuego definitivo, hace unas pocas semanas, la mayoría de los telediarios ofrecieron durante gran parte de su espacio, una información resumida de lo que había sido la lucha, a lo largo de tantos años, contra la banda terrorista. Hablaron del papel de los diferentes Ministros de Exteriores, del papel de los distintos Gobiernos, de la Guardia Civil, pero lo que más me sorprendió fue la importancia que, dijeron, tuvo el rechazo de la propia sociedad, expresado en repetidas manifestaciones. Mientras observaba las imágenes en la televisión, y recordándome a mí misma en muchas de ellas, pensé en la sensación de insignificancia que siempre me produjo el asistir a dichos movimientos. Aun así, era la única manera que tenía de reflejar mi opinión; no podía dejar de acudir a pesar del poco convencimiento en el resultado de mi actuación. La televisión fue también el marco de otro suceso que tuvo relación con la expresión de una opinión. Sucedió hace unos años, cuando se declaró la guerra contra Irak, hecho que coincidió con la ceremonia de entrega de los premios Goya. Durante la ceremonia, algunos galardonados aprovecharon la difusión que tendrían sus comentarios para arremeter contra una decisión que consideraban tan trágica como irrazonable. La actuación de estas personas fue, días después, tremendamente criticada en todos los medios, pero más que por el contenido de sus ideas, por la circunstancia que habían elegido para expresarlas. Que ese lugar no había sido el adecuado era la crítica a su acción, opinión que a mí me parecía lógica pero que no podía compartir ya que, en mi opinión, la magnitud de esa denuncia excusaba su modo de actuar.
La semana pasada visité una exposición sobre los graffitis que se han realizado en varios países árabes durante las revueltas que han tenido lugar este año. En algunos casos son pintadas sencillas, una frase con un insulto o una invitación al dictador u opresor de turno para que se largue. Otros son más elaborados, como unos enormes retratos dibujados en El Cairo de las personas que murieron durante los disturbios o el proyecto de Faten Rouissi de decorar los coches calcinados que ardieron en Túnez tras los altercados. Pero todos me hicieron pensar sobre las maneras que tenemos los ciudadanos de actuar, en ocasiones al margen de la ley o de las normas establecidas, a veces sin saber si nuestros actos servirán remotamente para algo.


Las pintadas de la revolución está expuesta en La Casa Árabe de Madrid y cuenta con cientos de fotografías tomadas por blogueros, fotógrafos, artistas, periodistas, investigadores o turistas. Además de las imágenes (no pude hacer yo fotografías porque estaba prohibido) hay información adicional sobre las páginas web de algunos autores, como la del artista urbano Ganzeer, en la que se pueden descargar algunas plantillas para reproducir sus pintadas o visualizar sobre un mapa los lugares de El Cairo en los que existen muestras de arte urbano.


Tras ver las pintadas de todas estas revoluciones y escribir este post se me ocurre que estos actos, aunque no tengan un fin concreto, puede que funcionen como un catalizador, ofreciendo solidez e impulso a los movimientos revolucionarios. A mi me pareció una exposición emocionante y una manera diferente de acercarse a lo que ha sucedido en estos países.

Las fotografías son de La Casa Árabe y de la página web de Ganzeer.



Yo sólo he visitado dos países árabes, Egipto y Túnez, pero en ambos me horrorizó la absoluta falta de libertad de los ciudadanos. En esas circunstancias, una pintada que aquí sólo acarrearía una multa o, como mucho, una leve estancia en la cárcel, allí puede costar la vida. Y, aunque no lo parezca, Marta, sí son efectivas. Los que hemos vivido algunos años de dictadura, lo sabemos. Era la confirmación de que no estábamos solos, de que otros pensaban como nosotros y que, antes o después, nos uniríamos y vencer¡íamos la más efectiva estrategia del poder, que es la dispersión de los posibles opositores.
El problema en estos paises, es que cuando los de las pintadas ganan son igual que los otros.
Porque peor es imposible.
Ahora tenemos múltiples ejemplos por desgracia.
“la magnitud de esa denuncia excusaba su modo de actuar.”
Reflexiona sobre esta frase. Es como los palos, que depende en manos de quien estén y a qué velocidad cambien de dueño…
En fin.
#2, no entiendo tu comentario. “cuando los de las pintadas ganan son igual que los otros”, no sé si es una declaración de racismo gratuito, simplemente un desprecio hacia el arte urbano o una crítica facilona hacia la gente que intenta alzar la voz, ya sea en países donde los derechos brillan por su ausencia (Egipto, Túnez, Siria o Yemen) o en países “amantes y defensores de la libertad” (EE.UU). Porque peor es imposible? Y no puede ser mejor?
Nosotros tenemos la “ventaja” de PODER protestar y manifestarnos porque nuestros gobiernos nos RECORTAN derechos, ayudas y ventajas, mientras que ellos SE JUEGAN LA VIDA para protestar porque sus “gobiernos” les PROHÍBEN directamente derechos fundamentales de todo hombre.
“la magnitud de esa denuncia excusaba su modo de actuar.” No lo tergiverses, no creo que esté encumbrando a Maquiavello, se está refiriendo a esa actuación en particular durante la ceremonia de los Goya y la crítica que suscitó. No está defendiendo a un terrorista suicida que actua para protestar contra su diós sabe qué.
@2 Se está luciendo últimamente.
Digalo claro, estos paises no tienen remedio.
Todo lo que hagan, todo lo que intenten está condenado al fracaso.
Como no, si sus referentes morales e incluso temporales nada tienen que ver con los nuestros.
Y que decir de los titiriteros, estropear esa magnifica ceremonia que es la entrega de los Goya, total por protestar contra una guerra.
Habrase visto.
El articulo, muy interesante. Graffitis en paises arabes. Igual es que sus referentes actuales no son tan distintos a los nuestros.
@3+@4
Paz y amor.
Cateto power rises again
Como decía en el post, jose, es una opinión personal y para esa actuación en concreto, la ceremonia de los Goya. ¿Justificaría que en lugar de manifestar su opinión se hubiesen puesto a dar palos? Te aseguro que no.
No conozco, sera para tanto??, ninguno de los paises a los que se menciona en la exposición pero personas tan lejanas a nosotros como los antiguos romanos ya pintaban en las paredes. No creo que, en este aspecto, seamos muy diferentes.
Primero, para mi los palos no se justifican nunca cuando vienen del poder hacia la gente de la calle. A la inversa a veces si.
Pero por mucho que nos duela, en estos paises la cultura es la del golpe y la sangre. La vida humana en su escala moral vale muy poco.
A quien le resulte duro oir esto, lo siento, es la verdad.
No resto mérito alguno al artista, al que respeto y admiro.
Solo digo que tras un artista hay un hombre y que por muy genial que resulte su obra, si llega a presidente del gobierno de su pais y se dedica a matar gente, pues no me interesa su genialidad, no la quiero.
No emito juicios apriorísticos, solo constato el hecho, confirmado una y mil veces.
En cuanto a lo de la protesta de los Goya, me parece perfecto. Lo que digo es que si la magnitud de la denuncia (en realidad la magnitud del problema que la fundamenta) excusa el modo de actuar, entramos en zona de peligro, porque a mi me puede parecer de gran magnitud un problema que a otro le trae al páiro, pero como yo me siento moralmente autorizado pues igual me da por reventar un colegio.
Por no hablar de cómo los lobbys pueden utilizar a los artistas y de las pintadas y manifas interesadas, que desaparecen con el interés que las movía.
Por último decirle que gran parte de la entrada de “será para tanto” es directamente para mi. Por eso algunas cosas pueden no entenderse, si no se han leido otras que yo he dicho antes. Es en esta clave en la que hay que interpretarlas.
El tendrá mejor opinión.
Marta, los tios que vivian en Altamira ya pintaban en las paredes, me refiero al uso mitad artistico mitad reivindicación politica de esas pinturas, que a mi si me suena novedoso en esas latitudes. Los asociaba (hasta ahora) a manifestaciones de autoafirmación adolescente, con poca intención politica.
Por cierto, artistas que hayan llegado a presidente y se hayan puesto a matar gente solo recuerdo dos: Hitler y Reagan. Ninguno arabe. Hasta una y mil quedan una y mil.
Pocas lecciones acerca del valor de la vida humana podemos dar los blanquitos, con dos guerras mundiales, civiles, Vietnams, Iraks, Chechenias y demas paraisos. Y a treinta y cinco años de una dictadura.
Por eso te hablabla de los romanos, sera para tanto??, ellos ya escribían contenido político en sus graffitis. La pintura de las paredes en la prehistoria tenía un significado diferente (aunque vaya usted a saber si lo que hacían era reivindicar mamuts).
Comprendo la zona de peligro a la que te refieres, jose, por eso decía que comprendía las críticas que recibieron, ya que la justificación que yo le doy es estrictamente personal.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Marta, y con la gente que, a escondidas, tienen su propia manera de expresar su situación. En México estamos viviendo una situación caótica, violenta e injusta y considero que este tipo de arte (por no decir el arte en general, pues ésa debe ser su función) es una puerta para que la gente tenga una toma de conciencia. No es difícil, sólo hace falta darse cuenta para poder ver al “monstruo” que cada vez abre más sus fauces. No obstante, creo que el monstruo, más que de maldad, está alimentado de ignorancia. Lo que hace falta es que al arte salga a las calles y promueva el amor, la armonía y la humanidad entre todos nosotros. Ojalá estemos en la antesala de un mundo mejor.