Inútiles neumáticos
Jueves 22 Diciembre 2011 | Marta
¡Esperad!
Antes de bajar con el cursor para ver las fotografías que acompañan al artículo (seguro que muchos de vosotros tenéis esa manera de leer en internet) responded a una sencilla pregunta: ¿Qué se os ocurriría construir con un neumático usado, con la cubierta de caucho que se desecha, una vez desgastada?
Lo primero que me ha venido a mí a la mente es un flotador; pero después he pensado que no era la cubierta lo que utilizábamos para jugar, sino la cámara de aire, una vez hinchada (no estoy segura de la flotabilidad de la cubierta). Algún columpio sí recuerdo haber visto, en mi niñez, construido con un neumático al que se le había unido un tablón de madera para que los niños no nos colásemos por el agujero. Además de esta utilidad he observado cómo las cubiertas viejas sirven en los aparcamientos para proteger la carrocería de los vehículos de los posibles topetazos con las paredes. Y poco más se me ocurre.
Afortunadamente otras personas han tenido más imaginación que yo y han pensado en diferentes posibilidades. El proyecto Millengomme (fundado en Holanda por Denis Oudendijk y Jan Körbes) trata de buscar nuevas utilidades para este caucho y como podéis ver en las fotografías (ahora sí) sorprende la cantidad de aplicaciones que han dado a estas cubiertas usadas.

Millengomme es una organización internacional de artesanos de los neumáticos (como ellos mismos se definen en su página web) que trata de solventar carencias en diferentes comunidades mediante este caucho reciclado. La manera que tienen de trabajar es haciendo que los integrantes de esos colectivos se involucren en el proyecto.



Han participado también en exposiciones, como en la Bienal de Venecia, donde presentaron un original banco que parece a punto de comenzar a reptar por la estancia, con sus ocupantes sentados en su lomo.

Y aunque la mayoría de los objetos que construye Millengomme son prácticos, la escultura no ha quedado fuera de sus proyectos. En una zona desértica de África fabricaron un enorme escorpión de caucho, tras inspirarse en el encontronazo con uno real.

Han colaborado con Arquitectos Sin Fronteras para la elaboración de un tejado construido mediante tiras de caucho y en España, junto con el colectivo Basurama (ya ha salido alguna vez en el blog), dieron en 2007 un taller, orientado a los niños — y supongo a sus progenitores— sobre la elaboración de columpios con neumáticos.



No es la primera vez que hablamos en el blog sobre los neumáticos. En la exposición Auto. Sueño y materia que visité hace un par de años conocí algunas obras que daban el protagonismo a estos objetos, destacando su condición de objetos de desecho. Con el proyecto Millengomme, en cambio, los neumáticos usados parecen recobrar la funcionalidad, aunque dejen de servir para su fin original.


Como veis, estos objetos no dejan de tener el aspecto de piezas creadas con artículos de desecho y quizá estéticamente no resulten del todo agradables, pero me parece una manera interesante y muy imaginativa de reciclaje.
Las imágenes son de la página de Millengomme y yo lo vi aquí y aquí.



El problema es que la goma mancha y huele.
No se cómo resolverán esto.
Estéticamente dan juego, pero no siempre, algunos muestran orgullosos sus entrañas metálicas y filamentosas y muchos han perdido su simetría por el desgaste.
Me temo que es un residuo complicado de manipular.
¿Y ese anuncio que habla de la reutilización de los neumáticos usados para construír carreteras, se puede hacer o sólo es un anuncio?.
En el campo, hace años, se utilizaban como suela para hacerse abarcas, pero era en la época en que en España escaseaba de todo.
Como objetos artísticos, la verdad es que no los veo. Y como columpio, depende del tamaño de las posaderas.
Por lo que he leído, jose, utilizan agua a presión para lavar los neumáticos, pero supongo que seguirán oliendo a goma (no había yo pensado en el olor). Como columpio, isabel, hay más de un modelo (el que sale en la última fotografía da para muchas posaderas).
Para mí, el mérito del proyecto es sacar partido a estos objetos, a los que de otra manera, veríamos en un vertedero, pero es cierto que son difíciles de manipular y que el resultado es lo que es. (A mí me gustaría ver uno de esos asientos revestido con una capa de pintura mate).
El caucho da para mucho. Triturados creo que se pueden usar para hacer suelos de virutas aglomeradas para parques infantiles o pistas de atletismo.