Aparcamiento sólo para blancos
Martes 2 Febrero 2010 | Marta
Hoy comenzaré con un chiste.
Estamos en los años veinte, en el sur de los Estados Unidos. Un hombre negro se dispone a subir al autobús que acaba de detenerse en la parada. Antes de poner el pie en el primer escalón, el conductor le mira y le hace un gesto con la mano para que se detenga.
— ¡Alto! — le grita. Y señalando con la mano la puerta de atrás del autobús, le dice — Los blancos, por la puerta de alante; los negros, por la puerta de atrás.
El hombre negro, harto de esta situación, eleva los ojos al cielo y clama a gritos a Dios.
— Señor, ¿por qué nos hiciste diferentes? ¿Por qué unos blancos y otros negros? ¿Por qué no nos haces a todos del mismo color? Señor, haz que todos los hombres seamos de color verde.
Durante unos minutos no sucede nada extraordinario y el silencio, tras el ruego que ha implorado el hombre negro, parece mayor. Mas de forma súbita, el cielo se ilumina y un haz de luz celestial cae sobre la tierra. El milagro se ha realizado.
El hombre, ya de color verde, se dispone, de forma dichosa, a subir de nuevo al autobús, pero el conductor repite el gesto de detenerle con la mano.
— ¡Alto! — le grita, y señalando de nuevo la parte trasera del autobús, le dice — Los verde clarito, por la puerta de alante; los verde oscuro, por la puerta de atrás.
Siempre me ha gustado este chiste triste, porque creo que de forma muy sencilla ilustra lo proclives que somos los hombres a establecer diferencias entre nosotros y lo fácil que resulta encontrarlas cuando se buscan.
De una manera también sencilla, el artista Helmut Smits ideó una obra de arte conceptual, que pone de manifiesto la estupidez del racismo. En el año 2006, en un aparcamiento de Bélgica, reservó un espacio en el que sólo podían aparcar coches de color blanco. Un cartel advertía que esas plazas, las mejores del aparcamiento, estaban reservadas para los coches de ese color.


El nombre de la instalación es Parking For White Cars Only (Aparcamiento sólo para coches blancos) y lo que a mí me fascina de esta obra es cómo ha sabido concretar una idea tan abstracta con coches, a los que difícilmente asociaríamos con el racismo.

Las fotografías son de la página de Helmut Smits, del que ya os he hablado en el blog. Lo vi, hace tiempo, aquí.



Sacar de contexto siempre es un recurso útil: del humor, del arte, del pensamiento en general…
Así como en otras ocasiones la cosa tiene enjundia, en ésta que nos ocupa me parece todo un poco forzado, artificial, dar la nota, una bobada.
No, antes que carguen las armas no digo que sea una bobada la discriminación racial, tan sólo éste intento expuesto de sacarle los colores.
Lo más probable es que yo hubiese aparcado mi coche blanco en una planta distinta.
JM
Jotaeme
Es porque su daltonismo no le deja distinguir ná.
PD:
Sí, daltonismo: http://www.youtube.com/watch?v=KIzlK6DOBAw&feature=related
A mí lo que me parece discordante es que el que guarda la entrada sea negro.
El tema del racismo es una lacra que aún no se ha eliminado (y será difícil erradicarla), pero el tema de la diferenciación entre unos y otros, sea por el motivo que sea, estuvo, está y estará. Cuando no sea por motivos sociales, será por motivos políticos, deportivos, de igualdad, de sostenibilidad (lo siento, señor Slayer). La diferenciación, sea negativa como el racismo, o positiva como las plazas de parking para minusválidos, siempre existirá porque es afán del ser humano ser distinto a los demás.
P.D.: los vehículos de las fotografías que tienen los parachoques negros,¿deben ser considerados mulatos o es un accesorio de distinción en los “blancos” (vamos lo que a un marqués el monóculo y la perilla almidonada)?
Saludos.
Esto me hace recordar que no hace mucho, en los sesenta, la comunidad negra americana vivía prácticamente en esas condiciones de exclusión. En otros países la cosas sigue igual, pero realmente no nos damos cuenta del salto de los ultimos 50 años. El discurso de Martin Luther King, la mujer que no cedió su puesto en el autobus (no recuerdo el nombre), y en general cualquier película de hollywood ayuda a entender lo que ocurría por aquel entonces.
Eso sí, la reacción contraria a los años de esclavitud a través del Black Power…. me da tanto asquete como el Urogayo Gay. El orgullo de la normalización no se establece volviendo a separarse y volviendo a marcar aires de superioridad. Eso vuelve a ser discriminación.
Me recuerda a otro chiste malo:
-Oye Pepe, a ti te gustaría que tu hija se casara con un negro?
-Los negros que se casen con las negras, y los blancos con las blancas!!!!!
-Joder Pepe, eres un antiguo y un racista!!!!!
-No, yo soy muy muy ordenado.
Por cierto, las encuestas dicen que en el amor lo que buscamos son misma raza, mismo status y mismo nivel cultural en la otra persona. Y sólo buscamos las diferencias en aquello de lo que carecemos y ansiamos (que sea muy guapa, que sea muy rica….). El racismo está metido en el cerebro más de lo que creemos. 50 años no son nada.
Conviene introducir un matiz que no por obvio pasa desapercibido.
1.- Los negros y los blancos tienen los mismos derechos y obligaciones ante la ley.
2.- Los negros y los blancos no son iguales.
Aplíquese el razonamiento para el hombre y la mujer, a lo heterosexual y lo homosexual o a cualquier otra cosa en la que un exceso de prudencia le lleve a uno a decir que lo distinto es igual cuando lo que quiere decir es otra cosa.
Cabe reformular la cuestión, pues recientemente hemos podido ver como algunos colectivos tienen protecciones reforzadas e incluso un mayor número de derechos, pero bueno. No, mejor no sacar el tema de la discriminación positiva que se lía, ¿no?. Y no saquemos tampoco la corrección por exceso contrario. No. Déjalo estar, que no es la intención del artículo.
JM
Estoy con Marta: el gran mérito de esta obra es exponer tan gráfica y sencillamente el concepto abstracto del racismo y hacer que sintamos vergüenza por su estupidez. Es una maravilla de sentido didáctico, debería montarse en todos los rincones del planeta y ser visita obligada para los niños, en lugar de los discursos y ejemplos confusos, aburridos y babosillos con los que se pretende formarlos.
En este caso, sí que una imagen vale más que cien palabras.
Chapeau, señor Smits. Y a ti, Marta, por escoger videos tan buenos.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/pasan/negros/Queremos/mantener/rollito/espanol/elpepiespmad/20100201elpmad_2/Tes
[...] Ni me va ni me viene – Km77 | Helmut Smits En Diariomotor: Un millonario regala un Audi R8 V10 a dos aparcacoches por un [...]
La idea me parece realmente original, aunque no sé si efectiva. Y es que duddo que alguien que sea capaz de discriminar a otros por su color de piel tenga las entendederas necesarias para comprender una metáfora como esta.
Aún así, me encanta.
Un saludo.
Es curioso, ayer ví la película “Distrito 9″ en la que una nave alienígena aterriza en Sudàfrica y los aliens son apartados en una zona de condiciones insalubres. Son presentados como agresivos y conflictivos cuando, como siempre, hay de todo.
A mí me parece muy buena la intervención porque con algo de uso habitual se da el mensaje de la trivialidad de la diferencia de colores. Desde luego que un xenófono convencido no va a cambiar por ver algo así, pero son mensajes que transmiten una idea. Y que el guardia del parking sea negro le da el punto de trivialidad. Como en “Distrito 9″, la mujer negra de “por lo menos los tienen alejados de nosotros…”
Me parece muy interesante lo que cuenta Magda; sobre todo, porque en muchas ocasiones confundimos racismo con xenofobia. El racismo es absolutamente injustificable, porque se discrimina exclusivamente por la raza o el color. La xenofobia no se basa en la raza, sino en las costumbres, en los hábitos de las personas que no tienen los nuestros, y que entran en conflicto con los nuestros y en muchas ocasiones (todo hay que decirlo) tiene su punto de razón. A modo de ejemplo, quien haya tenido por vecinos a determinados sudamericanos o centroamericanos (magníficas personas, eso sí) que ponen la radio a todas horas y a todo trapo, cosa normal en su país de origen, se lo pensará dos veces antes de permitir que los próximos vecinos sean de la misma nacionalidad.
En España se ha abordado muy mal la emigración, obligando a una aceptación del emigrante teñida de un buenismo imbécil, cuando el acento habrían tenido que ponerlo en la adaptación de los mismos al país que los acoge. Las experiencias francesas o alemanas se han echado en saco roto cuando, dado que la emigración a España ha sido posterior, podíamos haber corregido los errores en los que otros países han incurrido. Y lo peor de todo es que estas actuaciones disparatadas han dado pie a la xenofobia generalizada, que es la antesala del racismo.
Es que no aprendemos.
A mí la idea de Smits, JotaEme, me parece sencillísima, pero por ello mismo, no me parece una bobada. Me parece que ha sabido concretar el problema, sacándolo totalmente de contexto, pero de forma brillante.
Yo esta instalación la entiendo como un ataque al racismo, más que a la xenofobia, aunque a veces, como dices isabel, se confunden y a veces también se mezclan con el clasismo. Gracias por el enlace Alicia, la verdad es que resulta increíble que sigan sucediendo esas discriminaciones. Yo no entiendo cómo alguien puede pensar de esa manera y sí, quizás no resulte efectiva, Perséfone, y haga falta algo más que una obra de arte para concienciar, pero es algo más dentro de la educación. Si os digo la verdad, yo creo que nunca terminarán las diferencias, aunque evolucionemos (y vaya que se nota la evolución en cincuenta años). No es que sea pesimista, pero creo que es algo inherente al ser humano establecer esas diferencias.
También he visto yo esta semana Distrito 9, Magda, y me gustó la película. Me pareció interesante cómo aborda el tema de la integración de los alienígenas y las soluciones que aportan los seres humanos. Si los protagonistas no pareciesen gambas gigantes, la historia se parecería a muchas otras que han ocurrido en nuestra sociedad.