Oficina de quita y pon
Jueves 19 noviembre 2009 | Marta
Este verano, cuando estuve en Ibiza, pasé una mañana leyendo debajo de la sombra de unos pinos. Era un día calurosísimo pero, de vez en cuando, corría una brisa deliciosa, más fresca de lo que hubiese esperado en un día como aquel. Cerca de la tumbona en la que yo descansaba, bajo la sombra de otro pino, había un sofá desvencijado, que los dueños de la casa habían acomodado en ese inusitado lugar. Mirando al sofá, en el rincón tan acogedor que formaba cerca de unas sábanas colgadas, pensé en lo maravilloso que sería trabajar en un lugar como ese. Tan sólo necesitaría una mesa, un ordenador y una conexión a internet.
Gran parte de mis requisitos se verían cumplidos con el lugar de trabajo portátil y plegable que han diseñado Armin B. Wagner, y Liddy Scheffknecht. Pop-up es una pequeña oficina construida sin utilidad práctica, ya que ha sido creada con un material endeble; su intención es recordarnos que cualquier sitio (un banco en la calle, una cafetería, un parque público) puede ser nuestro lugar de trabajo.



Tenéis más información en las páginas de Armin B. Wagner y Liddy Scheffknecht. Lo vi aquí y aquí
Bonito S3 aparece por la esquina…
En España, país por excelencia de la picaresca, la idea de teletrabajo sólo trae a la mente de los jefes la idea del escaqueo. Lo utópico sería que se asignase una tarea a una persona y ésta fuese lo suficientemente profesional y responsable como para saber distribuirse el tiempo para conseguir llevar a cabo esa labor sin tener fijos ni lugar ni horario de trabajo. Sería el paradigma de la eficiencia. Sin desplazamientos inútiles al puesto de trabajo, sin pérdidas de tiempo.
P.D.: Al que consiga escribir a la primera sin hacer copy-paste la dirección de la página de Liddy Scheffknecht le hago un club de fans.
Claro que cualquier sitio puede ser nuestro lugar de trabajo, si no que se lo pregunten a los trileros, que se las arreglan con una mesa plegable (por cierto, que no me explico cómo aún puede quedar gente que pique con ese timo, que es más viejo que el andar a pie), o a los del top manta, cuya oficina sí que es minimalismo puro.
En lo de que España no se trabaja desde el propio domicilio, como dice Cupraboy, estoy de acuerdo sólo a medias, porque todo suele depender de la clase de oficio. Tengo un amigo traductor, que trabaja para grandes universidades europeas, y lo hace sin moverse del pueblo. Otro, confeccionador de varias revistas, tampoco necesita salir de su pueblo para hacer su trabajo. Y ya que hablamos de revistas, en las que yo he trabajado la redacción se fue reduciendo paulatinamente al mínimo (hay revistas que se despachan sólo con tres personas ), porque cada vez se recurría más a autónomos que conectaban por teléfono con el redactor jefe o el director, hacían su reportaje, lo enviaban por Internet, conectaban con el confeccionador por el mismo medio… y de algunos casi ni se sabía qué aspecto tenían. Y eficiencia, absolutamente perfecta. Si las posibilidades de la informática se toman en serio, son una maravilla. Lo único es que… ¿quá pasa con el cafelito de media mañana, con la charleta con los compañeros o con el divino placer del cotilleo?.
Es verdad que es difícil concebir en España el trabajo desde casa; supongo que a priori es más arriesgado confiar en los empleados y que la idea del escaqueo, como dice cupraboy, se les pase a los empresarios por la cabeza, pero hay muchísimos trabajos en los que veo ilógico ese tener que ir y fichar a cierta hora y tener que estar por narices hasta otra hora determinada. En la redacción tenemos el horario flexible y es una gozada. A veces, si alguien se quiere despejar un poco, sale a dar una vuelta, o al gimnasio. Luego vuelve y sigue trabajando. También hay quien trabaja en casa y no por ello se escaquea. Yo, como isabel, si trabajase sola, echaría de menos el cafelito de media mañana, hablar un poco con mis compañeros… Creo que si trabajase en casa me volvería un poco ermitaña.
Os envidio ¬¬
No sabeis cuanto.
Ea, ea, Cupraboy, no te nos pongas mohíno.
¿Por qué nos envidias?. ¿Por nuestro trabajo?. El trabajo de periodismo es fabuloso, y lo disfruté mientras lo ejercí, pero en él tampoco es oro todo lo que reluce. También he tenido que soportar a compañeros zancadilleros e impresentables, y a algun jefe al que con gusto habría colgado de los pulgares. Por otra parte, está la frustración de ver cómo te cercenan un buen trabajo y lo dejan reducido a algo anodino, o cómo determinadas noticias que has logrado machacándote a fondo terminan durmiendo el sueño de los justos en un cajón porque a la empresa editora del medio en el que trabajas no le interesa remover en ese preciso momento ciertos avisperos. Lo que sucede es que, a medida que pasa el tiempo, lo que más se recuerda son los buenos momentos.
He llegado a la conclusión de que no hay trabajos buenos o malos, sino que el problema es far justo con el que nos gusta. Los ganaderos de mi pueblo, por ejemplo, tienen que atender el ganado todos los días del año, llueva o nieve, y jamás pueden cogerse vacaciones, porque se trata de empresas minúsculas y, sin embargo, adoran la vida que llevan y no la cambiarían por nada. Hasta he conocido a un basurero al que le gusta su profesión.
Era una envidia totalmente sana. Pero no por el trabajo de periodista. Sino por la oportunidad que tienen de disfrutar del trabajo desde cualquier parte. Se lo que es padecer un periodista en casa. Sin ir más lejos mi madre lo ha sido desde que yo tengo memoria. Ahora tengo curiosidad por saber en que medio trabaja/ó/aron Marta y usted, respectivamente, jeje. Al menos conocer la temática de la publicación.
Respecto a la posibilidad de trabajar desde cualquier parte decir que en mi trabajo sería totalmente factible. De hecho, muchas veces ni llegamos a contactar con el cliente que nos contrata. Nos llama, o envía un correo, realizamos el trabajo, se lo envíamos por mail y ces’t fini. Por tanto, el que yo realice la parte de trabajo que requiere ordenador en una oficina, en mi casa o en la playa no tiene la mayor relevancia. El resultado del trabajo sería el mismo. Pero la mente obtusa de mi jefe no es capaz de ver más allá. No es capaz de ver que porque esté encima nuestra no vamos a trabajar mejor, ni más rápido. Mide la productividad en horas tiradas en la oficina, no en trabajo realizado. Ni se imagina el horario que tengo. Por lo menos tengo la suerte de combinar trabajo de oficina con trabajo fuera de ella y siempre puedo despejarme un poco.
P.D.: El otro día me acordé de usted. Estaba la televisión puesta mientras hacía otras cosas y en la serie “Bones” utilizaron la palabra cochiquera. No pude evitar pararme y esbozar una sonrisa mientras pensaba en usted, imaginando la posibilidad de que estuviese también en su casa viéndola y pensando: “Ves, se lo dije”.
Un saludo.
Cuando vean esto los de IKEA…
¡¡¡Donde caben 2 caben 3!!!!
Pues sí que estaba viendo “Bones” y pensé eso al oir la palabra cochiquera. Debemos de tener una conexión mental. Propongo asociarnos y montar un espectáculo de magia y adivinación del pensamiento de esos que van por los pueblos (sinceramente, no creo que demos para más). Me pido ser la señorita con lentejuelas que dice: “¡Tachaan!”.
Todo tiene ventajas e inconvenientes, el teletrabajo ahorra desplazamientos y costes pero estar todo el día en casa puede ser claustrofóbico porque de enviar un trabajo por Internet pasas a poner una lavadora y otra vez Internet y mientras se hace la sopa… No es experiencia propia pero si de otras personas.
Marta, por si te interesa, a mi me ha gustado, los “galets” es la típica pasta de sopa de Navidad:
http://www.elperiodico.cat/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAT&idnoticia_PK=663499&idseccio_PK=1022&h=
Jajaja. Era el segundo capítulo, repetido. No le estaba haciendo caso, pero la palabra mágica desvió mi atención hacia la tele, y por ende, hacia usted. Curiosidades de la vida y de las ondas hertzi… perdón, de la sucesión binaria de números que es la tdt.
Me toca ser mago
Por cierto, este domingo echan “El truco final”, buena película. Al menos, a mí me entretuvo en su momento.
Me sigue picando la curiosidad sobre la temática del perodismo que realizaba :p
Magda, me ha encantado lo de los galets gigantes. Me parece algo muy entrañable, dan ganas de ir a casa a celebrar la navidad con una sopa calentita. ¡Gracias por el enlace!
Me ha hecho gracia lo de la lavadora porque un día que hicimos mudanza en la oficina (trabajo en km77.com, cupraboy) yo trabajé desde casa. Me levanté cinco minutos antes de comenzar a trabajar y pensé — La ducha, vamos a dejarla para luego — . Así que me puse a trabajar con mi taza de café y mis legañas. Al cabo de un rato paré para poner una lavadora. Al cabo de otro rato paré para tenderla. Más tarde me fui a ver qué había en la nevera…
Vamos, que me costó concentrarme.
Cuando vean esto los de IKEA, Ze_peqenho, nos montan toda una casa en dos láminas de madera (bueno, nos dan las láminas para que la montemos nosotros, claro).
cupraboy, isabel, nos invitaréis a vuestro espectáculo de magia ¿no?
Me ha encantado el comentario de Isabel, y es que yo también soy de su club de fans. Tanto me ha gustado, que no he podido resistirme a comerme unos bombones que tenía guardados. Cacao al 85%, antiinflamatorio y anticancerígeno. De cultivo orgánico. Y un pacharán. Bueno, dos.
Como mujer que soy, me encanta levantar pasiones, pero nunca me había planteado ser la causante de una subida del colesterol. Y del alcoholismo, ni hablamos (bueno, dos pacharanes es un alcoholismo de andar por casa ). Filemón Montánchez, domínate. O, en todo caso, guárdame algunos bombones.
Cupraboy, ahora ando un poco liada para detallarte mi curriculum, aunque prometo hacerlo mañana. De todas formas, es de lo más corrientito; si esperas que yo haya sido quien destapó el caso Malaya, vas listo.
Ir a trabajar también es un acto social. De hecho, algunos de mis amigos fueron antes compañeros de trabajo.
Lo prometido es deuda. He trabajado siempre como free- lance, porque no me gustaba sujetarme a un horario rígido, aunque, en ocasiones, el trabajo llegue todo a la vez y curres como un esclavo. Y he colaborado en tantas publicaciones que de algunas ni me acuerdo. Trabajé en “Panorama”, en el dominical de “Diario 16″ en su última época, en revistas como “Ideas y Negocios” y “Grandes Viajes” y, curiosamente, en varias revistas dedicadas a la economía (yo, que cuento con los dedos), como “Ranking” y bastantes más.
Hce unos guiones para la tele y no me gustó el medio. Mi fuerte son la gastronomía, el arte y los reportajes de todo tipo, desde entrevistas a los banqueros (que son como para aburrir a las ovejas, sólo saben ganar dinero) a fabulosas rutas por las mejores bodegas (que es como el suplicio de Tántalo, porque, como estás trabajando, no puedes beber una gota, ni aunque te lo ofrezcan en Vega Sicilia). Y no te cuento más, que, de lo contrario, me tendré que meter en una cabina telefónica y quitarme mis gafas de Clark Kent .
Por cierto, Marta y Magda, que gran parte de mi trabajo lo he hecho en casa, entre lavadoras, ollas al fuego y pequeños monstruos gritones. Sólo hay que organizarse bien y dedicar a cada actividad el tiempo justo sin dejar que nada más te distraiga. Y, cuando los enanos se desmanden, rugirles como si una fuera el león de la Metro.
Yo, respecto a lo del teletrabajo, y aparte de la socialización del cafetito de las 11 (los que puedan), pienso que con el se pierde una de las cosas mas importantes del trabajo presencial:
Aprender de los que saben.
En mi caso creo que en todas las empresas en las que he trabajado he aprendido algo (o mucho, o todo) de alguien que era compañero o jefe. y no se como puede hacerse eso con el teletrabajo, aisla bastante. Y nadie nace sabido.
A lo mejor es una fórmula correcta para los veteranos, pero para los que empiezan no lo acabo de ver.
#15 isabel: Gracias por satisfacer mi curiosidad. Tampoco quería un currículum :p. Aunque he de reconocer que tiene un currículum extenso e interesante. Así que ha realizado algún guión para televisión… Increíble. Al final me voy a tener que quitar los zapatos para entrar en este blog. No quiero mancharlo con mi inmunda presencia, jaja. Una periodista con amplia experiencia, una trabajadora de la redacción de km77… Que poquita cosa soy.
Un saludo y disfrute de su domingo.
No sé lo que pensará Marta, pero yo hablo por mi: ser periodista no tiene más prestigio que cualquier otro trabajo. Ocurre como con los detectives privados, que parece que todos deben ser atractivos, llevar gabardina a lo Bogart y escupir por la comisura de la boca, y luego resulta que los mejores son señores bajitos, anodinos y calvos, y señoras gordas de mediana edad, con sueldos muy poco emocionantes.
Hay excelentes periodistas a los que es lógico admirar, pero hay también muchos otros que son autèntica bazofia. Yo he conocido a algunos habituales de la radio, la prensa o las tertulias de la tele (no te digo ya si se trata de prensa rosa) y, entre ellos y los campesinos de mi pueblo ( algunos de los cuales apenas saben leer y escribir ), te aseguro que, como seres humanos, son mucho mejores y más interesantes los campesinos, aunque no tengan glamour.
En cuanto a mi curriculum, es corrientito, corrientito. Trabajar en muchos sitios no implica llegar a tener una firma ni siquiera importante. Y con los guiones para la tele, más de lo mismo. Y si te cuento lo que me pagaban, seguro que te entra la risa floja.
Así que ya sabes, Cupraboy, puedes volver a ponerte los zapatos y continúa obsequiándonos con tus intervenciones, que son estupendas.
Joaquín, estoy de acuerdo. En km77.com, algunos trabajamos en casa y otros en la redacción. Somos flexibles y eso da mucha facilidad para trabajar. Pero el contacto escaso entre unas personas y otras también tiene inconvenientes. El que usted dice es clave.
De poquita cosa nada, señor Cupraboy. Todo lo contrario, porque gracias a personas como usted este blog es tan grande como es.
No se compare a los demás por su profesión, su belleza, su dinero, su fama… En lo que otros no brillan quizás usted lo haga. Ni aún cuando varios premios Nobel, Planeta, Emmy, Biznaga de Oro o Churrasco de Plata se junten a debatir, departir o disentir en este blog, ni aún así se sienta usted inferior o poquita cosa, ni siquiera en broma.
Cada uno es como es, para lo bueno y lo malo, tenga un mejor trabajo o no, o aunque no lo tenga, pero hasta un famoso cantante no sería nadie sin sus fans, ni un dios sería nadie sin sus creyentes. En cambio usted, señor Cupraboy, será siendo grande aunque no haya dioses ni cantantes.
Un saludo cordial para todos.
José Gl: lo has clavado. Coincido contigo punto por punto.
Chicos, chicos! Por favor. No saquemos las cosas de contexto. Voy a matizar.
Mi anterior comentario era una hipérbole en clave simpática sobre la admiración y sorpresa que me produjo el saber que contábamos entre los comentaristas con dos personas de currículum envidiable. Uno que, como quien dice, está empezando en esto de la vida laboral no puede evitar sentir admiración por quien ha logrado algo digno, loable, basado seguramente en años de esfuerzo, tras los que se esconde un día a día. Me siento poca cosa frente a personas que han hecho algo para ser recordadas. Me siento poca cosa en relación al tiempo que llevo frente al que llevan a lo mejor ustedes. No es una cuestión de admiración a un trabajo concreto, no es admiración a un éxito laboral, es darse cuenta de lo que hay detrás de cada letra que se escribe, es ser consciente de la persona que hay detrás de un nombre impersonal. Cuando escribimos aquí somos anónimos, un colectivo, nadie concreto. Es grato saber que están ahí, que son como son.
A todo esto, decir que no estoy descontento con mi trabajo. Quizás sean demasiadas horas, pero es lo que hay. Me gusta lo que hago, aunque no hago lo que más me gusta. Eso sí, creo que nunca adivinaríais a que me dedico :p
P.D.: De todos modos, tampoco tenía un gran domingo. Supongo que todo influye a la hora de expresarse.
Cupraboy, métete en una cabina de teléfonos, quítate las gafas de concha y no nos dejes corroídos por la mortal duda acerca de a qué te dedicas.
Yo creo que el trabajo dice algo sobre las personas, nos da una idea de cómo son, pero no nos dice nada sobre si somos poquita cosa o no (noté que era una broma cupraboy, pero es por seguir con el tema). Yo no soy nada mitómana ni me impresionan las personas por su trabajo. Si son famosos o si han llegado muy alto en su carrera, pues mejor para ellos, pero no me parecen por ello especiales.
En lo que dices estoy de acuerdo contigo, Joaquín. Los emails o el Messenger no pueden suplir la presencia de otras personas y en ocasiones son necesarias. Conozco a más de una persona que ha elegido trabajar desde su casa, en ocasiones en pueblos pequeños y perdidos, y frecuentemente tienen que viajar, sobre todo si tienen que tratar con clientes. Algunos días se levantan para coger varios aviones y viajar un porrón de kilómetros y otros, lo que hacen al levantarse es ir a echar un ojo a las gallinas.
Sígame un poco más el juego, mujer. Al menos podía haberse mojado y decir alguna que otra opción. Aunque claro, detrás de un nombre tan poco sugerente como “cupraboy” se pueden esconder tantas profesiones como uno pueda imaginar. Aunque el nombre sugiere profesiones poco remuneradas o de bajo status. Suena a barrio. Quizás debiera ir pensando en cambiarme el nick, que aunque lleve ya unos años conmigo emite una imagen de mí que quizás no se ajusta demasiado fielmente a la realidad. Me recuerda al post de como los coches se mantenían inmutables con el paso de los años mientras sus propietarios envejecían irremediablemente. Cada vez soy menos “boy” mientras el “cupra” sigue siendo igual de cupra… En fin, que me desvío. Al lío. Venga, una pista. Mi profesión empieza por “T” y no soy ni tendero, ni temporero, ni tornero, ni timador ni mucho menos torero.
¿Trovador? ¿Titiritero?
¿Seguro que timador es una profesión?
Jaja. Podría ser trovador… Si viviese en la Edad Media me lo plantería. Titiritero… Hmmm… tampoco, tampoco. El público de la calle es demasiado exigente y me entraría el miedo escénico. la profesión de timador, si nos atenemos a la acepción nº2 de la rae: Engañar a alguien con promesas o esperanzas. Me suena a que algún que otro político la ejerce.
¡Dios, esto se pone al rojo!
¿Torturador (puede hacerse muy bien en los ratos libres)?.
¿Tapicero?.
¿Traductor?.
¿Tipógrafo?.
¿Trapero?.
¿Tallista?.
¿Tabernero?.
¿Teólogo?.
Maldición, se me ha terminado la t.
¿”ticher”?
Usted no es poca cosa, Cupraboy. Con ese nombre y su insultante juventud me lo imagino dueño de un cuerpo fuerte, atlético, vigoroso, proporcionado.
De robustos brazos y pecho generoso en el que una se sentiría segura abrazada por usted así fuese el fin del mundo. Olor a hombre, micción fuerte y dura y orina de macho. Me lo imagino cambiando una rueda, la frente brillante y transpirando generosamente con las uñas negras y las manos sucias explicándome cosas de los carburadores mmmm… acelérame, cupraboy, mi boy, ooooh.
(Se les ha olvidado taxista)
Y taxidermista.
Ah, pues aún me quedaba algo de t:
¿Tocólogo?
¿Tamborilero?
¿Tañedor de címbalos?
¿Tejedor de túnicas sagradas?
¿Tintorero?
¿Tesorero de una organización ( mafiosa o no)?
¿Trapecista del Circo del Sol?
¿Tramoyista?
¿Tocador de cuernos tibetanos?.
¿Templador de gaitas?
¿Tránsfuga político?.
Técnico de Calidad.¿ Puede ser?.
Un saludo.
Jaja. Os he mantenido a la expectativa hasta hoy. Hay que ver la imaginación que tenéis. Se os han ocurrido muchas más profesiones que empiecen por “T” que a mí. Pero aún así, lamento informaros de que no habéis acertado… Ohhh…
Hubo una persona que sólo falló en una letra, jaja.
Analicemos vuestras ocurrencias (Increíble su capacidad de deducir profesiones, Isabel): Torturador… Va a ser que no, que no me va eso de aplicar la violencia. Tapicero no me disgustaría, me parece un trabajo muy bonito y artesanal, de los pocos que todavía quedan vigentes. Traductor podría ser, aunque no domino tanto ningún otro idioma que no sea el castellano (Y teniendo en cuenta que me queda muchísimo por aprender de éste, como para ponerme a aprender otros a fondo). Tipógrafo tampoco, las imprentas siempre me han parecido lugares demasiado ruidosos, grises, monótonos, además creo que es una profesión con fecha de caducidad. Trapero… jajaja, sin comentarios. Tallista podría ser, pero tendría las manos ocupadas y no podría comentar aquí. Además, probablemente estaría realizando teletrabajo, así que no. Tabernero, otro oficio camino de la extinción, no me veo rodeado de sexagenarios bebiendo tazas y jugando “la partida”. Teólogo… Mi fe en la existencia de un dios está tan perdida como ustedes intentando adivinar como me gano las lentejas. “ticher” me gustaría, aunque enfrentarme a un público tan exigente día a día, de nuevo me echaría para atrás. Quizás algún sepa tanto de una materia como para poder enseñarla. Taxista, son un gremio extraño, verdad? Parece un selecto club de conductores tocados por la gracia de (su) dios, bendecidos con la habilidad de enfurecer y avasallar al resto de usuarios de la vía pública. Me encantaría conducir todo el día, pero el de taxista es un oficio en el que te pasas gran parte del día esperando y, esperar desespera. Taxidermista, me dan pena los animalicos muertos y mucho más disecarlos para disfrute personal de su propio verdugo, me parece de un gusto deplorable y denigrante, de una total falta de cultura y civismo. Que mérito tiene matar a un animal en superioridad de condiciones? Tocólogo… jaja. Cualquier profesión relacionada con la medicina me parece de una valentía (o insensatez) extrema, pero sería bonito ser el encargado de ayudar a la vida a llegar a buen puerto, pero me parece demasiada responsabilidad. Además, en otro post ya comenté que no tengo estudios universitarios. La almendra no me da para tanto. Tamborilero, tendría poco trabajo, no? lo mismo que con tañedor, o tejedor de túnicas. Podría ser tintorero, siempre me ha gustado el olor de las tintorerías y el aspecto de esa tremenda lavadora, pero no. Trapecista, madre mía, con lo torpe que soy, pa’ haberme matado. Tramoyista… Dicen que el teatro siempre está en crisis, y en época de crisis general no quiero imaginar como debe estar. Tocador de cuernos tibetanos… nunca he estado en el Tíbet. Templador de gaitas… Quizás por proximidad geográfica, pero no, tampoco. Tránsfuga político es una profesión? jaja. Por último, técnico de calidad. Soy técnico, pero no de calidad. De todos modos, si admitimos la “T” de técnico como inicio de profesión se me ocurren muchísimas, pero no, no iban por ahí los tiros.
Después de haber respondido como se merecen (se lo han currado) a sus tanteos les desvelaré el secreto mejor guardado. Soy topógrafo. Aunque ahora, con esto de la crisis, ha bajado tanto el trabajo que estoy gran parte del tiempo en la oficina dibujando planos y diseñando (con ayuda) pequeños proyectos de infraestructuras. Ale, se les acabó el entretenimiento.
Un cordial saludo a todos.
(Verónica Porturnos: No imagine tanto, que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por cierto, existe la micción dura? Que es? Cuando se tienen piedras en el riñón?)
Se me pegaron dos hojas del diccionario y por eso no caí en lo de topógrafo, sorry.
Me parece una profesión preciosa.
Y es curioso, pero siempre me han fascinado los mapas antiguos.