El ruido del bombardeo sobre la ciudad de Dresde
Miércoles 10 Junio 2009 | Marta
En febrero de 1945 la ciudad de Dresde (Alemania) fue bombardeada y casi en su totalidad destruida por la fuerza aérea aliada. Los ataques se llevaron a cabo durante varios días consecutivos, se desencadenó un incendio enorme que arrasó el centro histórico de la ciudad y además de las pérdidas materiales hubo un gran número de víctimas, la mayoría civiles. Tras la guerra, gran parte de la ciudad se reconstruyó y actualmente Dresde es un lugar con una gran afluencia de turismo. Uno de los lugares más visitados es Brühlsche Terrasse, un balcón con unas preciosas vistas de la ciudad y del río Elba. En ese lugar Markus Kison ha realizado una original instalación para hacer recordar a los visitantes lo que ahí sucedió.

A primera vista la instalación pasa completamente desapercibida. La única pista que da Kison son unos iconos de metal colocados sobre el barandal que rodea la plaza. En ellos se muestra un hombre con los codos apoyados en el balcón y los brazos situados detrás de la cabeza. Parecen unas instrucciones pero ¿De qué? Los curiosos que deciden seguirlas lo descubren en seguida ya que, colocados de esa manera, a sus oídos llega el extremecedor sonido de lo que sucedió hace tiempo: los bombarderos parece que sobrevuelen sus cabezas y se escucha el ruido de las explosiones lejanas.


A través de cuatro conductores de sonido, colocados en los balaustres, el sonido se transmite por la barandilla y, pasando por los brazos, entra directamente en el oído interno (bone conduction). Mediante este mecanismo, sólo lo pueden oír las personas que están apoyadas en la barandilla. Para los demás transeúntes la escena permanece en silencio.

Además de la parte acústica, touched echo (el nombre de la instalación), tiene un componente de performance, ya que hace que los participantes emulen a las personas que vivieron el bombardeo y evitaban el ruido de las explosiones tapándose los oídos con las manos.
Me parece una magnífica intervención en el espacio público. Discreta, sencilla en su planteamiento, y directa: consigue que cualquier viandante, sin saber nada de historia, se pregunte por lo que ocurrió.

Las fotografías son de la página web del autor y de su galería de flickr. Yo lo vi aqui.

Impresionante todo lo relacionado con la idea. Sería interesante poder probarla.
Gracias por compartirlo.
Una idea magnífica, y muy curiosa. En general, me encanta todo aquéllo que nos empuja a hacer preguntas.
Impresionante… y estremecedor. Para los que hemos tenido la suerte de no haber vivido una guerra y estamos tan saturados de verla en los telediarios que, sencillamente, zapeamos y cambiamos de tema, es una magnífica de manera de enseñarnos a ponernos en la piel de los que la sufren.
Es verdad que no debemos olvidar nada de la Historia, ni lo bueno ni lo malo.
Admiro la capacidad del verdadero artista, como el que nos muestras, de resurgir de las cenizas, hacer algo a la vez bello y significativo.
Gracias por dar a conocer esta obra.
Una creación bella, original, sencilla, efectiva.
Gracias.