Conquista la ciudad
Domingo 3 Agosto 2008 Adso
De unos años a esta parte se han puesto muy de moda en nuestro continente los todoterreno, y muy especialmente en España. En prácticamente todas las gamas del mercado han aparecido modelos asimilados a los “4×4″ de toda la vida, complementando comercialmente vehículos más convencionales de tamaño similar, o llegando incluso a ocupar totalmente su lugar en el mercado (véase el Nissan Qashqai hasta la llegada del Tilda). Modelos como VW Tiguan, Opel Antara, Ford Kuga, BMW X3 o X5, Toyota RAV4, Volvo XC60, Peugeot 4007, Citroën C-Crosser y tantos otros son tan habituales en nuestras carreteras como muchos utilitarios.

Y si este tipo de modelos pueden codearse comercialmente con un compacto o una berlina es porque muy pocos de ellos ofrecen realmente capacidades destacables en conducción fuera de carretera, salvo unos centímetros extra de distancia al suelo que pueden permitir rodar con más tranquilidad sobre pistas de tierra no demasiado complicadas. En la mayor parte de los casos las ruedas son las mismas que podría montar cualquier berlina, y ofrecen versiones con sólo tracción delantera. Y entre los que la pueden tener total, hace falta saber muy bien lo que se busca para encontrar uno con diferenciales bloqueables.
Algunos, cada vez menos, sí presumen de esas capacidad “off-road” que los desmarquen de una berlina común. Pero incluso en esos casos nos acabamos encontrando con absurdos como el Jeep Cherokee SRT8, con una suspensión rebajada y un faldón delantero que reduce sus capacidades off-road a proezas como superar los guardias tumbados y no tocar con la acera al aparcar en batería. O el BMW X6, que presume de mestizaje con un coupé, y que ofrece uno de los chasis más avanzados del mercado (hasta la llegada del Serie 7) para conseguir un impecable comportamiento… en carretera.

Otros directamente ni se molestan en intentar aparentar lo que no son, ni sus estrategas comerciales en disimular su público objetivo. “Conquista la ciudad”, rezaba un slogan de la campaña publicitaria del Opel Antara. O el “Diseñado para jugar con la ciudad” que se puede leer hoy en día en la del Qashqai. Estos anuncios resumen la realidad de la mayor parte de los usuarios de estos vehículos, y el uso que les darán: exactamente el mismo que se le daría a cualquier berlina o compacto. Muy pocos de ellos mancharán sus ruedas de barro o rayarán su pintura con una zarza que crece en la cuneta de un camino.
“Es que son más seguros porque son más altos”, argumenta convencida mucha gente. Totalmente falso: los todoterreno (tanto los auténticos como los fingidos) tienen, entre otros muchos condicionantes, una carrocería más pesada, con mayores inercias en el balanceo, y un centro de gravedad más alto, todo lo cual aumenta notablemente el riesgo de vuelco. Hace falta proponérselo y encontrar un asfalto con cierta adherencia para volcar una berlina o compacto sin que las ruedas lleguen a golpear un obstáculo. Los todoterreno tampoco vuelcan solos, pero resulta mucho más sencillo.
A falta de argumentos objetivos, en la compra de este tipo de vehículos parecen imponerse mucho más que en otros casos los factores meramente subjetivos. “Estoy enamorada de él, es más bonito…”, me decía una conocida hace unos años hablándome de su RAV4, con el que meses después volcó (afortunadamente sin consecuencias). “El año que viene nos cambiaremos de coche. Yo no sé para qué lo quiere, pero a ella [su mujer] le gustan estos coches ‘mazacotes’, en plan todoterreno”, me contaba hace unos días un viejo amigo. Ninguno de ellos tienen un trabajo o aficiones que requieran salir de la carretera.
“Es que ir más alto te da mayor sensación de seguridad”, comentaba una compañera de trabajo hace apenas unos días. Una afirmación incontestable; a mucha gente de verdad se la da. Lo cual no sería preocupante de no ser porque darle tanta importancia a ese tipo de sensaciones como para justificar la elección del modelo suele responder a dudas de nuestras propias habilidades al volante.
Vale, un coche alto realmente puede aportar un pequeño extra en cuanto a visibilidad sobre el tráfico que tenemos por delante incluso del que nos precede, y eso no es una mera sensación. Aunque viendo la realidad de nuestras carreteras, permítanme dudar que un porcentaje de conductores digno de citar llegue a preocuparse de aprovechar esa ventaja. Y si lo hace, no dejará de ser a costa de la visibilidad del que viene detrás de él, obstaculizada por su voluminoso vehículo, así que en cómputos globales, lo comido por lo servido. Personalmente conduzco a diario con la cabeza a menos altura que la manilla de la puerta de un Audi Q7, y no por ello dejo de ver qué es lo que ocurre delante de mí.
Al margen del buen o mal uso que hagamos de ella, hoy en día disponemos del mayor grado de libertad que hemos conocido en la Historia. Y eso incluye comprarnos el coche que se nos antoje, sin más limitación que nuestra capacidad para pagarlo (y a menudo, ni eso), que para eso es nuestro dinero (o del banco, pero me lo presta). La forma en que ese vehículo convive con el resto de usuarios queda, como ocurre durante el propio ejercicio de la conducción, absolutamente al margen.
¿Realmente compensa tener uno de esos SUVs, sólo por gusto estético o “sensaciones” que no se traducen en la inmensa mayoría de los casos en ventaja objetiva alguna? ¿Tanto compensa ese “es que me gusta tanto” todas las desventajas que conlleva? Desventajas para el propietario: mayor coste de adquisición, mayor consumo, menores prestaciones, mayores costes de mantenimiento, menor estabilidad y seguridad. Pero también para el resto de conductores o habitantes: mayor espacio ocupado en nuestras congestionadas vías, mayor contaminación, posibilidad de causar mayores daños en caso de atropello, limitación de la visibilidad de los demás conductores (su tamaño es un delicioso complemento a esa costumbre tan castiza de aparcar donde nos salga del tubo de escape, esquinas e inmediaciones de pasos de cebra incluidas).
¿Hacemos bien al dejarnos llevar por criterios tan subjetivos a la hora de elegir un coche? ¿Podríamos hacer un mejor uso de esa libertad de elección? ¿Estamos a la altura de esa libertad? ¿Hemos demostrado ser capaces de hacer buen uso de ella?
Personalmente celebro que sea precisamente el de los SUVs el sector más castigado por la actual crisis económica. Si aceptamos que en una situación como la actual se priorizan las necesidades más irrenunciables frente a las superfluas, quizá sea ésta la mejor demostración de que comprarse un coche de este tipo es, con demasiada frecuencia, un derroche innecesario y un ejercicio de ostentación que refleja cuáles son nuestas prioridades, ya no sólo de la compra, sino del uso que le damos al automóvil.
Así nos va.

Excelente artículo que deja las cosas bien claras (a quien las quiera ver).
Un saludo.
Lo que se deberia perseguir es lo de pagar autos con hipotecas o creditos hipotecarios.
Hay otra cosa muy divertida, años atras los autos con parachoques sin pintar eran las versiones baratas. Hoy en dia se ha invertido el tema y el mismo coche con unos resortes mas largos y con parachoques sin pintar te lo venden tranquilamente mil euros mas caro como si por arte de magia potagia se convirtiese en un magnifico crossover (y esto va por marcas como Volvo, Skoda, Citroën, etc…).
Los todoterrenos grandes no me gustan, simplemente por el tamaño. El X5 es hermoso, pero demasiado grande; por lo tanto, no me gusta. Mm parecen mejores los que miden menos de 4,60 metros de largo, lo que no siempre ocupan más espacio en las calles… salvo vertical, pero también hay monovolúmenes, pickups y furgonetas. Tampoco me gustan los que son más altos que mis ojos, es decir unos 1,70 metros.
Hola a todos.
Desde hace tiempo me he dado cuenta de que cuanto más caro es el coche, por lo general peor conduce su conductor. Esta teoría va camino de convertirse en axioma desde que proliferan los conquistadores de la ciudad y de acequias que se compran estos vehículos, porque no sirven para otra cosa que no sea enredar un poco en el campo sin grandes pretensiones y creer que dan por saco al vecino/a que se supone muerto de envidia.
No hay tregua posible, no hay justificación estética compensatoria en la compra.
Saludos desde Zgz.