¿Qué haremos en el futuro próximo?
Miércoles 2 Mayo 2012 | Juan Carlos Rodríguez Rojo
Según la señora Merkel, los planes para acercarse al equilibrio presupuestario no son negociables, tal como aparentemente ha podido comprobar nuestro Gobierno, cuya pretensión de rebajar el objetivo de déficit fue recientemente rechazada sin contemplaciones. Esta política, que en su planteamiento general pocos discuten, nos sitúa cuesta arriba en la escalera (de Penrose, aquella por la que se sube bajando y se baja subiendo).
Pero, al mismo tiempo, toda la prensa anuncia desde hace días que la señora Merkel, más o menos dentro de un mes, propondrá y hará que se liberen fondos para un plan de reactivación económica. Así que, mientras subimos, puede que también estemos bajando un poco y se nos haga más llevadero.
Las políticas de la mayor parte de los países cuando la crisis se hizo presente fueron de reactivación antes que de recorte, si bien no todas tuvieron el éxito mínimo debido (recordemos el ineficiente Plan E), para después, ante la presión de los mercados y con el crecimiento de deuda y déficit, por mor de diversas causas, entre las que cabe computar la propia presión de los mercados sobre el coste de la deuda, pasar a la fase de recortes generalizados.
Ahora, con unos recortes que amenazan hundir aún más a la mayor parte de los países, con los consiguientes efectos sobre el consumo y las importaciones, ni siquiera Alemania puede obviar las consecuencias, en parte debido a que es, con China, un país con un gran peso de las exportaciones en su economía. Ya sabemos que el mundo es mucho más que Europa y que Alemania puede vender en otros mercados, pero no puede prescindir de Europa y a Europa le debe en parte la reunificación alemana y una ampliación que le facilitó nuevos mercados al tiempo que a otros países les producía más bien inconvenientes. Significativamente, de vez en cuando hemos visto en la prensa cómo parte del empresariado alemán pedía a su “dama de hierro” que fuese algo más “europeista”.
Empero, lo que inquieta más es qué vamos a hacer si recibimos nuevamente una o más remesas de fondos o préstamos europeos para la reactivación. Las alternativas son las siguientes:
- Mucha inversión en infraestructuras, que será buena para las empresas que las puedan explotar. Esto, con nuestra estructura productiva actual, es como dejar el piso bien pintado, con suelos nuevos, para ver si conseguimos mejor alquiler.
- Podemos combinar la necesaria inversión en infraestructuras con acciones para incentivar el desarrollo empresarial, apoyando planes sectoriales y empresariales capaces de colocar la oferta española en mejores posiciones que la actual. Ideas (necesariamente combinables):
- Modernización de la construcción.
- Desarrollo de la industria de materiales avanzados.
- Desarrollo de la industria de soluciones de ahorro energético.
El paro no lo vamos a reducir significativamente en varios años, pero es hora de sentar las bases para una economía capaz de competir en el mercado internacional con su oferta de productos y servicios (nada que objetar a las importaciones de aquello que otros fabrican mejor o más barato que nosotros, pero también tenemos que ser capaces de exportar con valor añadido), capaz de moverse cerca de la cúspide de la tecnología y menos dependiente energéticamente.

